Código Penal del DF castigará maltrato y crueldad contra
animales; esto plantea nuevos desafíos
La PAOT emitirá una Sugerencia a la ALDF para
mejorar el marco normativo y hacer eficaces instrumentos
para la protección animal
El mayor
desafío está en el campo de la educación, para
transformar nuestra forma de relacionarnos con los seres
"no humanos"
Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio
Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic.
Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM,
31 de diciembre de 2012.
Para quienes amamos a los animales y, desde luego, para
aquellas personas que han consagrado su vida a su
defensa, la noticia de que el viernes pasado el Pleno de
la Asamblea Legislativa del Distrito Federal incorporó
al Código Penal local sanciones que contemplan incluso
la cárcel en contra de quienes maltraten o maten con
crueldad a los animales, es motivo de satisfacción y de
alegría.
Aprobada con 48 votos a favor, cero en contra y cero
abstenciones, la iniciativa llevada al Pleno por las
comisiones de Preservación del Medio Ambiente y de
Administración y Procuración de Justicia, modifica los
artículos 350 Bis y 350 Ter del Código Penal del
Distrito Federal. De acuerdo con estas reformas –y a
partir de su publicación-, quienes maltraten o causen la
muerte a los animales por actos de crueldad en el DF,
serán castigados con multas que van desde los 50 a los
100 días de salario mínimo, hasta los seis meses o
cuatro años de prisión.
La ley considera como “maltrato” actos como lastimar,
patear o pegarle a un animal, su mutilación,
envenenarles, quemarles, colgarles o ahogarles.
Por unanimidad, el Pleno de la Asamblea Legislativa
aprobó tipificar en el Código Penal local el maltrato
animal, bajo la premisa del “valor y el respeto hacia la
vida de éstos y del medio ambiente”; y, en razón de
ello, reconocer que el maltrato animal es una conducta
atípica, antijurídica, culpable y, por tanto, merecedora
de un castigo. Estas reformas legales ponen al Distrito
Federal, nuevamente, a la vanguardia de la construcción
de una ciudadanía social y ambientalmente responsable.
Sin embargo, habrá que esperar a ver la reacción de
gremios tan poderosos económica y políticamente como lo
son –por ejemplo- los empresarios y los amantes de la
tauromaquia.

Una reforma legal de la magnitud de la que comento,
requerirá de un conjunto de acciones adicionales para
precisar sus objetivos. Primero, habrá que alinear otros
instrumentos jurídicos para que la aplicación de las
penas sea efectiva; después, será necesario capacitar y
sensibilizar a ministerios públicos y a jueces cívicos
respecto de los principios y criterios elementales de
bioética y respeto a los animales.
Sin lugar a dudas, las personas y las asociaciones
protectoras y defensoras de los derechos de los animales
tienen mucho de qué estar contentos por esta reforma al
Código Penal de la capital mexicana. Pero ahora, deberán
estar conscientes del gran reto que esto significa y del
enorme trabajo que aún queda por delante. Hay un
importante desafío en el campo de la educación para que,
desde la escuela y –por supuesto- desde los hogares,
todos los capitalinos aprendamos a ver la vida de los
seres “no humanos” con respeto y afinidad. Pero también,
harán falta más reformas legales para dar derechos a los
seres vivos (como ya está ocurriendo, por ejemplo, en el
Ecuador) y para regular prácticas de mercado. Sólo así,
me parece, dejaremos de ver a los animales como si
fueran juguetes, objetos sin sentimientos o como una
mercancía más.
Entiendo que, durante el primer trimestre del 2013, la
Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial
del Distrito Federal (PAOT) enviará a los legisladores
locales una Sugerencia con propuestas concretas para
mejorar el marco normativo en materia de protección
animal y afinar así los instrumentos para su eficaz
aplicación. Yo esperaría que, una vez recibida esta
Sugerencia en la Asamblea Legislativa, se abra un amplio
proceso de consulta en el que participen organizaciones
civiles, académicas, empresariales y ciudadanos
interesados en discutir el marco jurídico local de la
protección animal. Comparto el planteamiento que postula
que, el día de hoy, la sociedad mexicana es más
consciente sobre sus derechos y obligaciones civiles.
En verdad, espero que en el año 2013 esta oleada de
conquistas ciudadanas que están cristalizando en nuevas
leyes y en reformas como la del pasado viernes, apunte
–cada día más- a garantizar que gocemos de un mejor
medio ambiente y, desde luego, a transformarnos en una
sociedad respetuosa de la diversidad biológica y de la
dignidad de los animales.
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