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Programa de Acción Climática de la Cd. de México, positivo pero aún insuficiente

  

* Ausentes los criterios de transversalidad de obligaciones de entes públicos y mecanismos de acceso a la información pública y justicia ambiental

* La ciudadanía no está percibiendo suficientemente los riesgos y mucho menos asumiendo la parte que le toca hacer para frenar y revertir este fenómeno: Mario Molina

  

Por Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, Francisco Calderón Córdova / IMER Horizonte 107.9 FM y 1220 AM / Ciudad de México /  9 de junio de 2014.

 

El jueves pasado -5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente-, el Gobierno capitalino presentó el Programa de Acción Climática de la Ciudad de México 2014 – 2020, así como su Estrategia Local. Básicamente, se parte del reconocimiento de que el cambio climático es una realidad que ya está entre nosotros y, específicamente, que se está manifestando de forma palpable en la Ciudad de México. Por lo mismo, el objetivo de un instrumento como éste es el de incrementar la calidad de vida de la población capitalina mediante un esquema de desarrollo con baja intensidad de emisiones de carbono.

La elaboración del Programa de Acción Climática de la Ciudad de México y de su Estrategia, fue un proceso de un año en el que se contó con el apoyo del Centro Mario Molina y al que se nos convocó a diversos interesados, a expertos en el tema y a representantes de distintos sectores de la sociedad capitalina. Debo decir que, desde el inicio del llamado proceso de consulta, estuvieron definidos ya siete ejes estratégicos por los que habrá de transitar el programa:

 

 

EJES ESTRATÉGICOS

1.- La transición energética en la zona urbana y rural de la Ciudad de México, básicamente enfocada a mejorar el uso de la energía en el Sistema de Transporte Colectivo (Metro) y a un programa de ahorro eléctrico en la operación de los pozos y de las plantas de bombeo de agua.

2.- La contención de la mancha urbana, creando un programa con criterios ambientales y urbanos que mejore el uso del territorio, reaproveche predios subutilizados y aumente y rehabilite áreas verdes.

3.- El mejoramiento ambiental, que contempla la modernización del transporte público (con la chatarrización de microbuses, nuevas líneas del Metrobus y movilidad intermodal), así como el aprovechamiento de los residuos sólidos y el mejoramiento de la red de distribución del agua.

4.-  El manejo sostenible de los recursos naturales y conservación de la biodiversidad, que pasa por la creación de una nueva Ley para la Conservación y Uso Sustentable de la Biodiversidad y obras de conservación de los bosques y cuerpos de agua del DF.

5.- La construcción de la resiliencia de la ciudad, que busca que el Distrito Federal sea más resistente y se recupere de mejor manera de los impactos del cambio climático. Esto, básicamente a través de la elaboración de atlas de riesgos actualizados, de un programa de prevención ante contingencias por lluvias y de la creación de un Fondo Ambiental de Cambio Climático.

6.- El fortalecimiento de acciones de educación y comunicación a través de museos y materiales de divulgación sobre el cambio climático, y;

7.- La regulación del transporte de carga (que es el principal generador de carbono negro), así como la investigación y el desarrollo de indicadores sobre adaptación y mitigación del cambio climático. 

 

Foto: Paco Calderón, junio de 2014.

 

Desde mi perspectiva, los ejes planteados por el Programa de Acción Climática de la Ciudad de México, representan acciones muy positivas pero aún insuficientes para enfrentar al fenómeno del cambio climático. 

Y señalaría sólo dos deficiencias que, en mi opinión, sobresalen en este instrumento: primero, que para abordar un problema que requiere de la transversalidad de acciones, no se formulan obligaciones concretas para otros sectores gubernamentales (como, por ejemplo,  los encargados de realizar la obra pública o aquellos que pueden dar estímulos fiscales a quienes preserven el medio ambiente). Y, en segundo lugar, veo una enorme ausencia de criterios a lo establecido por el Principio 10 de la Cumbre de Río de Janeiro, en el sentido de crear instrumentos de acceso efectivo a la información pública y a la participación ciudadana fortaleciendo a las instancias de justicia ambiental.

Fue muy reveladora –y preocupante a la vez- la intervención del doctor Mario Molina durante la presentación del Programa de Acción Climática de la Ciudad de México, en el sentido de que la ciudadanía no está percibiendo suficientemente los riesgos y mucho menos asumiendo la parte que le toca hacer para frenar y revertir este fenómeno que ya comienza a mermar nuestra calidad de vida. Por ello, me parece de gran importancia que la población y el gobierno de esta ciudad asuman, cada cual desde su posición y con seriedad, la corresponsabilidad de ambos frente al desafío que significa el cambio climático.

 

Dr. Mario Molina, Premio Nobel de Física / Foto: Paco Calderón, junio de 2014.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón