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Alentadora, la actuación de autoridades del DF para combatir delitos ambientales

 

En suelo de conservación, se desaloja a invasores en el Ajusco y se desmantelan aserraderos clandestinos en Milpa Alta

Clausurada la gasolinera "El Calerón", en Coyoacán, por inminente riesgo de contaminación a los acuíferos; se espera su demolición

 

Por Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, Francisco Calderón Córdova / IMER Horizonte 107.9 FM y 1220 AM / Ciudad de México / 10 de junio de 2013

 

A lo largo de estas cuatro o cinco semanas, en el Distrito Federal se han dado signos muy positivos que hablan de una firmeza –pocas veces vista- en la aplicación de la legislación ambiental. Esto requiere de toda nuestra atención, a fin de procurar que los esfuerzos por garantizar nuestro derecho a un medio ambiente adecuado para nuestra salud y bienestar, no vulnere otros derechos igualmente importantes para la sustentabilidad del desarrollo.

 

Como lo informaron autoridades y medios de comunicación, el 14 de mayo pasado fueron desmanteladas alrededor de 300 viviendas irregulares que, después de provocar un enorme incendio en el bosque, ocuparon ilegalmente 70 hectáreas de bosque en las inmediaciones del Parque Nacional Cumbres del Ajusco. Entre otras importantes funciones (o “servicios ambientales”) que presta este bosque a la Ciudad de México, está la captación de agua que mantiene en niveles adecuados a los mantos freáticos de donde extraemos 7 de cada 10 litros que aquí consumimos.

 

También, la semana pasada –el miércoles 5 de junio- los capitalinos presenciamos la actuación conjunta de diversas autoridades locales y federales, en respuesta a denuncias ciudadanas por la tala ilegal de los bosques de Milpa Alta. En un operativo que reunió a más de 3 mil 500 servidores públicos, fueron desmantelados 17 aserraderos ilegales e incautados mil 700 metros cúbicos de madera extraída clandestinamente del bosque. El día de hoy, continúan los trabajos de retiro de esta enorme cantidad de madera asegurada a los tala montes en Milpa Alta.

 

 

 

Por otra parte, en el suelo urbano del Distrito Federal, la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT) demostró la construcción ilegal de una estación de gasolina (“El Calerón”) en la delegación Coyoacán. Este establecimiento ponía en grave riesgo el abasto de agua a varias colonias de aquella demarcación, debido básicamente a la cercanía de los depósitos de combustible al pozo del que se surten.

 

Después de comprobarse una cadena de corruptelas y de demostrar técnicamente la inviabilidad ambiental de la gasolinera, autoridades administrativas y judiciales de la ciudad han determinado el cierre y, muy probablemente, su demolición.

 

 

 

En verdad, es muy alentadora la actuación de las distintas autoridades del Distrito Federal para cumplir y hacer cumplir la legislación ambiental. Como estos casos que describo brevemente, se han venido dando otros ejemplos que hablan de una real determinación por proteger nuestro entorno natural y urbano. Pero, lo que ahora es importante, es recordar que el desarrollo sustentable implica también atender las consideraciones económicas y sociales que detonan los procesos de deterioro del entorno. De esta forma, habrá que desalentar la realización de actividades económicas que no acaten puntualmente la normatividad ambiental y urbana; atender la creciente demanda de vivienda de grupos sociales poco favorecidos, y –desde luego- dar certeza jurídica y un marco regulatorio más adecuado para la realización legítima de, por ejemplo, actividades forestales o comerciales.

 

A pesar de la gravedad de la información que hemos recibido en estas semanas respecto del enorme daño ambiental que han causado la invasión de terrenos, la extracción de madera de los bosques o la instalación de establecimientos que ponen en riesgo a nuestros acuíferos, creo que, por otra parte, es muy positivo constatar que las autoridades públicas está actuando al respecto.

 

En esta vía para la solución de los problemas que padece la ciudad, un papel protagónico lo tenemos sus habitantes. En todos estos casos, el detonador ha sido la denuncia ciudadana presentada ante alguna autoridad: la PAOT, la Secretaría del Medio Ambiente, el Instituto de Verificación Administrativa o la delegación. Ejerzamos este derecho y nuestra obligación ciudadana de denunciar actos contrarios a la ley y, por tanto, a nuestro bienestar. Sólo así podremos construir el espacio y la convivencia que mayoritariamente queremos.  ▄

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón