Discutir aprovechamiento del agua en el actual escenario de sequía, nos unirá como nación

 

  • Desde hace casi una década, países del hemisferio -como Canadá y EEUU- sensibilizan a la población para enfrentar pronósticos de sequía; en México no hay campañas y sí ya escenarios alarmantes

  • Publica CONAGUA el Mapa de Sequía de México; Veracruz, Tabasco y Chiapas presentan los peores grados de sequía a nivel nacional

 

 

ZONA VERDE / Radio Centro 1030  / Columna de Francisco Calderón Córdova / Grupo Radio centro /  12 de octubre de 2019.

 

Justo por estos días, hace ya cuatro años, pasé unas semanas en la ciudad de Vancouver, Canadá; en San Francisco, California, y en el Cañón del Colorado, en Arizona. En todos estos sitios la gente me hablaba ya de la inusual sequía que estaba afectando a todo el hemisferio norte del continente y, particularmente, a la costa Oeste de América del Norte (incluido México), y se tomaban ya medidas para sensibilizar a la población sobre el uso racional y mejor aprovechamiento del agua. 

En Vancouver -por ejemplo-, ciudad rodeada de cuerpos de agua y bosques de coníferas, las fuentes que adornan la ciudad se encontraban completamente vacías y apagadas, a pesar de que éstas utilizan una cantidad limitada de agua que es bombeada y reutilizada permanentemente. El mantener las fuentes secas y fuera de operación (una escena incluso hasta dramática) fortalecía la percepción pública sobre la escasez del recurso, pero también era una medida que durante ya algún tiempo venía acompañada de una campaña de información para los distintos segmentos de la población (niños, jóvenes, adultos, empleados en la industria y en los servicios).

 

Fuentes secas y clausuradas en Vancouver, Canadá, por sequía en la costa oeste (Foto: Paco Calderón, 2015).

 

En California y en Arizona, por su parte, también a lo largo de prácticamente el inicio de esta década se han desplegado sendas campañas para que la gente acate restricciones y siga recomendaciones para la disponibilidad y uso del agua. Ver a la famosa Presa Hoover con niveles tan bajos de almacenamiento de agua es, en verdad, impactante.

 

Niveles de almacenamiento extremadamente bajos en la Presa Hoover, en Arizona (Foto: Paco Calderón, 2015).

 

En México, a pesar de la grave situación que estamos experimentando ya por la sequía (que incluso vulnera nuestra capacidad de producir alimentos), no hay absolutamente ninguna campaña dirigida a modificar nuestros hábitos de consumo del agua ni para fortalecer una verdadera cultura de su uso. Esto no está sucediendo ni en las ciudades ni en el campo; el tema de la disponibilidad, calidad y cultura del agua está completamente desdibujado (si no es que ausente). El día de ayer platicaba con el jardinero de una vecina que, empujado por la difícil situación que atraviesa el campo en su estado natal, Veracruz, decidió venir a Cuernavaca a trabajar durante una temporada. Me comentó que, en su tierra, al norte del estado y por los rumbos de Tuxpam de Rodríguez Cano, cerca de Poza Rica, se cultivan tradicionalmente árboles de cítricos y, en particular, un tipo de naranja con un sabor característico y no presente en las naranjas de otras regiones del país.

 

Resulta que debido a la sequía que se viene padeciendo en aquella zona, desde hace dos años las cosechas de naranja y de otros cítricos han caído hasta casi desaparecer y la situación de los productores es hoy en verdad muy preocupante (pues además, no hay apoyos ni opciones para buscar otras oportunidades). Lo narrado por el jardinero de mi vecina viene a confirmar los datos que, justamente el lunes pasado -9 de octubre-, publicó la Comisión Nacional del Agua en su Monitor de Sequía de México (con registros al 30 de septiembre de 2019), y en cuyo mapa resumen se aprecia que prácticamente dos terceras partes del territorio nacional presenta niveles de sequía predominantemente anormal, moderada, severa, extrema y excepcional.

 

Llama la atención que los registros de sequía severa, extrema y excepcional están concentrados en todo el territorio veracruzano y en una considerable extensión de Tabasco y Chiapas, todos éstos estados conocidos por concentrar en su conjunto hasta el 50% de toda el agua disponible en el país. Preocupa que, contrariamente a lo que sí sucede desde inicios de la presente década en los países vecinos del hemisferio norte, en México no hemos desplegado acciones de sensibilización, ni informativas ni mucho menos de adaptación para enfrentar a esta bien pronosticada sequía que hoy alcanza registros más que alarmantes.

 

Urge concentrarnos en ello e incorporar en cualquier proyecto de desarrollo, ya sea local, regional o nacional, consideración para la adaptación y mitigación de los nuevos escenarios climáticos -como la sequía- en todas las regiones del país. Creo que si ponemos este tipo de temas, de carácter e interés universal, en el centro de las discusiones, se estaría contribuyendo a la construcción de un país más unido, solidario y próspero en todos los sentidos.

 

 

 


Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón