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Política nacional de agua no incorpora criterios para la conservación del capital forestal

 

Presenta EPN cuatro ejes de la política nacional de agua; privilegia la construcción de infraestructura y no parece haber una estrategia intersectorial

ONU insta a naciones a realizar inversiones en servicios de saneamiento de agua; cooperación entre instancias encargadas de su gestión es fundamental

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 25 de marzo de 2013.

 

El viernes pasado -22 de marzo- se conmemoró el Día Mundial del Agua y, como sucede casi siempre en estas fechas, hubo importantes e inquietantes noticias en la materia. En el contexto mundial, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, exhortó a que el vital líquido sea utilizado con más inteligencia e hizo un llamado para reducir su desperdicio. Esto, aseguró, es condición necesaria para lograr un reparto más equitativo y para que el agua llegue a todos los habitantes del planeta. 

De acuerdo con la ONU, una tercera parte de la humanidad habita hoy en países donde existe escasez moderada y alta de agua, y de no hacer un esfuerzo verdaderamente serio para evitarlo, en el año 2030 la falta de agua podría afectar a la mitad de la población mundial. En el Día Mundial del Agua, Ban Ki-moon recordó que 2 mil 500 millones de personas viven hoy sin la dignidad y la higiene que puede brindar un inodoro, además de que los sitios donde viven carecen de servicios de saneamiento de agua.  

En el 2013, el llamado de la ONU ha sido en el sentido de la cooperación entre las instancias –públicas y privadas- encargadas de la gestión del agua; pero, sobre todo, para que se realicen inversiones para el saneamiento del vital líquido.

 

 

En México, el presidente Enrique Peña Nieto dio a conocer los cuatro ejes de su política nacional en materia de agua. A saber: El primer eje.- se refiere a la dotación de servicios de agua adecuados y accesibles; lo que contempla la realización de obras de infraestructura, tales como: la construcción de cinco grandes acueductos para dotar de agua a las principales ciudades del país; la instalación de plantas desalinizadoras para aprovechar el agua de mar; la construcción de una nueva línea de abastecimiento del sistema Lerma-Cutzamala; y la creación de un nuevo Organismo Metropolitano de Drenaje del Valle de México. 

Con el segundo eje.- se buscará garantizar agua por la seguridad alimentaria; es decir, construir infraestructura hidro-agrícola y para la extracción de agua; además de la expansión y modernización de 850 mil hectáreas de riego y de 5 mil pozos. El tercer eje.- busca un manejo responsable y sustentable del agua, básicamente mediante la prohibición en todo el país de perforar nuevos pozos sin la autorización de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA); y el cuarto eje.- de “seguridad hídrica”, que integra a un grupo de expertos para atender las emergencias causadas por la sequía y las inundaciones en distintas latitudes del territorio nacional, además de la revisión integral de 115 presas en el país. 

Sin lugar a dudas, es alentador y muy relevante que el gobierno federal integre y anuncie una política nacional para atender el tema del agua; sin embargo –y como bien lo apunta la ONU-, estos esfuerzos deberán ser apoyados por una vigorosa coordinación entre los órdenes de gobierno y los actores involucrados (que, finalmente, somos todos). Desconozco a detalle la manera en que se integró este planteamiento inicial de política nacional en materia de agua, pero creo que podría verse sustancialmente enriquecida si se abandona una visión meramente “sectorial” del tema.  

El 31 de enero pasado, en Colima, el Presidente de la República señaló que es urgente una política de defensa de los bosques nacionales, porque éstos son fábricas de agua. En verdad, sería deseable ver que la política nacional en materia de agua incorporara apoyos y acciones concretas para garantizar la seguridad y la conservación de la riqueza forestal del país.

 

Foto: Presidencia de la República, 2013.

 

Está muy bien construir acueductos, plantas desalinizadoras y obras de infraestructura para la distribución de agua (son muy necesarias); pero –desde mi perspectiva-, me parece ya impostergable brindar apoyos tangibles a las comunidades forestales del país, invertir en educación para formar una cultura del cuidado del agua y privilegiar las acciones de saneamiento, como correctamente lo ha propuesto la ONU.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón