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México ha perdido ya una tercera parte de sus ecosistemas naturales y la mitad de sus bosques 

 

 

* El país continúa perdiendo sus bosques y selvas a un ritmo de 155 mil hectáreas por año, dice Semarnat; ONG´s aseguran que en realidad es el doble

 

*  La pérdida de capital natural significa la desaparición de oportunidades para aprovechar sustentablemente los recursos naturales y sus servicios ambientales 

 

 

 

Por Antena Radio Tercera Emisión / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER Horizonte 107.9 FM, 1220 AM y Radio México Internacional / 17 de marzo de 2014.

 

 

 

Este viernes -21 de marzo- se conmemora en todo el planeta el Día Internacional de los Bosques. Si bien desde la década de los años 70 se festejaba el Día Mundial del Árbol, éste es el segundo año en el que la Organización de las Naciones Unidas lanza una convocatoria para reconocer la función vital de los bosques y para asumir el compromiso en la protección y gestión sostenible de estos ecosistemas que sostienen a la vida. 

Es importante recordar que una tercera parte del planeta Tierra está cubierta por bosques y que alrededor de mil 600 millones de seres humanos –incluidas más de dos mil culturas indígenas- dependen directamente de las actividades económicas realizadas en territorios forestales. También, los bosques son el hogar de más de la mitad de las especies de plantas y de animales conocidas, y su papel en el equilibrio climático del planeta es fundamental por la captura que éstos realizan del dióxido de carbono presente en la atmósfera.

Desafortunadamente, las actividades económicas y el modelo de crecimiento por el que ha optado el ser humano desde hace dos siglos, nos ha llevado a la desaparición de prácticamente la mitad de todos los bosques originales del planeta. Cada año, una superficie equivalente al territorio de Costa Rica desaparece de la Tierra para siempre. Hoy, la deforestación aporta hasta una quinta parte a la emisión de gases contaminantes que están contribuyendo al calentamiento del planeta y, por tanto, al cambio climático.

En este contexto, muchas de las naciones que tienen el privilegio de contar con territorios boscosos están haciendo significativos esfuerzos por frenar la pérdida de su capital natural. México así lo ha venido haciendo desde mediados de la década de los 90 y, entre otras acciones, hoy cuenta con alrededor del 12 por ciento de su territorio decretado como áreas naturales protegidas. 

 

 

A pesar de esto, es evidente que los esfuerzos desplegados a lo largo de más de una década no han sido suficientes no sólo para conservar nuestros bosques, sino tampoco para transformarles en motores del desarrollo económico del país. Las comunidades forestales de México –poseedoras de más del 80 por ciento de los bosques- cada día empobrecen más y, por la ausencia de estímulos económicos, pierden la seguridad incluso de la posesión de sus tierras. 

El programa sectorial 2013-2018, de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, reconoce que México continúa perdiendo sus bosques y selvas a un ritmo de 155 mil hectáreas por año (aunque organizaciones como Greenpeace México señalan que perdemos 300 mil hectáreas de bosques y selvas cada año). Este hecho implica también la desaparición de oportunidades para aprovechar sustentablemente los recursos naturales y sus servicios ambientales.

Tan sólo en el año 2011 –reconoce la SEMARNAT- los costos económicos del agotamiento de los recursos forestales significó el 0.1 por ciento del PIB. Es decir, México está perdiendo tres veces más de lo que gana por concepto de productos maderables.          

Y no solamente hemos desaprovechado el potencial de nuestros bosques y selvas al no incorporarles a esquemas de producción sustentable; también hemos puesto en grave riesgo nuestro potencial como país mega-diverso amenazando con la extinción a cerca de 2 mil 606 especies vivas de flora y de fauna. Cactáceas, palmas, orquídeas y agaves; el águila real, el jaguar, la vaquita marina y el quetzal; innumerables especies de reptiles y de anfibios, entre muchos otros seres no humanos mexicanos, están a punto de desaparecer junto con sus hábitats naturales.

A la fecha, una tercera parte de nuestro territorio ha perdido ya sus ecosistemas naturales. 

Hoy, más de la mitad de las áreas naturales protegidas no cuentan aún con planes de manejo, lo que limita no sólo su viabilidad y sustentabilidad, sino –sobre todo- la participación de los pueblos en la obtención de beneficios y de oportunidades de desarrollo.  

Este viernes, la ONU invita a que en el Día Internacional de los Bosques se realicen acciones nacionales para hacer conciencia de este invaluable recurso para la vida. En México, es necesario que dispongamos de mejor información y de mayor participación ciudadana para la preservación y aprovechamiento sustentable de los bosques. Sólo si trabajamos en esa dirección, estaremos en condiciones para alcanzar los niveles de bienestar a los que todos tenemos derecho.

 

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón