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México cuenta con estrategia y legislación para  reducir sus emisiones de CO²

 

* Gobiernos federales, Congreso de la Unión y algunos gobiernos locales han sido sensibles y solidarios ante la problemática

 

*  Inventario Nacional de Emisiones de GEI identifica fuentes y volúmenes de contaminación; ello, permite acciones y compromisos

 

 

Por Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, Francisco Calderón Córdova / IMER Horizonte 107.9 FM y 1220 AM / Ciudad de México /  6 de enero de 2014.

 

 

Mañana martes -28 de enero-, los países miembro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) conmemoraremos el Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO2, o Día Mundial de Acción contra el Calentamiento Terrestre. Se trata, como en la mayoría de las efemérides impulsadas por la ONU, de una fecha dedicada a hacer conciencia y para promover acciones nacionales que ayuden a enfrentar este problema a nivel local y, desde luego, contribuyan a su solución en la escala planetaria. 

 

 

Como sabemos, el dióxido de carbono es un gas fundamental para la existencia de la vida en la Tierra. De no estar presente en la atmósfera, la temperatura promedio en la superficie del planeta sería de 6° C, lo que haría inviable la existencia de los elementos que permiten que nosotros y otros seres vivos habitemos en el planeta. Ahora bien, durante más de dos siglos –es decir, a partir de la Revolución Industrial- las actividades humanas han venido favoreciendo un aumento en la cantidad de dióxido de carbono que hay en nuestra atmósfera (junto con otros gases de efecto invernadero, como el metano, el ozono troposférico y el vapor de agua). 

Este hecho –según lo han concluido centenares de científicos de 39 países reunidos en el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC)-, ha traído como resultado una elevación real de la temperatura promedio del planeta. Procesos como la deforestación de bosques y selvas; el crecimiento exponencial de las actividades agrícolas y ganaderas; el uso de combustibles fósiles, como el petróleo y el carbón, para la producción de energía y para movilizar al transporte; la industrialización, la adopción de patrones de consumo insustentables y la inadecuada gestión de los residuos, han hecho que en sólo cuatro décadas el problema del calentamiento global se haya incrementado peligrosamente. 

Es en este contexto que, en 1997, más de 180 países reunidos en la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático reconocieron el problema y –con algunas excepciones- firmaron el Protocolo de Kioto, comprometiéndose legalmente a una reducción gradual de sus emisiones. Por su número de población y extensión territorial, México ocupa el catorceavo lugar en términos de emisiones totales de gases de efecto invernadero. En lo que corresponde al dióxido de carbono, nuestra aportación significa el 6% del total de las emisiones de los Estados Unidos de Norteamérica y estamos en el lugar 72 mundial de las emisiones de CO2 por habitante. 

Por ser un país en vías de desarrollo, México no está obligado por el Protocolo de Kioto a cumplir con una cuota de reducción del dióxido de carbono ni de otro gas de efecto invernadero. Sin embargo, los distintos gobiernos federales, el Congreso de la Unión y algunos gobiernos locales, han sido sensibles y solidarios ante la problemática, y de manera voluntaria han emprendido varias acciones. Por ejemplo, existe un Inventario Nacional de Emisiones de GEI que identifica puntualmente fuentes y volúmenes de la contaminación que estamos generando y, por tanto, permite diseñar acciones concretas para abatirle y concertar compromisos. 

Pero también, contamos ya con una Ley y una Estrategia Nacional de Cambio Climático que promueven, entre otras acciones: la eficiencia energética, la modernización del sector industrial, la sustentabilidad del sector agropecuario, la regulación del desarrollo urbano y el ordenamiento territorial, la modernización del transporte y revertir las tendencias actuales de la deforestación, la erosión y la desertificación. 

México está en una buena posición frente al mundo para conmemorar el Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO2. Ahora corresponde a cada uno de nosotros, consumidores de energía y de productos industrializados, generadores de residuos, usuarios del transporte privado y público, asumir nuestra parte en la ecuación. Informémonos sobre los mejores hábitos que podemos adoptar y contribuyamos así a la construcción de una ciudadanía ambientalmente responsable y, desde luego, baja en sus emisiones de CO2. 

 

 

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón