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Por ley, en enero del 2014, México dejará de fabricar y comercializar focos incandescentes

 

* La medida significaría la reducción del 1.4% del total de emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera

 

* Hay temor de que el sector informal continúe con la venta de focos incandescentes a precios muy competitivos  

 

Por Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, Francisco Calderón Córdova / IMER Horizonte 107.9 FM y 1220 AM / Ciudad de México / 15 de julio de 2013

 

Dentro de seis meses –es decir, a partir del 1° de enero del 2014-, en México ya no será posible fabricar ni comercializar focos de luz incandescente, al entrar en vigor disposiciones de la Ley para el Aprovechamiento Sustentable de la Energía. La bombilla tradicional, que inventó y presentó en octubre de 1879 Thomas Alva Edison, será reemplazada gradualmente en México por lámparas ahorradoras y por la tecnología LED (o diodo emisor de luz). Esta medida persigue el logro de distintos beneficios en materia económica, ambiental y social.

En lo económico, todos sabemos que –en México- los costos por la generación de energía eléctrica son muy superiores a la recuperación que se tiene por su venta a los sectores industrial, agrícola y domiciliario. Tan sólo en el sector residencial, en el año 2000, la tarifa que se cobraba en el recibo de la luz sólo cubría el 43 por ciento de su costo real.

La generación de energía eléctrica es una de las actividades que más gases de efecto invernadero aportan a nuestra atmósfera. En nuestro país, hasta una tercera parte de las emisiones producidas por la quema de combustibles fósiles, es responsabilidad del sector eléctrico. En términos de consumo, la industria absorbe el 59 por ciento de toda la energía eléctrica producida en el país; el sector residencial el 25 por ciento; y el resto es utilizado por las actividades comerciales y de gobierno.

Se calcula que, sólo a través de la sustitución de focos incandescentes por lámparas ahorradoras, México logrará una reducción de alrededor del 1.4 por ciento del total de sus emisiones de gases de efecto invernadero (es decir, alrededor de 8.6 millones de toneladas menos de dióxido de carbono emitidas a la atmósfera).

Si a esto sumamos otro conjunto de medidas instrumentadas en distintas actividades y encaminadas a la reducción de la contaminación ambiental, podemos decir que el esfuerzo del país en la lucha por combatir el cambio climático es significativo. La sustitución de focos incandescentes por lámparas ahorradoras y, más adelante, por tecnología LED, no está en absoluto exenta de obstáculos. Un mercado con las distorsiones que presenta el nuestro puede implicar que el objetivo de reducir el 1.4 por ciento de las emisiones de CO2 no se alcance.

 

 

Los empresarios involucrados en esta transformación se han comprometido ya a dejar de fabricar y de comercializar focos incandescentes; sin embargo, han hecho patente su temor –por demás, altamente probable- de que el sector informal continúe con la venta (a precios sumamente atractivos para el consumidor) de focos incandescentes. Es aquí donde la responsabilidad de los consumidores del sector residencial, de usted y mía, jugará un papel fundamental en la consecución de un medio ambiente más saludable y menos contaminado.

Debemos estar conscientes de que el precio de un foco ahorrador actualmente es más caro que el tradicional, pero también que su tiempo de vida es hasta ocho o diez veces mayor. Además, el foco ahorrador puede reducir nuestro consumo energético hasta en un 30 por ciento y, mejor aún, un foco con tecnología LED lo hará en un 90 por ciento.

Es una buena noticia que, dentro de seis meses, México dejará de fabricar y de comercializar formalmente focos incandescentes; ésta, es una medida que nos pone a la par de los esfuerzos ya realizados en los países europeos y en otras naciones latinoamericanas en materia de lucha contra el cambio climático. Ahora, gran parte de la responsabilidad está en manos de quienes cotidianamente consumimos energía eléctrica; no sólo tratando de usarla más eficientemente, sino haciendo las inversiones correctas para garantizar la preservación de un entorno adecuado y saludable para nuestro desarrollo.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón