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El peatón, en el último nivel de las prioridades de movilidad urbana en México

 

* Cada año mueren en el México 24 mil personas en accidentes de tránsito, de los cuales una tercera parte -7 mil 269- son atropellamientos

 

* Sólo el 4% del presupuesto para movilidad urbana se canaliza a obras de infraestructura peatonal

 

Por Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, Francisco Calderón Córdova / IMER Horizonte 107.9 FM y 1220 AM / Ciudad de México / 19 de agosto de 2013

 

 

El sábado pasado -17 de agosto- se conmemoró el Día Internacional del Peatón. Esta fecha hace referencia al atropellamiento y muerte de una mujer –Bridget Driscoll-, en el año de 1896, en la ciudad de Londres, por un automóvil –conducido por Arthur Edsall- que circulaba a un poco más de 7 kilómetros por hora. 

De acuerdo con cifras del Centro Nacional para la Prevención de Accidentes (CENPRA), cada año mueren en el México 24 mil personas en accidentes de tránsito, de los cuales una tercera parte -7 mil 269- son atropellamientos. En la actualidad, en la Ciudad de México ésta es la principal causa de muerte entre los niños y los jóvenes. Aquí, cada 12 horas es atropellado un peatón y, en el 70 por ciento de los casos, los hechos ocurren en lugares sin adecuada infraestructura peatonal. 

El estudio denominado La Ciudad Interminable (The Endless City), publicado en el mes de marzo pasado por la London School of Economics, se señala que de 12 importantes urbes del planeta, es la Ciudad de México en la que mueren el mayor número de peatones.  De acuerdo con Transparencia Mexicana, de los 12 mil 700 millones de pesos que fueron presupuestados en el año 2012 para temas relacionados con la movilidad urbana, el 65 por ciento fue canalizado a la construcción y el mantenimiento de infraestructura vial para el automóvil. En contraste, sólo el 4 por ciento de esta cifra se invirtió en movilidad y accesibilidad para los peatones.

Y es que, a pesar de que el Reglamento de Tránsito Metropolitano establece que los peatones tienen la mayor jerarquía y prioridad para el uso del espacio público, lo cierto es que, hoy por hoy, son los automovilistas los que ocupan y gobiernan de facto alrededor del 80 por ciento de todos los sitios donde confluimos y nos desplazamos los capitalinos. Frente a la carencia de un transporte público suficiente y eficiente, limpio y seguro, la movilidad en automóvil continúa siendo un modelo hacia el que aspira la mayoría de la población (aunque, en los hechos, es la minoría la que puede acceder a éste). 

A pesar de que sólo tres de cada diez mexicanos se mueven cotidianamente en automóvil, los presupuestos y la infraestructura para la movilidad en las principales zonas metropolitanas del país están dirigidos fundamentalmente al transporte motorizado (con las consecuencias ambientales que bien conocemos). Ante este panorama, es urgente tomar decisiones y realizar acciones mucho más contundentes para revertir las prioridades que, en los hechos, dispone hoy la pirámide de la movilidad. Colocar al peatón en la cúspide requiere, efectivamente, construir una ciudad cuyos espacios faciliten el traslado y den seguridad al peatón. 

Pero no sólo eso. Hay que trabajar en la efectiva implantación de una cultura vial, educando y dando estímulos e infracciones no sólo a los automovilistas, sino también a los peatones o a los ciclistas. Es necesario también que la autoridad haga respetar efectivamente los espacios públicos, inhibiendo su ocupación por parte del comercio ambulante, por la delincuencia o por los mismos particulares. 

Indudablemente, en la Ciudad de México ha habido esfuerzos visibles en materia de transporte público durante la última década; pero esto no ha sido suficiente y nos falta mucho aún para encaminarnos a un modelo sustentable de movilidad urbana y calidad de vida. Desafortunadamente, en otras ciudades grandes y medias del país este esquema que pone el acento en el uso del automóvil se repite, comprometiendo así los recursos públicos a la realización de obras eventualmente insustentables.  

En un país en el hoy la mayor parte de sus habitantes vivimos en ciudades, es imprescindible que demos un vuelco a nuestras prioridades en la forma en que utilizamos y nos movemos en el espacio público. Tenemos que dejar de hablar de los “de a pie” como la categoría más baja de quienes transitamos las urbes, para colocar al peatón –en los hechos- como nuestra máxima prioridad y respeto. 

 

REGLAMENTO DE TRÁNSITO METROPOLITANO

 Artículo 1°.-  (…)

La prioridad en el uso del espacio público de los diferentes modos de desplazamiento será conforme a la siguiente jerarquía:

 I.- Peatones;

II.- Ciclistas

III.- Usuarios y prestadores de servicio de transporte de pasajeros masivo, colectivo o individual;

IV.- Usuarios de transporte particular automotor; y

V.- Usuarios y prestadores de servicio de transporte de carga.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón