Pide Comisión Permanente a SEP y a SEMARNAT elaborar programa nacional de educación ambiental

 

  • El Punto de Acuerdo se aprobó el 3 de enero pasado y está inspirado en los principios de La Carta de la Tierra y en el “Compromiso Nacional ante el Programa de Acción Mundial de Educación para el Desarrollo Sostenible”, de la Red Mexicana de Puntos Focales de la Carta de la Tierra

  • PND 2013 - 2018 no considera estratégica a la educación ambiental para alcanzar el desarrollo sustentable del país; mañana 26 de enero, Día Mundial de la Educación Ambiental

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  25 de enero de 2016.

 

Desde los años setenta existe el consenso internacional respecto del papel preponderante de la educación y, particularmente, de la educación ambiental para la construcción de un mundo más equitativo y sustentable. Fue en 1975 cuando se estableció que el 26 de enero de cada año se conmemoraría el Día Mundial de la Educación Ambiental, bajo la premisa de que solamente la educación podrá crear el compromiso ciudadano para transformar hábitos y conductas, a fin de lograr –entre otras cosas- una relación armónica con el medio ambiente y con la naturaleza.

 

 

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha señalado permanentemente algunos de los objetivos que debiera perseguir la educación ambiental en todos los países del mundo. A saber: que ésta garantice modalidades de consumo y de producción que sean sostenibles; que nos induzca a la adopción de medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos; que nos ocupe en acciones para la conservación y la utilización sostenible de los océanos, los mares y los ecosistemas marinos. 

Y, de igual forma, reconoce que la educación ambiental debiera estar haciéndonos conscientes sobre la premura de proteger, restablecer y promover el uso adecuado de los ecosistemas terrestres; tendría que convocarnos a hacer un ordenamiento sostenible de los bosques, a luchar contra la desertificación y la degradación de nuestro territorio; pero, además, la educación sería el mejor instrumento para que conociéramos y frenáramos, de manera decidida, la pérdida de la diversidad biológica. 

Pero, también, sabemos que la educación transforma significativamente a las variables económicas y sociales: reduce la pobreza al permitir que quienes tienen un empleo formal remunerado reciban mejores salarios; ofrece mejores medios de vida a quienes trabajan en el sector no formal; contribuye a un aumento de los ingresos de los agricultores; rompe el ciclo de la pobreza crónica al impedir que se transmita de una generación a otra.

Desafortunadamente, en México prevalece una visión sectorizada de la educación que forma a las personas para ingresar al mercado laboral, pero no les prepara para sostener una relación armónica con su medio ambiente. En el Plan Nacional de Desarrollo 2013 – 2018 (PND) se menciona, en una sola ocasión, el concepto de “educación ambiental” y lo vincula con una estrategia para fortalecer la política nacional de cambio climático y cuidado al medio ambiente, para transitar -asegura- hacia una economía competitiva, sustentable, resiliente y de bajo carbono. Pero, como documento rector del desarrollo, el PND en su conjunto no enfatiza o siquiera considera a la educación ambiental como un componente estratégico (o transversal) para el desarrollo. 

 

 

En este sentido, es de destacar el Punto de Acuerdo que aprobara la Comisión Permanente del Congreso de la Unión el pasado 3 de enero de este año, en el que se solicita a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y a la Secretaría de Educación Pública (SEP) formular un Programa Nacional de Educación para el Desarrollo Sustentable. Lo anterior –destaca el Punto de Acuerdo-, tomando en consideración los principios y los valores de la Carta de la Tierra, un documento que, en última instancia, compendia todos los acuerdos internacionales en materia de derechos económicos, sociales, culturales y ambientales.

Yo subrayaría particularmente el trabajo realizado por la Red Mexicana de Puntos Focales de la Carta de la Tierra en la integración del “Compromiso Nacional ante el Programa de Acción Mundial de Educación para el Desarrollo Sostenible”, documento que inspiró la redacción de este Punto de Acuerdo en el legislativo federal.

 

 

Ante la sistemática devastación de nuestro capital natural por parte de los promotores de un modelo de desarrollo voraz y depredador, hoy más que nunca la educación ambiental debe ser una pieza fundamental para la construcción de una ciudadanía responsable y participativa.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón