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Política en materia de aire requiere acentuar el cuidado del suelo de conservación en la ZMCM

 

Consulta para el Programa General de Desarrollo del DF, 2013-2018 será exitosa si concreta el diseño e implementación de instrumentos de política pública capaces de frenar y revertir los procesos de deterioro del capital natural y de los servicios ambientales del suelo de conservación del DF

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 6 de mayo de 2013.

 

Sin temor a equivocarme, puedo asegurar que una de las políticas públicas más exitosas en materia ambiental en México, ha sido la relativa a la prevención y el control de la contaminación del aire. Específicamente, me refiero a los esfuerzos implementados en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México a partir del año de 1989, es decir, ya hace 24 años atrás.

Si bien desde 1971 se decretó la primera Ley Federal para Prevenir y Controlar la Contaminación Ambiental, no es sino hasta 1989 cuando se registra una acción concertada entre autoridades, industria y ciudadanos en el marco del programa Hoy No Circula. Desde entonces, la autoridad pública realiza un monitoreo sistemático de la presencia de contaminantes atmosféricos en la Ciudad de México, integrándoles en un Índice Metropolitano de la Calidad del Aire (IMECA) y estableciendo acciones concretas para buscar proteger a la población de la exposición excesiva a éstos. 

Cada vez con mayor rigor, tanto la industria como los vehículos automotores se someten a la verificación obligatoria de emisiones y, en momentos de contingencia ambiental, determinadas actividades productivas son suspendidas y una significativa proporción de vehículos automotores salen de la circulación. 

 

 

Distintos analistas de la política ambiental en México coincidimos en que éste –el Hoy No Circula- ha sido un esfuerzo de largo aliento que, sin lugar a dudas, es ejemplar y emblemático de lo que deben ser las acciones encaminadas a la prevención y el control de la contaminación ambiental.  Sin embargo, también hay quienes pensamos que los instrumentos de esta política pública –sin lugar a dudas exitosos durante algún período- hoy enfrentan un sensible agotamiento y muestran signos de ineficacia ciertamente preocupantes.  

Afortunadamente, esa ha sido la percepción de las autoridades en el Distrito Federal y, por lo mismo, han buscado fortalecer nuevos mecanismos de prevención de la contaminación atmosférica a través de distintos programas: el sistema Eco-Bici, que fomenta el uso de la bicicleta; la ampliación de la red de transporte público (principalmente el Metrobus y la Línea 12 del Metro); así como otros esfuerzos para mejorar la movilidad urbana. Sin embargo, me parece que las pre-contingencias ambientales registradas recientemente en la Ciudad de México llaman nuestra atención sobre lo que está haciendo falta hacer o hacer con mayor énfasis.  

Ciertamente, la contaminación del aire ha reducido en la capital del país; sin embargo, persiste la frecuencia de 50 días al año con mala calidad de aire. Ante fenómenos como el crecimiento de la planta vehicular de más de 4 millones de automotores circulando diariamente en la Ciudad, es necesario incrementar las acciones en materia de transporte público y de movilidad alternativa.

Pero también, autoridades y ciudadanía debemos construir los mecanismos idóneos para proteger e incrementar la parte “verde” de la solución a la contaminación atmosférica en la Ciudad de México. Esto es, preocuparnos y ocuparnos en la conservación de los suelos boscosos que aún existen, principalmente en el sur y en el poniente de la cuenca. Protegiendo y fortaleciendo a la masa forestal y vegetal de nuestra región, sin lugar a dudas mejoraremos también la calidad del aire en nuestra ciudad.  

Existen diagnósticos espléndidos de las condiciones actuales de esta región del altiplano mexicano (yo mencionaría el Atlas Geográfico del Suelo de Conservación del Distrito Federal, publicado por la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del DF).  

 

 

Lo que está haciendo falta –y espero que el actual proceso de consulta para la integración del Programa General de Desarrollo del DF, 2013-2018 resulte en ello- es el diseño e implementación de instrumentos de política pública capaces de frenar y revertir los procesos de deterioro del capital natural y de los servicios ambientales del suelo de conservación del DF.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón