Elevar el
consumo nacional de frutas traería beneficios económicos,
sociales y ambientales
* Sólo entre el 10 y el 14%
de la superficie cultivable está dedicada a la producción
frutícola; aún así, somos líderes mundiales en algunos
cultivos
*
Encuesta de
Ingresos y Gasto en los Hogares (INEGI) revela un bajo
consumo de frutas en México; "su consumo diario y suficiente
evitaría 1,7 millones de muertes por enfermedades
degenerativas": OMS
Por Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio
Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, Francisco Calderón
Córdova / IMER Horizonte 107.9 FM y 1220 AM
/
Ciudad de México / 4 de agosto de 2014.
Desde
hace 12 años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la
Organización de las Naciones Unidad para la Alimentación y
la Agricultura (FAO) han venido impulsando distintas
campañas encaminadas no sólo a garantizar la seguridad
alimentaria en el mundo, sino también a mejorar los hábitos
alimenticios en aquellos pueblos que no padecen –en sentido
estricto- de hambre.
En el marco de esta estrategia, desde hace algunos años
ambos organismos han venido impulsando la conmemoración del
Día Latinoamericano de las Frutas.
Con esto, se busca incentivar el consumo de frutas y
verduras en la población de la región, debido a que estudios
realizados en el continente demuestran los bajos niveles de
consumo de estos alimentos con respecto a otros lugares del
mundo.
Definitivamente, un hecho contradictorio al constatar la
enorme diversidad biológica de México y de los países centro
y sudamericanos, donde la variedad frutícola y dietética ha
sido tradicionalmente muy rica; y –sin duda- es también una
realidad elocuente de la vertiginosa transformación de
nuestros hábitos alimenticios en manos de las grandes
trasnacionales.
La OMS y la FAO coinciden en señalar que el consumo diario y
suficiente de frutas podría prevenir enfermedades
importantes (como las cardiovasculares, la diabetes, la
obesidad y algunos cánceres) y salvaría cada año 1,7
millones de vidas. Se atribuye al insuficiente consumo de
frutas y verduras en todo el mundo el 19% de los cánceres
gastrointestinales; el 11% de los accidentes
cerebro-vasculares; y el 31% de las cardiopatías isquémicas.
Consumiendo tres porciones de frutas diariamente –dicen los
especialistas- ayudaría enormemente a reducir estas cifras.
Pero los resultados de la
Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares,
realizada periódicamente por el Instituto Nacional de
Estadística, Geografía e Informática (INEGI), da cuenta
consistentemente de la pésima dieta que estamos teniendo los
mexicanos. Aquí es patente que las frutas no rebasan ni el
cinco por ciento del gasto alimentario en los hogares del
país, siendo notablemente mayor nuestra preferencia por
alimentos de procedencia animal y de otros ricos en azúcares
y grasas.

En contraste, nuestro país es uno de los principales
productores de frutas en el mundo, especialmente si hablamos
del aguacate (donde somos líderes –antes que Chile- con el
40% de la producción mundial), del limón (que tenemos el
segundo lugar, después de la India), la naranja, sandía,
mango o papaya. En promedio, una de cada ocho frutas que se
producen en el país se destina a la exportación y el resto
al consumo nacional. Por este concepto, el país obtuvo –tan
sólo en el año 2011- casi 3 mil millones de dólares.
Imaginemos los enormes beneficios que como nación nos
reportaría la promoción de mejores hábitos alimenticios y,
desde luego, el incremento del consumo de frutas en nuestra
dieta diaria.
En lo económico, sería deseable que hubiera una
participación más vigorosa –tanto en los mercados internos
como en los externos- de productos frutales mexicanos con
propiedades altamente benéficas para la salud pero, todavía,
poco apreciados o conocidos (pienso en el mamey, en la
guanábana, la chía o la jícama, entre muchísimos otros).
En lo social, los índices de enfermedades como la obesidad y
la diabetes muy seguramente reducirían, redundando en una
mejora sustancial en nuestra calidad de vida; y qué decir de
los beneficios directos para las comunidades y para los
productores rurales individuales de frutas.
Y, finalmente, en lo ambiental, el aumento del actual 10 o
14% de la superficie cultivable ocupada para la producción
de frutas, incrementaría el número de árboles (como la
manzana, la pera, el mango, entre otros), reduciendo así la
grave erosión y la pérdida de suelos forestales que
padecemos actualmente en el país.
Por donde lo veamos, modificar nuestros hábitos alimenticios
para incorporar un mayor consumo de frutas, significa una
garantía de mejorar nuestra calidad de vida y la de todos
los mexicanos. Así que, ahora sí, concluyo diciendo: ¡come
frutas y verduras! ▄
