Colonia de mono
saraguato reducida a la mitad en un año, por
atropellamientos carreteros
* Incumplimiento de condicionantes ambientales en la
construcción de infraestructura, merma poblaciones del
Corredor Biológico Mesoamericano
*
Ampliación de la carretera Villahermosa-Escárcega-Chetumal
no sólo registra muerte de monos, sino de otros animales en
peligro de extinción
Por Antena Radio /
Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo
hacer yo?, Francisco Calderón Córdova / IMER Horizonte
107.9 FM y 1220 AM / Ciudad de México / 8
de julio de 2013
Hace algunas semanas trascendió en los medios de
comunicación que, de acuerdo con la Unión Internacional para
la Conservación de la Naturaleza (UICN), el rinoceronte
negro de África Occidental oficialmente se ha extinguido. El
motivo: la caza excesiva para vender su cuerno.
Si bien esta declaratoria fue motivada por la desaparición
del rinoceronte negro en la región de Camerún, se estima que
en el continente africano aún existen alrededor de 5 mil
ejemplares vivos (lo que no reduce el grado extremo de
peligro de extinción). Esta noticia dio la vuelta al mundo
y, en alguna medida, ha llamado la atención sobre la
alarmante pérdida de la biodiversidad que el ser humano y
sus actividades están causando en la región central del
continente africano.
En contraste, este fin de semana y a través de las redes
sociales, ecologistas del sureste mexicano lanzaron la voz
de alerta sobre la rápida pérdida que se registra en la
población del mono saraguato en los estados de Tabasco,
Campeche, Yucatán y Quintana Roo. El motivo: su
atropellamiento en las carreteras de la región.
Se estima que hace poco más de un año, tan sólo en la región
de la carretera Villahermosa – Escárcega – Calakmul,
habitaban alrededor de 54 monos saraguatos; a la fecha, han
sido reportados 21 animales muertos por atropellamiento en
ese sitio. Las fotografías son verdaderamente dramáticas.

Foto: Cortesía CSF
Grupos ambientalistas del sureste mexicano aseguran que la
ampliación reciente de la carretera Villahermosa-Escárcega,
Escárcega-Chetumal y Escárcega-Champotón –inaugurada por
Felipe Calderón en marzo del 2012-, no tomó en consideración
la presencia de especies protegidas ni tampoco cumplió con
las condicionantes impuestas al proyecto en materia de vida
silvestre.
En las carreteras del sureste no sólo están muriendo
atropelladas las ya muy mermadas poblaciones de monos, sino
también se vienen registrando muertes de jaguares,
armadillos, osos hormigueros, aves, anfibios, murciélagos y
otras especies duramente amenazadas por el desarrollo de
actividades agrícolas, ganaderas y turísticas.
Esta situación tiene que detenerse y ocupar la atención
tanto de autoridades federales como locales, pero sobre todo
de los habitantes de estas entidades. No es posible que los
instrumentos para el desarrollo (como lo son las
carreteras), estén actuando en contra de la base fundamental
que significa la riqueza natural de la región.
El Sureste mexicano es parte integral del Corredor Biológico
Mesoamericano, conformado por amplias porciones de
territorio centroamericano –desde 1997- y de los estados de
Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Campeche, Yucatán, Tabasco y
Veracruz –a partir del 2002. La intención de un corredor
biológico es la de conectar entre sí a distintas áreas
naturales protegidas, a fin de conservar la diversidad de
flora y fauna, así como su funcionamiento como ecosistemas.
Así, la idea de conformar un Corredor Biológico
Mesoamericano busca que las tareas de conservación del
patrimonio natural garanticen el aprovechamiento sustentable
de la región en beneficio de sus poblaciones.
Si bien el mayor peso de la responsabilidad por el
atropellamiento y la merma en las poblaciones de monos y
otros animales recae en las autoridades federales (por su
obligación de vigilar el cumplimiento de las condicionantes
ambientales en la construcción de infraestructura), lo
cierto es que hace falta un mayor involucramiento y
participación de los pobladores locales en la protección de
su riqueza natural.
Hago un llamado a todos: autoridades federales y locales, a
pobladores de éstas y otras regiones del país, a conductores
usuarios de las carreteras nacionales; para que frenen la
cotidiana masacre de la que está siendo objeto una
importante porción de la fauna del país. Creo que éste
debería ser un tema que ocupe cotidianamente a medios de
comunicación, regionales y nacionales, con campañas de
sensibilización y buenas prácticas para la conservación de
la diversidad biológica mexicana.
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