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Peligra seguridad alimentaria en Haití por huracán Sandy; más de 2 millones de personas las afectadas  

 

Después de los terremotos de 2010, el cólera ha infectado a 600 mil personas y ha matado ya a 7 mil 500 haitianos; después de Sandy, se han registrado 200 nuevos casos

En EE.UU., los costos por los impactos del huracán ascienden al 0.6% del PIB; a pesar de ello, el cambio climático no es prioridad en el actual debate presidencial

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 5 de noviembre de 2012.

 

El reciente paso del huracán Sandy por el Mar Caribe y a lo largo de la costa Atlántica norteamericana, ha desnudado con especial peculiaridad el hecho de que los pronósticos más alarmantes sobre el cambio climático –vaticinios formulados por científicos a los que incluso se les ha tachado como “exagerados”-, ya se están cumpliendo y son una realidad contundente y devastadora.  

A través de los medios de comunicación y en imágenes que abundan en las redes sociales, muchos hemos presenciado el desastre ocasionado por Sandy en extensas regiones de los Estados Unidos. El saldo es de alrededor de 80 personas fallecidas; daños a la infraestructura de la ciudad de Nueva York, en Long Island y en el sur de Nueva Jersey; inundaciones y cortes de luz en Connecticut, Massachussets, Rhode Island, Pensilvania, Delaware, Virginia, Maryland, Carolina del Norte y en la ciudad de Washington. 

Los especialistas calculan que el impacto económico de este fenómeno climatológico (por cierto completamente atípico en este hemisferio del planeta), podría ascender a los 70 mil millones de dólares; es decir, alrededor del 0.6% del Producto Interno Bruto de la nación más poderosa del mundo. Paradójicamente, y a pesar de lo contundente del hecho, los grandes intereses industriales que mueven a la nación norteamericana están haciendo prácticamente invisible en la discusión de la actual contienda electoral el tema del cambio climático. La necesidad de transformar las fuentes generadoras y abastecedoras de energía hacia tecnologías limpias, sustentables, está prácticamente ausente o desdibujada de las prioridades debatidas en las campañas presidenciales estadounidenses.   

 

   

De igual manera, el huracán Sandy ha revelado –nuevamente- que la pobreza en las naciones con niveles precarios de desarrollo es un factor de riesgo frente al cambio climático. Bahamas, Cuba, Jamaica, República Dominicana y Haití, han sufrido importantes daños en sus territorios, su población y economía, que poco han sido publicitados a través de los medios de comunicación.

Pero es especialmente Haití la que hoy suma a su precaria situación el devastador impacto de Sandy. Sin poderse recuperar aún desde los terremotos de enero del 2010, el reciente huracán ha agravado las condiciones de pobreza no sólo material de cerca de dos millones de haitianos; sino, ahora, peligra severamente su seguridad alimentaria y de salud. En un país en donde más del 90 por ciento de los bosques fueron ya talados, consecuentemente las tierras de cultivo han sido presa fácil de las inundaciones y terreno fértil para incubar epidemias como el cólera. En estos días, más de 200 nuevos casos de esta enfermedad se suman a las ya 600 mil personas infectadas y a las 7 mil 500 muertes que se han registrado en Haití desde octubre de 2010 por causa del cólera.    

En fin, es un hecho que ninguna nación del planeta, por rica o pobre que ésta sea, puede desdeñar la presencia innegable y los efectos que ya tiene el cambio climático en nuestra vida cotidiana. Grandes inundaciones, pero también severas sequías; temperaturas extremas y pérdida de recursos naturales de los que nos abastecemos; y, en fin, en los años por venir enfrentaremos una serie de desafíos que ya están poniendo en peligro nuestra estabilidad como sociedad y, en última instancia, como especie.

Y, bueno, yo esperaría que sepamos ponderar el tamaño del reto que tenemos por delante. México, por su ubicación geográfica, es uno de los países con mayor vulnerabilidad ante el cambio climático (algo que hemos constatado año con año).  Por lo mismo, es urgente que exijamos de nuestras autoridades públicas –municipales, estatales y, sobre todo, federales- la canalización de recursos y el establecimiento de nuevas condiciones para el desarrollo económico y material, a fin de enfrentar y mitigar los embates del cambio climático. 

Invertir en acciones preventivas, está demostrado, siempre será mucho, pero mucho más barato que los costos que implica la atención a la emergencia.

 

Haitianos buscan refugio ante el huracán Sandy (foto: EFE)

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón