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Franeleros y dueños de comercios, principales opositores a parquímetros en Roma - Condesa

 

Las calles ya están privatizadas por los franeleros que cobran un mínimo de 25 pesos por permitirte estacionar o por Valet Parking que "apartan" ilegalmente espacios

80% de la vía pública está ocupada por el automóvil, que moviliza sólo al 20% de la población del DF 

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 4 de febrero de 2013.

 

Como es sabido, el pasado 20 de enero, en los nueve sectores que integran las colonias Roma Norte, Roma Sur, Hipódromo, Hipódromo –Condesa y Condesa, se llevó a cabo una consulta ciudadana para saber la aceptación o el rechazo de los vecinos de la zona a la eventual colocación de parquímetros en sus calles. Desde que se anunció la realización de la consulta, hubo posiciones encontradas entre los distintos sectores que tienen algún interés sobre el espacio público de estas colonias, por cierto, patrimonio urbanístico y arquitectónico de la ciudad. 

Días antes del ejercicio –contemplado por la Ley de Participación Ciudadana y coordinado por el Instituto Electoral del Distrito Federal-, quienes cotidianamente habitamos estas colonias (ya sea porque ahí se ubica el domicilio de nuestro trabajo o la casa) pudimos notar la actividad de promoción de quienes estaban en favor o en contra de la colocación de los parquímetros. Llamaron poderosamente mi atención los argumentos que se vertían a través de ruidosos altavoces, colocados sobre una camioneta que rondó durante horas y horas por las calles de todas estas colonias. Decían que “la vía pública no se vende” y que la colocación de parquímetros representaba una “privatización” encabezada por el gobierno del Distrito Federal. 

 

 

En el otro extremo, vecinos cansados de ver las entradas de sus cocheras constantemente bloqueadas y de la apropiación que han hecho de las calles los llamados “franeleros”, aseguran que éstos y los dueños de muchos establecimientos comerciales que no cuentan con estacionamiento para su clientela, fueron quienes promovieron frenéticamente el NO a la colocación de parquímetros. En los hechos –aseguran muchos vecinos-, las calles ya están privatizadas por los franeleros que cobran un mínimo de 25 pesos por permitirte estacionar, o por los Valet Parking de decenas de restaurantes y bares que hay en el área que, de manera ilegal, “apartan” con cubetas y otros objetos espacios para estacionarse.    

Finalmente, el hartazgo de los habitantes de estas colonias se impuso. A pesar de que el cobro por estacionarse en la calle es una medida ciertamente impopular, la consulta ciudadana favoreció en su gran mayoría el a la colocación de los parquímetros. Así fue en siete de los nueve sectores consultados, y especialmente en los que se concentra la mayor parte de los establecimientos comerciales de la zona. Elocuente, ¿no? 

Se sabe que en el Distrito Federal, el 80 por ciento del espacio considerado vía pública está ocupado por los automóviles, medio de movilidad que únicamente transporta al 20 por ciento de los capitalinos. Es decir, el 80 por ciento de la población en la ciudad se moviliza en el transporte público o por medios distintos al automóvil. A la luz de este hecho, no creo que nadie con dos neuronas saludables pudiera calificar la colocación de parquímetros en la vía pública como un acto antidemocrático o como una “privatización”.

Las autoridades de la ciudad tienen todo el derecho a instrumentar estas medidas con las que, por cierto, se canalizará el 50 por ciento de lo recaudado a la mejora de calles, banquetas, áreas verdes y a cubrir otras necesidades de las propias colonias. Pero también es cierto que, cada día con más urgencia, es necesario ampliar y mejorar las alternativas de transporte público y de movilidad no motorizada.  Las autoridades nos deben informar más y mejor; crear y aplicar programas de educación vial dirigida a los propietarios y a conductores de automotores, para que respeten los usos del espacio público y no continuemos viendo invasiones de los carriles para ciclistas o para el trolebús, o el bloqueo de las entradas de muchas casas e incluso afectaciones más graves al medio ambiente. 

Ciertamente, y como se estableció en el Principio 10 de la Cumbre de Río, en 1992, una premisa fundamental para lograr un aprovechamiento equilibrado de nuestro entorno, es informar a la población –de manera imparcial- sobre las ventajas y las desventajas de nuestras acciones y, a partir de ello, fortalecer la participación ciudadana en los procesos de toma de decisiones.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón