Humedales
mexicanos, entre los más importantes de todo el planeta
El 2 de febrero se conmemora el Día Mundial de los Humedales
y México cuenta, entre muchos otros, con 67 considerados de
importancia internacional
Comunidades campesinas dependen cultural y económicamente de
estos cuerpos de agua. Es prioritario buscar su preservación
y protección.
Antena Radio / Edición
vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?,
con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
1° de febrero de 2010

El
2 de febrero se conmemora el Día Mundial de los Humedales.
La fecha recuerda la firma de la Convención de Ramsar
–también llamada Convención sobre los Humedales del 2 de
febrero de 1971- con la que se reconoce el enorme valor que
tienen para la vida en todo el planeta estos particulares
ecosistemas.
Los humedales son hábitats localizados en territorios
interiores de los continentes, en las zonas costeras e
incluso en extensas porciones marinas de menos de seis
metros de profundidad. Todos los humedales tienen en común
su enorme riqueza biológica y, desde luego, el hecho de que
el agua –ahí presente de manera permanente o temporal- juega
un papel fundamental para la regulación del clima y para la
vida de plantas, aves, animales, insectos e incluso de los
seres humanos.
Son humedales las extensiones de esteros, manglares, lagunas
costeras, selvas bajas inundables, marismas y pantanos, así
como los bordes de lagos, deltas, arrecifes de coral y, en
general, todas aquellas superficies cubiertas de agua –de
forma natural o artificial, permanente o temporal, estancada
o corriente, dulce, salobre o salada.
En México, los humedales han jugado un papel destacadísimo
en el desarrollo de la civilización. Los olmecas –por
ejemplo- se asentaron y florecieron a lado de los pantanos
de la región tabasqueña; los aztecas fundaron su imperio en
el sistema lagunar del Valle de México, y; los mayas
aprovecharon la diversidad biológica de los cenotes
presentes en toda la península de Yucatán.
Como en muchos de los temas relacionados con la diversidad
biológica del planeta, México es considerado uno de los
países más ricos en cuanto a la presencia de humedales en su
territorio. En éstos, se preserva gran parte de la
vegetación acuática y subacuática de Norte y Mesoamérica.
Hoy, 67 de estos frágiles ecosistemas mexicanos están
considerados de gran importancia a nivel mundial. Por
mencionar algunos de ellos, destacaría los Pantanos de
Centla, en Tabasco; Cuatro Ciénegas, en Coahuila; Ría
Lagartos, en Yucatán; Marismas Nacionales, en Nayarit; y
Xochimilco y Tláhuac en el Distrito Federal.

Para entender la importancia de estos ecosistemas en la vida
del planeta, se compara a los humedales con lo que significa
para el cuerpo humano órganos vitales como el hígado o los
riñones. Pantanos, esteros o manglares, por ejemplo,
absorben y filtran contaminantes del agua como el nitrógeno
y el fósforo. Y, con la ayuda de la energía solar y de las
plantas que ahí viven, introducen oxígeno al agua; también
producen lodos que ayudan al crecimiento de plantas como el
carrizo y el tule, entre otras.
Los humedales son la casa de cientos de invertebrados que
sirven de alimento para anfibios, aves, reptiles, herbívoros
y para los seres humanos. Los humedales ayudan a la recarga
de los mantos acuíferos; regulan el flujo de ríos y, en el
caso de los manglares, reducen la fuerza de las tormentas y
estabilizan la erosión de la línea costera. Su importancia
como vías de comunicación acuática o como zona de crianza
comercial de ciertas especies, es también muy destacada.
Me parece que la mejor forma de conmemorar el Día Mundial de
los Humedales, es investigar e informarse sobre el papel que
tienen hoy estos ecosistemas en nuestra vida cotidiana.
Muchas comunidades campesinas en México dependen cultural y
económicamente de la sobrevivencia y la salud de los
humedales y, desde luego, una enorme variedad de productos
que consumimos cotidianamente tienen su origen en estos
lugares.
Así que, la próxima ocasión en que usted coma unos
camarones, una trucha o un robalo, consuma madera, agua o
incluso determinados medicamentos, piense que esto es
posible gracias a los humedales y que, como habitantes de
este país, tenemos un irrenunciable compromiso para
preservarlos y protegerlos.
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