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Ignorantes, quienes califican de "cortina de humo" acciones de protección civil por Patricia    

 

 

 

* Patricia superó el récord anterior de la fuerza de los huracanes del océano Atlántico, como Allen (en 1980) y Willma (en el 2005)

 

*  Sorprende a la comunidad científica la velocidad con la que Patricia pasó de ser una tormenta tropical a convertirse en un huracán categoría 5

 

 

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  26 de octubre de 2015.

 

 

 

La comunidad científica y, desde luego, muchos mexicanos que estuvimos siguiendo el desarrollo del huracán Patricia –desde el jueves 22 de octubre pasado y a través de distintas fuentes informativas-, estamos sumamente sorprendidos por el, afortunadamente, reducido número de daños que causó este fenómeno natural en el territorio nacional. 

Como todos lo supimos, el Centro Nacional de Huracanes de la NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio), de los EE.UU., la Comisión Nacional del Agua de México y otras agencias especializadas en meteorología, calificaron a Patricia como el huracán más potente de la historia del hemisferio Occidental y, desde luego, de México. Objetivamente, así lo señalaron los datos derivados de las mediciones realizadas con la tecnología más actual del planeta. Con vientos máximos sostenidos de 325 kilómetros por hora y una presión mínima de 879 hectopascales [1], Patricia superó el récord anterior de los huracanes del océano Atlántico, Allen (en 1980) y Willma (en el 2005), cuya intensidad fue de 305 kilómetros por hora y de 882 hectopascales, respectivamente. 

 

 

En el océano Pacífico, el récord lo tenía el huracán Linda que, en el año de 1997, alcanzó vientos máximos sostenidos de 295 kilómetros por hora y 902 hectopascales. Pero lo que ha sorprendido mayormente a la comunidad científica es la velocidad con la que Patricia pasó de ser una tormenta tropical a convertirse en un huracán categoría 5 (en la escala Saffir-Simpson, que mide la intensidad de los vientos). 

De acuerdo con las imágenes satelitales y las mediciones de la NASA, en menos de 30 horas, entre el jueves y el viernes pasados, Patricia pasó de depresión tropical a súper-huracán, amenazando con su fuerza las costas oeste y noroeste del país. Pero, también, sorprende la velocidad con la que el fenómeno se disipó, lo que se ha atribuido a su choque con la cadena montañosa de la Sierra Madre Occidental.  Sin lugar a dudas, el estudio de este fenómeno meteorológico –y de los que muy seguramente continuarán sucediendo con patrones e intensidades parecidas en el futuro- revelará los efectos que el calentamiento global está teniendo en el clima del planeta. 

Lo que me parece realmente importante es que, primero, rompamos con los escepticismos absurdos respecto de la existencia del cambio climático; y, segundo, que canalicemos nuestra atención, nuestro ingenio y –desde luego- recursos públicos y privados, a la implementación de medidas de adaptación y de mitigación del cambio climático. 

No han faltado en las redes sociales (e incluso en algunos programas radiofónicos de dudosa credibilidad) los comentarios irresponsables de quienes ven en todo “cortinas de humo”. Ha habido quienes aseguran que el huracán Patricia no era lo peligroso que advirtió el gobierno mexicano y que, en el fondo, se trató de una campaña mediática para, deliberadamente, distraer la atención pública de procesos judiciales o de hechos políticos relevantes.  En un país con tan alta vulnerabilidad a los fenómenos hidro-meteorológicos y al cambio climático, como lo es México, no podemos voltearle la cara a la evidencia científica y privilegiar al interés político sobre la prevención.

 

 

En gran medida, si el huracán Patricia no tuvo el saldo de cientos de miles de personas afectadas, de cientos de muertos y de decenas de desaparecidos que sí tuvieron –en el 2013- Ingrid y Manuel, ha sido, entre otras cosas, gracias al trabajo de protección civil coordinado entre autoridades de los distintos órdenes de gobierno, comunidades y ciudadanía en general.

Ahora, es importante valorar los resultados objetivamente, mejorar protocolos y alertas tempranas, en pos de una mejor adaptación a las situaciones de vulnerabilidad hacia las que nos está llevando el cambio climático; y dejar a un lado, por nuestro bien, razonamientos que sólo buscan la descalificación y la ventaja política.


 

[1]  Entre menor sea la presión atmosférica (o hectopascales), mayor es la intensidad de los vientos y, por tanto, la peligrosidad del huracán.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón