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Crecimiento inmobiliario en el DF acaba con centros de barrio y deteriora al tejido social 

 

 

* Centros culturales y espacios de reunión vecinal, hoy son vistos como simples terrenos de los que se pueden obtener ganancias inmobiliarias

 

*  Emite PAOT recomendaciones a Benito Juárez y GAM por incumplimiento a la normatividad ambiental y urbana

 

 

 

Por Antena Radio Tercera Emisión / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER Horizonte 107.9 FM, 1220 AM y Radio México Internacional / 3 de marzo de 2014.

 

 

 

Es de todos sabido que una de las principales herramientas para la conservación y la protección del medio ambiente, es el correcto ordenamiento para el uso y el aprovechamiento sustentable del territorio. Las consecuencias de no hacerlo así, de crecer y de ocupar anárquicamente terrenos en zonas inadecuadas para la vivienda, la agricultura, la industria o para instalar distintos tipos de infraestructura, las hemos visto incluso hace pocos meses en la costa y montaña de Guerrero. No sólo costos económicos y ambientales, sino incluso la pérdida de vidas, es el resultado de prescindir de la aplicación de las herramientas de planeación y ordenamiento territorial, por cierto, existentes desde hace dos décadas tanto en la legislación federal como en la local. Así las cosas, es incomprensible –por decir lo menos- que en la mismísima capital del país se ignore irresponsablemente esta premisa.

La semana pasada, la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del Distrito Federal (PAOT) emitió dos recomendaciones públicas –una a la delegación Gustavo A. Madero y otra a la Benito Juárez- justamente por la falta de aplicación y la inobservancia de un conjunto de instrumentos legales que, precisamente, están dirigidos a garantizar no solamente la seguridad de las personas, sino también un medio ambiente adecuado para el desarrollo y el bienestar de la población.

 

Fuente: PAOT, 2014.

 

En ambas demarcaciones de la Ciudad de México, la PAOT constató la construcción irregular de desarrollos inmobiliarios donde, además de haberse incumplido con la normatividad en materia de uso de suelo, con el reglamento de construcciones y con los planes de desarrollo urbano delegacionales, también fueron utilizados documentos falsos o simplemente no existió ningún tipo de vigilancia ni supervisión por parte de la autoridad delegacional.

En el número 39 de la calle Lapislázuli, en la colonia Estrella –por ejemplo-, no se evitó la construcción de un edificio de departamentos de seis niveles, duplicando las alturas autorizadas para ese predio en el Programa Delegacional de Desarrollo Urbano de Gustavo A. Madero. Hoy, y gracias a la omisión por parte de la autoridad delegacional, las casas vecinas presentan grietas, hundimientos y fallas estructurales que ponen en riesgo la vida de varias familias. La PAOT ha recomendado la demolición total del edificio (afortunadamente, aún no habitado) y el castigo a los responsables de actos ilícitos.

En la delegación Benito Juárez la situación es peor. La PAOT constató que, de siete edificaciones denunciadas, todas incumplen con lo establecido por la normatividad vigente. Por mencionar tan sólo un caso, justamente a lado de las instalaciones del IMER (sobre la calle Real de Mayorazgo, en el número 71), se construyó un edificio de departamentos que duplica el número de niveles permitido y que careció del Certificado de Zonificación que exige la ley. Desafortunadamente, todas las edificaciones ilegales investigadas por la PAOT en Benito Juárez se encuentran hoy ya vendidas y habitadas. Los impactos ambientales, sobre los servicios urbanos y en la calidad de vida de los vecinos serán ya difícilmente revertidos.

 

Mayorazgo 71, en el antiguo barrio de Xoco

 

Hasta el momento, no conozco la posición oficial de los jefes delegacionales recomendados la semana pasada por la PAOT -la ley les da diez días para responder-; yo esperaría que sus respuestas fueran serias y que, haciendo a un lado posiciones políticas retóricas, reconozcan la urgencia de aplicar imparcial y escrupulosamente la normatividad ambiental y urbana en la Ciudad de México. Lo que está en juego es nuestra calidad de vida.

La inobservancia de los instrumentos de ordenamiento territorial (no sólo en el Distrito Federal sino en muchos otros centros urbanos del país) nos ha vuelto más vulnerables ante eventos climáticos y de protección civil. Hay hechos contundentes que así lo señalan. Pero también, el crecimiento inmobiliario descontrolado está fragmentando al tejido social a pasos agigantados. En mi ciudad, lo que antes eran cines (como el Continental, el Coyoacán, el México), o centros culturales y espacios de reunión vecinal, hoy son vistos por intereses particulares como simples terrenos de los que se pueden obtener jugosas ganancias inmobiliarias.

Por ello, es urgente que valoremos con mayor seriedad la función ambiental, social y cultural de los componentes –naturales o construidos- que están presentes en nuestro territorio. En ello –repito- nos estamos jugando nuestra calidad de vida, presente y futura.

 

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón