Denosta 4T a ciencia y a científicos, condenando al país al retraso y la dependencia

 

  • A la fecha, la CONABIO no ha recibido ninguna adjudicación presupuestal del gobierno federal para su funcionamiento: Sarukhán

  • Titular de la Semarnat reprocha a la comunidad científica mexicana por "no haber contribuido a disminuir la pobreza y la desigualdad en el país"

 

ZONA VERDE / Radio Centro 1030  / Columna de Francisco Calderón Córdova / Grupo Radio centro /  17 de agosto de 2019.

 

Esta semana- desafortunadamente-, tuvimos una nueva confirmación sobre el nulo interés del gobierno de la llamada “4ª. Transformación” (cualquier cosa que esa etiqueta signifique) en lo referente al desarrollo de la ciencia en el país. Y es que resulta que este miércoles -14 de agosto-, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), en voz de su Coordinador Nacional, el doctor José Sarukhán Kermez, declaró que “no ha recibido hasta ahora ninguna adjudicación presupuestal del gobierno federal para su funcionamiento”.

 

 

Para nuestros amigos radioescuchas que no saben lo que hace la CONABIO, les informo que es una comisión intersecretarial, creada en 1992 con carácter de permanente y que aglutina en su órgano de gobierno a diez Secretarías: la de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y cuyo titular, el Dr. Víctor Manuel Toledo Manzur, es el Secretario Técnico de la Comisión; las de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), Bienestar, Economía (SE), Educación Pública (SEP), Energía (SENER), Hacienda y Crédito Público (SHCP), Relaciones Exteriores (SRE), Salud y Turismo (SECTUR).

 

La CONABIO tiene la misión de promover, coordinar, apoyar y realizar actividades dirigidas al conocimiento de la diversidad biológica, así como a su conservación y uso sustentable para beneficio de la sociedad. Fue concebida como una organización de investigación aplicada, promotora de investigación básica, que compila y genera información sobre biodiversidad, desarrolla capacidades humanas en el área de informática de la biodiversidad y es fuente pública de información y conocimiento accesible para toda la sociedad.

 

Es una institución que genera inteligencia sobre nuestro capital natural; sirve de puente entre la academia, el gobierno y la sociedad; promueve que la conservación y manejo de la biodiversidad se base en acciones realizadas por las poblaciones locales, mismas que deben ser un actor central en ese proceso. Yo no tengo dudas: la CONABIO es un gran orgullo para México porque ha sido y es un ejemplo a nivel internacional, y cuyo modelo se busca imitar en distintas naciones del orbe. Su probable desaparición -después de ocho meses sin recibir recursos- debe encender todas las alertas, por la posible pérdida de una de las instituciones de investigación y divulgación científica más útiles en la toma de decisiones de política pública (entre las que se suma, por ejemplo, el impulso de nuestra autonomía alimentaria).

 

Las señales no son para nada alentadoras; el titular de la Semarnat y secretario técnico de la comisión intersecretarial que encabeza a la CONABIO, Víctor Manuel Toledo, reproduce cabalmente el ánimo de confrontación, de división entre la comunidad científica y promueve activamente el desmantelamiento del actual orden institucional del sector ambiental. Y lo comento porque, en su columna de este martes 13 de agosto en el diario La Jornada, Toledo Manzur denosta y reprocha a la comunidad científica mexicana por no haber contribuido a disminuir la pobreza y la desigualdad en el país -como si esa fuera su obligación-, además de culparles por la contaminación con “miles de gases y sustancias tóxicas, fertilizantes químicos, pesticidas, plásticos, alimentos dañinos, medicamentos nocivos, plantas y animales genéticamente modificados, armas cada vez más sofisticadas y, especialmente, apuntalamientos al sistema de explotación del trabajo humano y de los procesos de la naturaleza”.

 

 

 

Así las cosas, las enormes aportaciones que ha dado la CONABIO para conocer e integrar la fuente más completa de información primaria, actualizada, descriptiva, analizada y sintetizada sobre el estado del conocimiento, la conservación y el uso de la diversidad biológica de México y de los servicios ecosistémicos que brinda, simplemente se diluye de frente a enfoques dogmáticos sobre el papel de la ciencia.

 

Sin lugar a dudas, la ciencia y la comunidad científica del país pueden y deben aportar a la disminución de la pobreza y la desigualdad, pero no son éstas quienes deben diseñar políticas públicas -con base en los datos y evidencias objetivas que producen- para alcanzar ese fin; son los científicos sociales, los economistas y quienes se ocupan de otras disciplinas del conocimiento del desarrollo de una nación quienes, con seriedad y compromiso, deben aprovechar positivamente las aportaciones de la ciencia dura.

 

Vaya nuestro reconocimiento a la importante labor y contribuciones que, desde hace ya 27 años, la CONABIO y quienes en ella trabajan han dado a México. ▄ 

 

 


Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón