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Medicina tradicional abriría a México ventana de oportunidades para obtener beneficios  

  

 

 

* No sólo habría ventajas competitivas en el mercado internacional; es la posibilidad de regalar salud a millones de seres humanos en todo el orbe

 

* El Día Internacional de la Medicina Natural invita a los estados nacionales a promover efectivamente los conocimientos tradicionales de sus pueblos

 

  

Por Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, Francisco Calderón Córdova / IMER Horizonte 107.9 FM y 1220 AM / Ciudad de México /  20 de octubre de 2014.

 

Hace 23 años ya –en 1991-, la Organización Mundial de la Salud estableció en la Declaración de Beijing que el 22 de octubre (es decir, el próximo miércoles) se conmemora el Día Internacional de la Medicina Natural. Esto, en reconocimiento a la amplia variedad de terapias y prácticas que, en todo el mundo, contribuye al cuidado primario de la salud humana. 

El espíritu de esta conmemoración internacional es la de rescatar, preservar, impulsar y definir ampliamente el conocimiento y uso de estos métodos de sanación tradicional, invitando a que los Estados se sumen a su efectiva promoción. Según la definición de la ONU, la medicina tradicional es: “…la suma total de conocimientos, habilidades y prácticas basados en teorías, creencias y experiencias oriundos de las diferentes culturas, sean o no explicables, y utilizados en el mantenimiento de la salud, así como en la prevención, diagnosis o tratamiento de las enfermedades físicas o mentales.”

 

 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 70 y el 80 por ciento de la población en países desarrollados ha recurrido en alguna ocasión a la medicina alternativa; señaladamente, a la acupuntura china, a la homeopatía o a distintos tipos de yerbas. Y en México tenemos mucho de qué hablar en cuanto a medicina natural, fundamentalmente por la variedad de saberes de nuestros pueblos indígenas basados en nuestra enorme riqueza biológica.

 A diferencia de la medicina alópata (cuyos principios científicos se encuentran extensamente sistematizados y divulgados), la medicina natural –por sus características difusas- encuentra sus fundamentos en el llamado “conocimiento popular”, en las prácticas centenarias de algunas culturas prehispánicas y en los entornos naturales o ecosistemas de los que se nutre. 

Justamente por ello, la semana pasada señalaba yo la importancia de adoptar reglas claras para el aprovechamiento y el reparto justo de los beneficios de nuestra riqueza genética. Son numerosas las aportaciones que México –y más concretamente, sus comunidades indígenas- pueden ofrecer, por ejemplo, a la ciencia médica, a la industria farmacéutica y a los servicios de salud en todo el mundo. No es el caso enumerar los muchísimos ejemplos de medicinas o de terapias tradicionales utilizadas en las distintas regiones de nuestro México; pero quizás, sí mencionar que existe una muy extensa bibliografía de nuestra medicina tradicional, diccionarios, atlas y taxonomía muy precisa de la flora utilizada por los pueblos indígenas para tratar una amplia gama de patologías.

Existen testimonios escritos (como los de Bernal Díaz del Castillo, Sahagún, Viesca o Hernán Cortés) que dan cuenta de la presencia de una ancestral ciencia médica en México. Ya, en este mismo espacio, he referido antes a El Libro de los Médicos Yerbateros de Yucatán” (1997) editado por investigadores del “Grupo Dzíbil” y publicado por la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística. Ahora, hace falta que –como lo promueve el Día Internacional de la Medicina Natural- el Estado mexicano impulse a los dueños de estos conocimientos tradicionales, no sólo apoyando en la investigación científica de sus prácticas terapéuticas sino, también, asesorándoles en temas como las patentes o la distribución justa de los beneficios derivados de éstas.

Y seguir tolerando la pérdida de nuestra diversidad biológica, de la riqueza natural del país, significa también el desaprovechar oportunidades no sólo de ventajas competitivas en el mercado internacional, sino –más aún- alejarnos de la posibilidad de regalar salud a millones de seres humanos en todo el orbe. 

Es tiempo de comprender en su justa medida la importancia que tiene la protección y la conservación de nuestro medio ambiente para nuestra salud. Revalorar a la medicina natural –o tradicional- mexicana es un buen principio para entender cómo nuestra salud está estrechamente ligada a la diversidad de la flora y de la fauna que alberga un territorio “mega diverso” como lo es el nuestro.   

 

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón