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Sin acuerdos contundentes concluye COP 18 en Doha; expectativas puestas en iniciativas voluntarias

 

EPN no impondrá freno al crecimiento económico; construirá una alternativa viable que conjugue justicia social y que esté en armonía con los ecosistemas del país

Débiles compromisos no satisfacen a la comunidad científica internacional, quien demanda medidas más drásticas frente a la emergencia climática

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 10 de diciembre de 2012.

 

 

Este fin de semana, en Doha, capital de Catar, concluyó la Conferencia de las Partes de la Convención de la ONU sobre Cambio Climático (COP 18), a la que asistieron representantes de 194 naciones para buscar un nuevo acuerdo a fin de combatir la emisión de gases de efecto invernadero que están provocando el calentamiento del planeta. 

Como ha venido sucediendo prácticamente durante las últimas cumbres sobre el tema, el mundo continúa sin alcanzar un acuerdo que sustituya al Protocolo de Kioto –firmado en 1997- en el que se establezcan nuevos compromisos para reducir sustancialmente la emisión de dióxido de carbono y de otros gases a la atmósfera. El panorama no es alentador. Se calcula que este año las emisiones de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero, se incrementarán en un 2.6 por ciento en todo el mundo, lo que significa duplicar las tasas del año 1990. Esto es así, entre otras causas, por el crecimiento industrial registrado en países como China y la India. 

El acuerdo alcanzado este fin de semana en Catar, conocido ya como “Puerta Climática de Doha”, contempla una enmienda al Protocolo de Kioto para que éste prolongue su vigencia al año 2015 o al 2020 y, de esta manera, dar certidumbre a las acciones de mitigación que se emprendan en los años por venir. De igual manera, este acuerdo establece la creación de un mecanismo de discusión (denominado "Plataforma de Durban”) para construir un nuevo instrumento internacional que –a partir del año 2020- establezca compromisos para las partes, sea medible, que tenga fuerza legal y que sustituya satisfactoriamente al Protocolo de Kioto.  

Ante la falta de acuerdos contundentes, en Doha se reiteró la alternativa de que los países miembros de la ONU identifiquen acciones voluntarias  para mitigar el cambio climático. Nuevamente, los débiles compromisos no satisfacen a la comunidad científica internacional, quien demanda medidas más drásticas frente a la emergencia climática (manifestada por las olas de calor, tormentas de arena, súper-huracanes, inundaciones, sequías y la elevación de los niveles del mar). Otro gran pendiente fue lo acordado en la COP 16, realizada en Cancún, en el sentido de constituir un Fondo Verde al que se aportarían hasta 100 mil millones de dólares por año para ayudar a los países en desarrollo a financiar acciones de mitigación del cambio climático.

En la COP 18 de Doha, México participó con una delegación encabezada por el presidente del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) –el doctor Francisco Barnés Regeiro-, quien declaró que el gobierno entrante tiene la convicción de que se puede encontrar un modelo de crecimiento con menores emisiones de carbono, utilizando eficientemente los recursos naturales y conservando la biodiversidad. Dijo también que la nueva administración federal no impondrá un freno al crecimiento económico, pero que sí construirá una alternativa viable que conjugue justicia social y que esté en armonía con los ecosistemas del país.

En la Quinta Comunicación Nacional, entregada por la delegación mexicana a la Convención Marco de las Naciones Unidas Sobre Cambio Climático, se dice que –de 1990 a 2010- la economía mexicana creció a una tasa media anual de 2.5 por ciento, mientras que las emisiones lo hicieron a una tasa del 1.5 por ciento.  Esto –de acuerdo con el presidente del INECC- es una muestra clara de que las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por el país, ya se han desacoplado (o que tienen una dinámica distinta) de los componentes del crecimiento económico nacional.

A mí me da mucho gusto ver que la sociedad civil está formulando e implementando estrategias voluntarias para reducir nuestra huella ecológica. Así lo pude constatar el día de ayer en que, acompañando a la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), asistí a la Onceava Feria de los Derechos Humanos  organizada por la Comisión de los Derechos Humanos del Distrito Federal.

Bien por las organizaciones ciudadanas ambientalistas; bien por las autoridades comprometidas. Ante los pálidos resultados de las cumbres internacionales, las iniciativas locales y nacionales cobran hoy una importancia fundamental.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón