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Conservación de nuestra diversidad lingüística, prioritaria en la defensa de los recursos naturales

 

Promover la preservación y protección de todos los idiomas que emplean los pueblos del mundo, objetivo del Día Internacional de la Lengua Materna:UNESCO

Hablantes de lenguas indígenas en México reducen preocupantemente

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 25 de febrero de 2013.

 

El jueves 21 de febrero pasado se conmemoró el Día Internacional de la Lengua Materna, una fecha que –desde hace 13 años- se festeja por iniciativa de la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Fundamentalmente, se trata de «promover la preservación y protección de todos los idiomas que emplean los pueblos del mundo».

México es la nación con la mayor diversidad de especies vivas en todo el planeta, y este hecho nos hace poseedores también de una gran riqueza cultural que, por cierto, estamos obligados a preservar. La diversidad lingüística de México es la expresión de cómo los distintos pueblos y culturas, conocen y se apropian de los componentes de los ecosistemas en los que habitan. De acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), en México se han reconocido hasta 364 variedades lingüísticas, lo que coloca al país en el primer lugar en el continente americano –y en el quinto mundial- por el número de lenguas que se hablan en su territorio.

No es algo casual que en los estados de la República Mexicana donde existe una considerable diversidad de paisajes, de plantas y de animales, sea donde se hable la mayor variedad de lenguas indígenas. Muchos de los elementos presentes en estos ecosistemas (como algunos insectos, flora y fauna), hoy sólo tienen un referente específico en lengua indígena. Más aún, los usos y las aplicaciones prácticas de algunos de estos recursos naturales (como en la alimentación o en la medicina), sólo se explican hoy a través de la comprensión de los valores, de los hábitos culturales y de las lenguas indígenas. Lamentablemente, el dominio de ciertas especies vegetales y de animales en los mercados, en el comercio y en la cultura, ha desplazado y hasta condenado al olvido a muchas otras variedades silvestres tradicionales, que han sido esenciales en nuestra relación con esta tierra.

En 1997, la asociación civil “Grupo Dzíbil”, con el apoyo de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, publicó “El Libro de los Médicos Yerbateros de Yucatán”, un compendio de textos sacados del Chilam-Balam y de otros documentos de la cultura maya, y que contiene un detallado catálogo de gran parte de la flora y la fauna peninsular, así como un significativo número de aplicaciones para tratar distintas enfermedades. En el prólogo de la citada obra, esta agrupación lanzaba una voz de alerta para no dejar desaparecer –frente a la invasión de las farmacéuticas trasnacionales-, a una ciencia médica milenaria y vigente aún entre los pueblos de lengua maya de la Península. Pero, sobre todo, “Grupo Dzíbil” hacía un llamado a recuperar el conocimiento tradicional sobre los ecosistemas y los recursos naturales de aquella vasta región del país.

 

Desafortunadamente, este importante acervo de conocimientos de herbolaria y uso de la biodiversidad –y que es el resultado de observaciones milenarias hechas por los pueblos mayas yucatecos-, se ha venido perdiendo. Tan solo durante los últimos diez años, y según lo revelan datos del último Censo de Población del INEGI, el número de población que habla la lengua maya en Campeche se redujo en alrededor del tres por ciento. Esto significa, también, una pérdida del conocimiento tradicional y del entorno natural en la península. El Censo de Población 2010 revela que esta pérdida de diversidad lingüística en México, es un fenómeno más extendido (y en términos ambientales debe alarmarnos); resulta que el número de personas que en Tabasco hablan el chontal, ha reducido hasta en un cinco por ciento en el mismo período de diez años. Ésta, es una tendencia similar a la que se está observando, desafortunadamente, entre las etnias náhuatl, zapotecas y otras más.

Cualquier esfuerzo para la conservación de la riqueza y la defensa de los recursos naturales del país, tendrá que pasar necesariamente por la atención y el reconocimiento de las culturas indígenas, por el impulso a sus formas de propiedad, organización y conocimiento, y por la decidida promoción de las lenguas tradicionales.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón