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Ahorro energético del Horario de Verano se ha estancado; son necesarias otras medidas 

 

 

*  Nuevas tecnologías de iluminación y sustitución de electrodomésticos, ha registrado ahorros de hasta 400% del consumo eléctrico

 

* Con motivo de La Hora del Planeta, la discusión sobre energía y medio ambiente estuvo presente en las redes sociales; esto es muy positivo  

 

 

 

Por Antena Radio Tercera Emisión / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER Horizonte 107.9 FM, 1220 AM y Radio México Internacional / 31 de marzo de 2014.

 

 

Quiero expresar el enorme gusto que me da constatar que, año con año, son más personas las que se están sumando a la discusión del uso de la energía y sus impactos sobre el medio ambiente. Hay quienes lo hacen con argumentos seriamente sustentados, otros no, pero todos coinciden en que el uso de algo tan básico actualmente como lo es la electricidad, tiene impactos de consideración en los procesos que sustentan a la vida. 

Justamente este fin de semana, y con motivo de la Hora del Planeta, en las redes sociales –e incluso algunos columnistas en distintos medios de comunicación- cuestionaban la efectividad de suspender durante 60 minutos el consumo de electricidad. La verdad es que, en términos numéricos, apagar las luces durante una hora una vez al año reporta un ahorro muy cercano o igual a cero. Sin embargo, el tema estuvo presente en los distintos twitts y en los muros de Facebook de incontables personas que discutían, unos a favor y otros en contra, sobre la efectividad o no de la Hora del Planeta como medida para combatir al calentamiento global. 

Desde mi perspectiva, el festejo cumplió con su objetivo central: extender entre la población mundial la percepción de que el uso que estamos haciendo de la energía en las sociedades contemporáneas, está teniendo impactos serios en el medio ambiente y que, en uno u otro sentido, tenemos que actuar para mitigar y revertir esta tendencia.  

 

 

Una medida que, sin lugar a dudas, ha sido efectiva para combatir el volumen de las emisiones de dióxido de carbono, principal gas de efecto invernadero, ha sido la adopción del Horario de Verano (conocido en los Estados Unidos como daylight savings). Hoy, son alrededor de 70 países los que utilizan esta medida en el mundo. En México, el Horario de Verano se adoptó desde 1996 y arrojó resultados positivos en el ahorro energético y en la reducción de emisiones a la atmósfera; sin embargo –y de acuerdo con los registros oficiales-, durante los últimos tres o cuatro años, estos beneficios se han estancado.  

Hablando de gases de efecto invernadero, en el año 2011 la medida evitó la emisión de 657 mil toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera y, en el 2013, se redujeron a 595 mil toneladas. Por su parte, el volumen de giga watts / hora (GWH) ahorrados durante el Horario de Verano, prácticamente ha permanecido igual desde el año 2010 (en las 1,200 unidades GWH). Es decir, cada año se ahorró en promedio lo equivalente al consumo de electricidad del estado de Nayarit. 

En los años por venir, difícilmente el Horario de Verano incrementará sus beneficios (que, indudablemente, sí los tiene); la tendencia lógica de un país que busca la prosperidad y el bienestar de su población, es la de llevar un futuro más “luminoso” (léase, electrificado) a todas las comunidades y asentamientos humanos en su territorio. Y, de hecho, la eficiencia y el ahorro energético, también, se están encontrando en otras áreas de oportunidad. Ya sabemos que medidas como el cambio de focos incandescentes a nuevas tecnologías –como la iluminación LED- o la sustitución de ciertos electrodomésticos, ha registrado ahorros de hasta un 400 por ciento del consumo eléctrico.  

Sin lugar a dudas, el hecho que detonará sustancialmente nuestra mejora en el consumo y el aprovechamiento de la energía eléctrica (o de cualquier otro tipo de fuente energética), será la toma generalizada y plena de conciencia sobre nuestra responsabilidad ambiental. Transformar nuestros hábitos y conductas cotidianas en el uso de este recurso, no es tarea fácil. Llevará años, tal vez generaciones, alcanzar condiciones de sustentabilidad.

Pero hay signos que me hacen sentir muy optimista al respecto. Cada día son más accesibles las nuevas tecnologías que son menos agresivas contra el medio ambiente; en todos los órdenes, hay cada vez más gobiernos y empresarios que buscan ser responsables de los impactos de sus acciones en su entorno; y –como lo he podido constatar este fin de semana- día a día más personas están discutiendo sobre la mejor forma de alcanzar la sustentabilidad.

Así que, para continuar con paso firme por esta senda, no olvidemos el próximo domingo adelantar nuestros relojes, para –de hoy en ocho- iniciar una de las múltiples acciones que podemos emprender para  cuidar al medio ambiente.

 

 

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón