Calentamiento global es ahora vector para la aparición de nuevos virus en el mundo

 

  • Reciente estudio del núcleo de un glaciar en la meseta tibetana del noreste de China descubrió 28 grupos de virus nunca antes vistos; los acelerados deshielos son un riesgo inminente

  • La próxima epidemia mundial será algo nunca visto; puede originarse por una mutación biológica, un ataque bioterrorista, un accidente o por transmisión animal:OMS

 

ZONA VERDE / Radio Centro 1030  / Columna de Francisco Calderón Córdova / Grupo Radio centro /  25 de enero de 2020.

 

Recordemos que durante el mes de noviembre del 2002, en la provincia de Cantón, en China, surgió el virus SARS-CoV, que originó la epidemia del Síndrome Respiratorio Agudo principalmente el en sudeste asiático. De las poco más de ocho mil personas infectadas en todo el mundo, se calcula que la tasa de mortalidad por este coronavirus estuvo alrededor del 13 por ciento, y se especula que su origen fue el contacto humano con pequeños mamíferos.

 

Hoy, 18 años después, una nueva epidemia causada por un coronavirus desconocido y denominado 2019-nCoV -y que es causante de la neumonía de Wuhan- hace su aparición nuevamente en el territorio chino y ha encendido todas las alarmas en el mundo por su agresividad y relativamente rápida propagación.  Hasta el día de hoy, se especula que el origen del coronavirus de Wuhan podría ser la transmisión a los humanos por serpientes o murciélagos de aquella región asiática, pero éstas son todavía hipótesis a tres semanas del surgimiento de la epidemia y que habrá que demostrar.

 

 

 

 

En todo caso, para muchos no es sorpresiva la aparición de este tipo de epidemias que, de hecho, la Organización Mundial de la Salud espera ya desde hace algunos años y a la que ha nombrado como la “enfermedad X”. “La próxima epidemia mundial -dice la OMS- será algo nunca visto; puede originarse por una mutación biológica, un ataque bioterrorista, un accidente o por transmisión animal, como ya ha ocurrido con el virus del Zika o el Ébola. Los sistemas sanitarios deben extremar la vigilancia y preparar vacunas y tratamientos”.

 

La esperada Enfermedad X todavía no ha sido descubierta por la comunidad científica, pero su aparición pudiera detonarse ante cuatro escenarios: primero, por la mutación biológica de un virus conocido (como el de la gripe o el VIH), lo que ya sucedió en 1918 con la gripe española por la mutación de un virus aviar y que causó alrededor de 40 millones de muertes en todo el mundo. Segundo, la Enfermedad X pudiera ser un ataque bioterrorista deliberado utilizando alguna arma química fabricada por alguna nación hostil.

 

 

 

 

En tercer lugar, un accidente en la manipulación o transporte de alguna cepa activa de un virus (como el de la viruela o el coronavirus del Síndrome Respiratorio de Oriente Medio). Y el cuarto escenario que deriva de la intensidad de las relaciones entre animales y humanos, ya sea por su papel en la cadena alimenticia (como las aves) o por su presencia en el medio ambiente (como el mosquito transmisor del Zika).

 

Sin embargo, el calentamiento global está representando ahora un nuevo flanco que amplía exponencialmente los vectores de transmisión de distintos virus, muchos de los cuales incluso hoy desconocemos y no ponderamos sus efectos. En una reciente publicación de Live Science (revista virtual fundada en el 2004 y especializada en ciencia, tecnología, salud y medio ambiente), se da cuenta de un reciente estudio del núcleo de un glaciar en la meseta tibetana del noreste de China en el que se descubrieron 28 grupos de virus nunca antes vistos. Para muchos, ésta es sólo la punta del iceberg.

 

 

 

 

De frente a la realidad del calentamiento global y del derretimiento de glaciares en numerosas regiones del globo, estudiar desde ahora a estos virus es de la mayor relevancia para poder pronosticar escenarios epidemiológicos futuros y, desde luego, prever la manera en que la humanidad tendrá que hacerles frente.

 

No es fortuito entonces que otro importante grupo de científicos, agrupados como el Boletín de los Científicos Atómicos, manifiesten su pesimismo de frente a la inacción de los gobiernos nacionales de frente al desafío ambiental contemporáneo; esto lo han querido denunciar acercando las manecillas del simbólico Reloj del Día del juicio Final a la media noche. El Reloj del Juicio Final -Doomsday Clock- es un símbolo que representa la probabilidad de que suceda una catástrofe global provocada por el hombre. El Reloj -que es operado desde 1947- es una metáfora de las amenazas que enfrenta la humanidad como el resultado de los avances científicos y técnicos no controlados, como lo podría ser una guerra nuclear y -hoy por hoy- el calentamiento del planeta causado por las actividades humanas.

 

 

 

 

Sin lugar a dudas, vivimos una paradoja inédita en la historia de la humanidad: sabemos cuáles son las causas de las amenazas que enfrentamos; conocemos las posibles soluciones para prevenirles; pero quienes conducen los pasos de la humanidad no están haciendo lo suficiente o nada para alejarnos de la ruta del desastre.

 


Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón