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Cambios ilegales de uso de suelo deterioran condiciones ambientales y calidad de vida en el DF

 

PAOT y PGJDF han documentado corrupción en modificaciones de uso de suelo; es necesario mejorar los instrumentos jurídicos para su efectiva regulación

Urbanización de barrancas y bosques del DF, causa de escasez de agua en la Ciudad de México; el deterioro ambiental resulta en empobrecimiento social 

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 6 de abril de 2013.

 

Uno de los factores que influye tanto en el deterioro como en la conservación del medio ambiente y los recursos naturales del país, es la regulación jurídica de los usos del suelo. Es decir, la manera en que la legislación autoriza o no determinadas actividades y aprovechamientos del territorio nacional, ya sea en las zonas rurales como en las ciudades del país. 

De hecho, la principal causa de denuncia ciudadana ante la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del Distrito Federal (PAOT), es precisamente la sistemática inobservancia y las violaciones a la Ley y a los programas de desarrollo urbano que rigen en la capital del país. 

De acuerdo con el titular de la PAOT, Miguel Ángel Cancino, de las alrededor de 1,200 denuncias recibidas por esta institución cada año, una tercera parte de ellas tiene que ver con hechos violatorios a los usos del suelo permitidos. 

 

 

Esto, además de menoscabar la calidad de vida de los habitantes de la ciudad al transformar las condiciones originales de sus barrios y de sus colonias, afecta también a los elementos del medio ambiente que están presentes en estos espacios. 

Así, por ejemplo, la construcción de desarrollos habitacionales o comerciales de alta densidad y afluencia de personas, afectará inevitablemente la disponibilidad y el acceso a los servicios de agua, electricidad, limpia, vialidades y otros.

La urbanización que –durante los últimos 20 o 30 años- ha experimentado el sur y sur poniente del Distrito Federal, ha afectado directamente la disponibilidad de agua en la ciudad. Gran cantidad de los suelos boscosos y de las barrancas que tradicionalmente captaban la lluvia y permitían su infiltración a los mantos freáticos, hoy han sido cubiertos con pavimento y cemento. 

Y si bien en la Ciudad de México ha habido esfuerzos por ordenar y frenar los procesos de deterioro ambiental de nuestro territorio, lo cierto es que han podido más los intereses particulares y las redes de corrupción incrustadas en las instituciones públicas responsables de determinar programas de desarrollo, expedir licencias y otorgar autorizaciones en materia de uso de suelo. 

A pesar de que la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) y la PAOT han documentado la utilización de documentos falsos por parte de empresas constructoras para obtener cambios de uso de suelo o para incumplir con los programas de desarrollo urbano, los instrumentos jurídicos y los muchas veces cuestionables fallos de algunos jueces no han sido capaces de detener esta perniciosa transformación de nuestro entorno urbano. 

Si bien es más común ver el crecimiento de nuevos edificios y desarrollos habitacionales en delegaciones como Álvaro Obregón, Benito Juárez, Miguel Hidalgo o Cuauhtémoc, es un hecho que en todo el Distrito Federal las colonias e incluso zonas de valor patrimonial están transformando su rostro (generalmente, en detrimento de nuestra calidad de vida). 

Es imprescindible que los instrumentos jurídicos para regular, conservar o transformar los usos de suelo en el Distrito Federal –y en otros sitios del país- se analicen, mejoren y pongan al bienestar común como su principal razón de ser. También, es necesario establecer penalidades ejemplares a quienes incumplan o desvíen la ley. 

De este modo, me parece que no habría ningún motivo para abrigar dudas cuando, incluso, algún servidor público con gran capacidad de decisión tuviera –en la esfera de sus actividades privadas- intereses económicos o profesionales relacionados con empresas constructoras o inmobiliarias. Urge que nuestros legisladores, locales y federales, atiendan esta problemática urbana y ambiental creando o fortaleciendo los instrumentos normativos que corresponda. Recordemos que los procesos de deterioro de nuestro entorno traen consigo, inevitablemente, el empobrecimiento de nuestra vida social.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón