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No se discute con la población del DF la viabilidad ni los impactos de megaproyectos oficiales 

 

 

 

* En Santa Fe, desarrollos inmobiliarios de alta plusvalía han rebasado cualquier intento de planeación urbana y de ordenamiento territorial equilibrados

 

*  En la avenida Chapultepec se planea construir un segundo piso lleno de comercios y al que se confinaría a los peatones escamoteando su derecho a la calle

 

 

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  16 de noviembre de 2015.

 

 

Probablemente, además de los logros o de los retrocesos alcanzados en materia económica, los pueblos recuerdan a sus distintos gobernantes por las obras públicas que dejan, literalmente, una huella en el rostro de su ciudad. 

Por ejemplo, aquí en el Distrito Federal, al presidente Miguel Alemán Valdés (1946 – 1952) muchos capitalinos le recuerdan por el Viaducto Río de la Piedad o el Anillo Periférico; por la construcción de la Ciudad Universitaria y, desde luego, por la edificación de grandes unidades habitacionales para los empleados de gobierno. A Adolfo López Mateos (1958 – 1964) le relacionamos con la construcción del conjunto urbano Nonoalco Tlatelolco o con la Unidad Independencia, o también con la unidad profesional Zacatenco, del Instituto Politécnico Nacional, y –desde luego- le identificamos con la construcción del Centro Médico Nacional. 

 

 

A Gustavo Díaz Ordaz (1964 – 1970) se le atribuyen obras como el Estadio Azteca (que inauguró el 29 de mayo de 1966), la Villa Olímpica y, muy destacadamente, el Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México. A Luís Echeverría (1970 – 1976), los habitantes del Distrito Federal le recordamos por la construcción del Circuito Interior o de la Unidad Habitacional El Rosario; y, a José López Portillo (1976 – 1982) por los más de 133 kilómetros de Ejes Viales que atraviesan el corazón de la ciudad.

Otras obras de gran magnitud, en verdad monumentales pero imperceptibles a la vista de los ciudadanos, fueron las del Drenaje Profundo realizadas a lo largo de los años setenta. Ya más recientemente, los mega-proyectos viales han sido la característica distintiva de los gobiernos de nuestra ciudad: el Segundo Piso del Periférico y la Supervía Poniente, por mencionar sólo dos.

Pero, en especial, llama mi atención un mega-proyecto de desarrollo urbano que data de los años noventa y cuya “huella” en nuestra ciudad –es decir, sus impactos ambientales y urbanos-, en mi opinión, no ha sido evaluada con el suficiente rigor: me refiero al Desarrollo Inmobiliario City Santa Fe (hoy conocido simplemente como Santa Fe). Construidos sobre los antes grandes basureros de la Ciudad de México y en terrenos minados y cavernosos del poniente de la cuenca, los desarrollos inmobiliarios de alta plusvalía en Santa Fe han rebasado, en los hechos, cualquier intento de planeación urbana y de ordenamiento territorial equilibrados. 

 

 

A los problemas de movilidad y de transporte de una zona pensada como de “alto confort”, se suman la ausencia de centros de barrio, de áreas verdes y de espacios comunitarios; desorden o inexistencia de infraestructura hidráulica; así como cambios de uso de suelo que están poniendo a la población de frente a riesgos de protección civil no contemplados previamente. Esto lo hemos visto en días pasados, particularmente con los hechos del 27 de octubre, cuando los terrenos del complejo habitacional “Residencial Vista del Campo” sufrieron un importante deslave por el peso de las construcciones y la erosión hídrica causada por una infraestructura de desagüe deficiente.

Por si esto no bastara, en este aparente afán de los gobernantes de ser recordados por sus obras, ahora mismo se están perfilando otros mega-proyectos para la Ciudad de México y de los que a todas luces no se está discutiendo cuáles serán sus impactos urbanos, ambientales, sociales y económicos. Por ejemplo, en la avenida Chapultepec se planea construir un segundo piso lleno de comercios y al que se confinaría a los peatones escamoteando, en los hechos, su derecho a la calle; también, se comienza a discutir ya el destino que tendrán los terrenos del Aeropuerto Internacional “Benito Juárez” una vez que éste deje de operar.

Del 25 al 27 de noviembre próximos, en el Auditorio Jaime Torres Bodet, del Museo Nacional de Antropología, se llevará a cabo el Seminario Internacional Más allá del derecho a la ciudad: Dilemas y debates hacia Hábitat III, donde serán discutidos éstos y otros problemas de gran relevancia para quienes aquí vivimos. Yo invito al auditorio a que conozca el programa de este seminario (en www.paot.mx) y a involucrarse en la reflexión de cuál debe ser hoy la principal justificación –distinta a las razones políticas- para llevar a cabo las obras públicas que impactarán a nuestra ciudad.

 

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón