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Bienestar animal debe ocuparse también de especies silvestres y no sólo de las domésticas      

 

 

 

*  Supresión del programa de conservación de la vaquita marina del Golfo de Baja California, es un proyecto de decreto ignorante de nuestro capital natural 

 

*  Necesario que gobierno y sociedad atiendan el bienestar y garanticemos la sobrevivencia de las especies animales y vegetales contempladas en la NOM 059

 

 

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  5 de octubre de 2015.

 

 

 

 

Ayer domingo -4 de octubre- se conmemoró el Día Mundial de los Animales, efeméride establecida desde la década de los años treinta por distintas organizaciones internacionales abocadas a la protección de los animales. Y hay que decir que, la parte positiva de este tipo de conmemoraciones es que un considerable número de personas y de organizaciones, civiles y gubernamentales, aprovechan la fecha para buscar despertar conciencia y sensibilizar a la sociedad  sobre la situación mundial y local del bienestar animal.

 De esta manera, ayer domingo y en algunos sitios públicos de ésta y de otras ciudades del país, fueron organizadas jornadas veterinarias, exhibiciones de perros y de gatos para adopción, pláticas sobre el cuidado de las mascotas, entre muchos otros eventos. 

Pero la parte menos positiva del Día Mundial de los Animales, por decirlo de algún modo, es que la atención de la gente –sobre todo, quienes habitamos en ciudades- se ha centrado casi exclusivamente en el bienestar de los llamados animales de compañía. Lamentablemente, otras especies de la fauna silvestre que requieren de nuestro conocimiento y de nuestra atención para incluso lograr su sobrevivencia, no ocupan el cuidado que sí están teniendo los animales domésticos. Esto me preocupa profundamente.

Aquí en México, de acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), existen ya 49 especies vivas que se han extinguido, 475 en peligro de extinción y mil 185 en riesgo y sujetas a protección especial. Aves, anfibios, invertebrados, mamíferos, peces y reptiles, junto con una nutrida lista de plantas, se encuentran enumerados hoy en la Norma Oficial Mexicana 059, que les inscribe en alguna categoría de riesgo y la que señala no otra cosa sino la merma de sus poblaciones y, consecuentemente, nos habla de la irracional destrucción que estamos haciendo de sus hábitats. 

Sí, existen esfuerzos ejemplares por parte de personas e instituciones que trabajan en la protección de algunas especies animales; incluso, que son reconocidos y premiados internacionalmente, como acaba de suceder con el biólogo mexicano Rodrigo Medellín Legorreta, quien ganó hace unos días el prestigioso premio del Festival de Cine sobre la Vida Salvaje “Jackson Hole”, por su trabajo para la conservación y la protección de los murciélagos (www.jhfestival.org). Sin embargo, hablamos de casos de excepción y en cambio continuamos presenciando la degradación sistemática y la destrucción acelerada de importantes ecosistemas, hábitats y territorios donde habita flora y fauna excepcional en todo el país, justificándolo con el falaz argumento del crecimiento económico, del progreso y del desarrollo nacional. 

 

 

Natural World: The Bat Man of Mexico - Finalist Trailer from JH Wildlife Film Festival on Vimeo.

 

La semana pasada, en este mismo espacio, hablaba yo del recorte presupuestal que anuncia hará el Gobierno Federal para el ejercicio 2016, donde el sector ambiental sufriría una reducción del 15 por ciento y que afectaría a importantes programas. Entre estos recortes se pretende desaparecer el programa de conservación de la vaquita marina, cetáceo mexicano que habita el Mar de Cortés y del cual se calcula no quedan ya más de 90 ejemplares. Una verdadera tragedia nacional.  

Y es que, desafortunadamente, sin la percepción ciudadana de que la defensa del bienestar de los animales debe trasladarse también a otras especies vivas del país y distintas a los animales de compañía (como la vaquita marina, los murciélagos y los cientos de seres vivos enlistados en la citada NOM 059), conmemoraciones como la del día de ayer –el Día Mundial de los Animales- no pueden tener ningún sentido y seguirán siendo efemérides vacías.  

Y, peor aún; si como sociedad continuamos ignorando –como en los hechos lo hacemos- el valor de nuestra diversidad biológica y del capital natural de México, estaremos entonces a la deriva permanente y sujetos a que esta riqueza natural sea suprimida por decretos gubernamentales ignorantes, por la ambición de quienes llaman “desarrollo” a la satisfacción insaciable de intereses particulares y condenados a padecer el derrumbe inexorable de la cada día más frágil cadena de la vida. 

 

Vaquita marina

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón