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Pacto por México contempla mayor inversión en investigación científica y uso de energías limpias

 

Preocupa el uso de conceptos como "explotación" y "recursos naturales", en lugar de referirse al aprovechamiento sustentable y al capital natural del país

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 3 de diciembre de 2012.

 

Inició una nueva administración federal en México (2012-2018), y en sus primeros actos como Presidente de la República, Enrique Peña Nieto ha enviado ya algunas señales de cuáles serán sus prioridades y estrategias de gobierno para los próximos seis años.

En este sentido, he tratado de sacar algunas conclusiones sobre el rumbo que tendrá la protección del medio ambiente y de los recursos naturales del país, a partir de dos momentos importantes: el discurso pronunciado por el Ejecutivo Federal en Palacio Nacional, momentos después de rendir protesta ante el Congreso de la Unión; y, sobre todo, el contenido de los acuerdos del Pacto por México, firmado el día de ayer en el Castillo de Chapultepec.

Llama poderosamente mi atención el acento puesto por Peña Nieto sobre la necesidad de transitar hacia un país donde sean ejercidos plenamente los derechos humanos (entre los que se cuenta, desde luego, el derecho a gozar de un medio ambiente sano). En verdad, es deseable que el Programa de Gobierno incorpore de manera cabal los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales que, en la actualidad, son componentes indisolubles de los derechos humanos.

 No deja de preocuparme –en la exposición del cuarto eje de gobierno de Peña Nieto- la utilización de un lenguaje más bien ya rebasado para referirse a los bienes ambientales del país. Me hubiera gustado escuchar hablar de “capital natural” en lugar de “recursos naturales”; o de “aprovechamiento sustentable” de la naturaleza en lugar de “explotación”. Quizás sean sólo cuestiones de forma, pero ello pudiera evidenciar el fondo de una visión probablemente anacrónica.

En este primer mensaje a la Nación, habría esperado ver un papel más protagónico, de carácter transversal, de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), sobre todo para la instrumentación de la política social. Hoy es indiscutible que  la reconstrucción del tejido social –en la gran mayoría de los casos- tiene un alto componente ambiental. Sabemos que los entornos naturales deteriorados son, casi invariablemente, incubadoras para la desarticulación de la convivencia comunitaria, factor del enraizamiento de la pobreza y causa de otros problemas sociales.

 Por otro lado, veo con gran optimismo el acercamiento a la problemática ambiental que se ha hecho desde los acuerdos contenidos en el Pacto por México. Además de subrayar que es necesario dar un impulso al desarrollo integral de las regiones del país, hay un reconocimiento explícito de la riqueza que significa para la nación su enorme diversidad cultural.

 El Pacto por México señala la necesidad de canalizar inversiones para la investigación y la utilización de energías limpias y renovables (sobre todo la eólica y la solar), y, por primera vez en la historia del país, se establece el compromiso para un gobierno de canalizar el 1% del Producto Interno Bruto a la investigación científica. Esto, de hacerse realidad, indiscutiblemente nos pondrá en una mejor posición de la que hoy tenemos en muchos ámbitos de la vida nacional y en el contexto internacional.

 Finalmente, creo que es un enorme acierto el acuerdo de replantear el manejo hídrico del país y, sobre todo, la intención de concretar un programa y una red de infraestructura para el aprovechamiento del agua de lluvia, para que ésta “sea un recurso y no una amenaza”.

 En fin, en los días y semanas por venir la agenda ambiental del gobierno federal se irá perfilando con mayor claridad. Sin lugar a dudas, las acciones para estimular el crecimiento económico tendrán un mayor protagonismo; pero, yo esperaría que el reconocimiento que se está haciendo de fenómenos ambientales emergentes (como el cambio climático o la sequía), perfile con más contundencia acciones de preservación y protección del capital natural del país.

Estaremos pendientes de las líneas de acción que se fijen para el sector medio ambiente y recursos naturales pero, sobre todo, de las decisiones que se tomen –o no- para imprimir la transversalidad que requiere ya la política ambiental del país.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón