Ha crecido
número de árboles en la Ciudad de México; en sus bosques,
disminuye
* Cada año se pierden más
de 200 hectáreas de terrenos arbolados en el suelo de
conservación de la capital del país; la atención al problema
es aún insuficiente
* La PAOT recibe numerosas denuncias ciudadanas,
principalmente por la afectación de áreas verdes durante la
realización de obras públicas
Por Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio
Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, Francisco Calderón
Córdova / IMER Horizonte 107.9 FM y 1220 AM
/
Ciudad de México / 21 de julio de 2014.
Hablar
de los árboles de la Ciudad de México es siempre un tema que
provoca apasionamientos o incluso encono, debido a las
distintas posiciones que existen al respecto.
Cotidianamente, vecinos se enfrentan entre sí o con las
autoridades, o las autoridades entre sí mismas, por causa
del derribo o la poda de los árboles que viven en parques y
jardines, en bosques urbanos (como los de Chapultepec y
Aragón), en camellones o en banquetas de la ciudad.

Hay quienes creen que si un árbol estorba a sus planes para
construir o ampliar su casa, para estacionar su auto o
simplemente no les gusta, pueden retirarlo sin más
justificación; y, también, los hay quienes están convencidos
de que nada en absoluto puede avalar la muerte intencional
de ningún árbol.
En principio, es importante que todos sepamos que –a
diferencia de los que viven en los bosques- los árboles en
las ciudades requieren para su sobrevivencia de un constante
mantenimiento (lo que implica podas frecuentes, combate a
numerosas plagas e incluso su derribo cuando ponen en riesgo
a la vida o el patrimonio de las personas).
Aquí en la Ciudad de México, cualquier persona o autoridad
pública que pretenda podar o derribar un árbol, ya sea en la
vía pública o al interior de alguna propiedad privada,
requiere necesariamente cumplir con la ley. Se debe de
contar con un dictamen previo y con la debida autorización
por parte de la delegación política que corresponda, así
como con los permisos de la Secretaría de Medio Ambiente
capitalina. Hacer lo contrario, puede significar una multa
de 2 mil días de salario o incluso de tres a cinco años de
prisión (según lo establece el Código Penal del Distrito
Federal).
Desde su creación –en el año 2002-, la
Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del
Distrito Federal (PAOT) registra a la afectación de
áreas verdes de la ciudad como uno de los tres principales
motivos de denuncia ciudadana. Destacadamente, la
realización de obras públicas (como lo han sido la Supervía,
el Metrobus, vialidades y otras) han ocupado a esta
autoridad ambiental para vigilar y exigir el cumplimiento de
la ley en materia de áreas verdes y arbolado de la ciudad.
Justamente en estos días, y con motivo de la inconformidad
vecinal por las obras del Proyecto Integral de
Rehabilitación del Corredor Urbano Avenida Presidente
Masaryk, la PAOT ha estado presente en el sitio para
vigilar que los trabajos sobre el arbolado se apeguen a la
normatividad vigente y, particularmente, a las
condicionantes establecidas en la Manifestación de Impacto
Ambiental del proyecto.
Pero, sobre todo, esta institución –defensora de los
derechos ambientales y urbanos de los capitalinos- ha
promovido la formalización de los canales de comunicación
con los vecinos de Polanco que, evidentemente, las
autoridades ejecutoras del proyecto o no consideraron o
simplemente ignoraron.

Algunos especialistas coinciden en señalar que,
independientemente de sus condiciones fitosanitarias o de su
estado de salud, el número de áreas verdes y de árboles en
la Ciudad de México ha mejorado en la última década.
Imaginemos ahora cuáles serían las condiciones del arbolado
y de las áreas verdes de la ciudad en general, si todos los
que vivimos aquí tuviéramos conocimiento de los enormes
beneficios que nos brindan estos espacios.
Y hablando de nuestro suelo de conservación (que representa
más de la mitad del territorio del Distrito Federal),
lamentablemente, el desdoblamiento de los asentamientos
humanos sobre los bosques del sur y poniente de la Ciudad de
México reporta cifras alarmantes en cuanto a la pérdida de
superficies arboladas. A causa de un crecimiento urbano
desordenado, cada año están desapareciendo para siempre más
de 200 hectáreas de terrenos arbolados. Los esfuerzos para detener
el deterioro de los lugares donde se recargan nuestros
acuíferos y donde habita la diversidad biológica de la
cuenca han sido verdaderamente escasos.
Es necesario que las autoridades y los habitantes de la
Ciudad de México entendamos que no habrá programa “Hoy No
Circula” que nos alcance para reducir la contaminación del
aire, si no atendemos con igual o mayor rigor y urgencia la
parte verde del problema ambiental.
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