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Crucial, el papel histórico de las mujeres en el movimiento ecologista mundial y en México

 

Para lograr la sustentabilidad del desarrollo nacional, es necesaria la incorporación de las mujeres en todos los ámbitos de actividad y bajo condiciones de equidad

El movimiento feminista del siglo XX dio origen a la lucha ecologista; mujeres como Simone de Beauvoir, Indira Gandhi y Gro Harlem Brundtland, fundamentales

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 4 de marzo de 2013.

 

 

El próximo viernes 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, fecha proclamada por la Organización de las Naciones Unidas desde el año de 1977, dos años después del Año Internacional de la Mujer (celebrado en 1975). Estos festejos dirigidos a hacer conciencia sobre los derechos de las mujeres no llegaron de manera fortuita; son el resultado de las numerosas luchas que protagonizaron a lo largo del siglo XX cientos, miles de mujeres en todo el mundo por erradicar la milenaria opresión de la que han sido y aún continúan siendo objeto.

 

 

 

 

Con motivo de esta conmemoración del próximo viernes, creo que es oportuno reflexionar sobre el papel que han jugado las mujeres en el surgimiento del movimiento ecologista en todo el mundo. A nadie debe sorprender cuando se afirma que, gracias a los movimientos feministas (principalmente en Europa) es que se transformó nuestra visión de la naturaleza.

 

En 1949, en su libro El Segundo Sexo, Simone de Beauvoir denunciaba ya la exclusión de las mujeres de la vida pública y de la toma de decisiones gubernamentales, justificada por convenciones culturales (e incluso legales) que atribuían a la mujer una condición de inferioridad derivada de su “naturaleza”. En cambio, todos los beneficios de la civilización, señalaba Simone de Beauvoir, estaban reservados para el varón.

 

El surgimiento del feminismo en el mundo occidental cuestionó agudamente este supuesto orden inamovible de la naturaleza, sembrando la semilla del movimiento ecologista que hemos presenciado desde los años 60 y, de manera más contundente en las esferas gubernamentales, a partir de la década de los 70. No es casual que, durante la segunda mitad del siglo pasado, hayan sido mujeres las más entusiastas impulsoras de la discusión sobre los problemas ambientales que, como resultado de transformaciones tecnológicas y del crecimiento industrial, aquejaban ya a distintas regiones del  mundo.

 

En 1972, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, en Estocolmo, Suecia, solamente dos jefes de Estado asistieron: Olaf Palme, del país anfitrión, y la Primera Ministra de la India, Indira Gandhi (quien durante su discurso afirmó, contundentemente, que “la pobreza es la peor forma de contaminación”).

 

En 1987, otra mujer, la noruega Gro Harlem Brundtland, encabezó los trabajos de la Comisión Mundial para el Medio Ambiente de la ONU, que tuvieron como resultado un trascendente documento –el Informe Brundtland- que postuló que la protección ambiental había dejado de ser una tarea nacional o regional, para convertirse en un problema global. También, la entonces primer ministra noruega llamó a ver al desarrollo socioeconómico y al medio ambiente como temas inseparables. El Informe Brundtland –conocido también con el título de “Nuestro Futuro Común”- ha sido inspiración y un referente obligado para los movimientos ecologistas de todo el planeta.

 

En México, las mujeres han sido protagonistas destacadas en la conservación y protección de nuestro capital natural. En el ámbito rural, el trabajo femenino históricamente ha propiciado y contribuido a la diversificación genética de especies vegetales como el maíz. Y, en la esfera de las decisiones públicas, las aportaciones de mujeres como Julia Carabias o Alicia Bárcena han sido de enorme influencia en las políticas públicas ambientales del país.

 

Julia Carabias Lillo (foto: Paco Calderón)

La Maestra en Ciencias Julia Carabias Lillo

 

Yo invito a reflexionar a nuestro auditorio sobre el hecho de que, para realmente lograr preservar y aprovechar sustentablemente los ecosistemas mexicanos, es necesaria una mayor incorporación de las mujeres en todos los ámbitos de actividad y bajo condiciones de equidad que hoy, lamentablemente, aún no son plenas. Vaya mi reconocimiento para todas las mujeres mexicanas que, día a día, aportan su inteligencia, sensibilidad y trabajo en la construcción de un mejor país.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón