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Propone Reforma Hacendaria de EPN impuestos "verdes"; lo recaudado -al parecer-, a lo mismo 

 

* Transporte, CFE, PEMEX y riego agrícola, recibirán los recursos recaudados a través de estos conceptos fiscales

 

* Investigación y fomento de transporte sustentable, energías limpias o tecnificación del campo, hasta ahora ausentes en la propuesta  

 

Por Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, Francisco Calderón Córdova / IMER Horizonte 107.9 FM y 1220 AM / Ciudad de México / 9 de septiembre de 2013

 

Foto: Presidencia de la República (8 de septiembre de 2013)

El día de ayer –domingo 8 de septiembre de 2013-, el Ejecutivo Federal presentó la propuesta de Reforma Hacendaria al Poder Legislativo y, hasta ahora con menor detalle, a los medios de comunicación y a la sociedad en general. Por tanto, lo que yo pueda opinar al día de hoy sobre esta iniciativa sólo puede versar sobre las generalidades y expresa mis primeras impresiones. En una búsqueda de la propuesta de reforma hacendaria en Internet, los resultados sólo son noticiosos y aparentemente aún no es posible consultar el texto íntegro hoy en manos del Congreso.

Lejos de la discusión de que si ahora serán las clases medias las más afectadas con la carga impositiva o si, aparentemente, las ganancias y la inversión del capital privado serán gravadas en beneficio de los más desprotegidos, llamó mi atención el que se haya bautizado con  el calificativo de “verde” a un grupo de nuevas cargas impositivas.

En el portal Web de la Presidencia de la República, en el capítulo denominado “Criterios Generales de Política Económica”, se explica la creación de diversos impuestos especiales que buscan compensar y desestimular –cito- “los costos sociales que causan algunas conductas que afectan negativamente al medio ambiente”. Concretamente, subraya el documento de la Presidencia de la República, “se busca reducir las emisiones de bióxido de carbono”.

Para lograr lo anterior, el día de ayer el Presidente Peña Nieto anunció que los precios de los combustibles se incrementarán mensualmente entre 6 y 8 centavos. Esto me recuerda, por cierto, la medida tomada desde el año 2005 en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, cuando pagamos un sobreprecio a la gasolina para destinarle a un Fondo Ambiental Metropolitano (que, por cierto, poco o nada se informó sobre el uso de estos recursos públicos).

En fin. Según se lee en los Criterios Generales de Política Económica, los ingresos obtenidos por el incremento al precio de las gasolinas (que será del orden de los 62 mil millones de pesos durante el 2014), se canalizarán a cinco rubros fundamentalmente: 1.- construcción de carreteras, puertos y trenes de pasajeros; 2.- inversión productiva en PEMEX; 3.- gastos de mantenimiento y expansión en la Comisión Federal de Electricidad; 4.- ampliación de la cobertura de agua potable y abastecimiento para actividades agropecuarias, y; 5.- infraestructura hospitalaria.

En su conjunto, la mayoría de estas actividades (el transporte, la generación de energía, la extracción petrolera y la agricultura), son las responsables de generar más de las dos terceras partes de los gases de efecto invernadero en el país. Cabe preguntarse: ¿un impuesto “verde” debería destinarse al fortalecimiento de actividades insustentables y no así para su transformación?

En verdad, yo esperaría que en el cuerpo de la propuesta de Reforma Hacendaria (que está en revisión por los legisladores) se hable de fomento al transporte público sustentable, de la investigación y el desarrollo de fuentes limpias de energía, del manejo integral de cuencas hídricas y de la modernización tecnológica del campo.

Por otra parte, me parece muy rescatable el hecho de que en la propuesta de Reforma Hacendaria se reconozca el grave problema de la contaminación y las afectaciones a la salud por el uso de más de 55 mil toneladas al año de plaguicidas, herbicidas y fungicidas en el campo mexicano. Ojalá que, también, la propuesta hacendaria que grava su uso considerara estímulos económicos y fiscales para la agricultura orgánica y las empresas verdes.

Creo que es muy positivo –en términos de percepción pública- que los gobiernos señalen a los criterios ambientales como prioridades nacionales impostergables. Sin embargo, no me parecería correcto que el discurso ambientalista tuviera la intención de justificar viejas prácticas insustentables que, lo sabemos, también consumen cuantiosos recursos financieros.

Esperaremos a conocer la letra de la propuesta del Ejecutivo Federal y, desde luego, los argumentos del debate en las cámaras legislativas, para así poder calificar documentadamente el nivel de percepción y conocimiento que tiene –o no- nuestra clase política respecto de la hoy compleja situación ambiental de México.

 

Fuente: INECC

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón