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Sólo el 44% de los árboles de Navidad utilizados en el país esta temporada son de origen mexicano

 

Casi dos millones de árboles navideños son utilizados durante las fiestas decembrinas; 56% de ellos provienen de EE.UU y Canadá

En Michoacán, Chihuahua, Coahuila, el Distrito Federal, Durango, Guanajuato, México y Veracruz, operan plantaciones forestales que producen árboles de Navidad

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 7 de enero de 2013.

 

El día de hoy, una vez concluida oficialmente la temporada navideña en el país, en aproximadamente un millón 800 mil hogares mexicanos el árbol de Navidad se transforma en un residuo sólido, es decir, en material que se destinará a la basura. Pero, para continuar aprovechando la riqueza orgánica que aún contienen los árboles de Navidad una vez concluida su “vida útil”, en distintos lugares de la república (y, propiamente, aquí en el Distrito Federal), autoridades y cadenas comerciales están haciendo ya acopio de éstos para transformarles en composta y utilizarles como abono en las áreas verdes. Es importante que tomemos conciencia (y que también involucremos a los niños en esto), de que una tradición como la del uso del árbol de Navidad puede ser, de principio a fin, completamente sustentable. 

De acuerdo con datos de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), la demanda de árboles de Navidad en el país (cercana a los dos millones) es cubierta en un 56 por ciento con pinos importados desde el extranjero (principalmente de los EE.UU. y Canadá), y el 44 por ciento restante proviene de plantaciones forestales mexicanas. 

Durante los últimos diez años, el Gobierno Federal ha apoyado a cerca de 600 empresas en el campo mexicano dedicadas a la producción de árboles de Navidad. Michoacán ha sido la entidad que más superficie ha asignado a esta actividad a nivel nacional, con mil 190 hectáreas, y donde está el diez por ciento del total de sembradíos. Le siguen los estados de Chihuahua, Coahuila, el Distrito Federal, Durango, Guanajuato, México y Veracruz. 

 

 

El apoyo que brindó el Gobierno Federal a este tipo de empresas forestales –durante el 2011 y el 2012, a través del programa ProÁrbol-, fue de 9 mil 200 pesos por hectárea y la superficie mínima requerida para registrar un proyecto como éste es de 10 hectáreas. El cultivo de árboles de Navidad es un proceso que puede llevar desde los cinco y hasta los diez años de crecimiento de los productos, y que requiere de cuidados continuos para dar forma cónica al árbol, mantenerle libre de plagas y, en general, garantizar su supervivencia. Sin embargo, una vez consolidada la plantación comercial, se transforma en un negocio muy rentable y con un segmento de consumidores garantizado y en constante crecimiento. La fácil colocación en el mercado de los árboles de Navidad ya ha propiciado, en muchos casos, la reactivación económica de las áreas rurales en las que se ubican estas empresas forestales. 

Desde el punto de vista ambiental, también son significativos los beneficios reportados. Terrenos agropecuarios que, por distintas razones, perdieron su cobertura vegetal y su capacidad para producir alimentos, son reaprovechados y literalmente restaurados. Al recuperar el uso forestal del suelo, se propicia también la recarga de los acuíferos en la zona, se crean importantes áreas de captura de carbono (un gas responsable del efecto invernadero) y, también, significa la existencia de hábitats para distintas especies silvestres. Pero, también, esta actividad desalienta la tala clandestina de árboles de poca talla de los bosques cercanos a las grandes ciudades.

Sería una pena que este esfuerzo por integrar un tipo de empresa forestal próspera en el país, no pueda cerrar el círculo virtuoso de la sustentabilidad por la conducta irresponsable de los consumidores. Por ello, invito a nuestros radioescuchas a que no tiren a la basura o dejen abandonados en las calles los árboles de Navidad que ya no utilizan más. Es una buena oportunidad para dar una lección de vida a nuestros hijos, y en una actividad familiar acudir a los centros de acopio donde los árboles desechados podrán continuar reproduciendo el ciclo de la vida (ahora como abono para la tierra).

Les invito a que pidan información en su delegación o municipio sobre estos centros de acopio, o que acudan a los almacenes comerciales que en estos días están recibiendo los árboles de Navidad para reciclarles. Ésta, me parece, es la mejor manera de darle un sentido más positivo a las fiestas que acaban de concluir.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón