Escuchar audio

Menos de la mitad de las entidades federativas han elaborado su atlas de riesgos naturales

 

 

La información disponible en materia hidrometeorológica no es aprovechada plenamente, a fin de tomar medidas de mitigación y adaptación al cambio climático

 

En los órdenes estatal y municipal, los peores rezagos en materia de prevención de desastres e impactos ambientales

 

 

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 14 de agosto de 2012.

 

 

Como cada año, se está haciendo ya casi una costumbre escuchar –a través de los medios de comunicación- el recuento de las decenas de miles de mexicanos damnificados por efecto de los fenómenos hidrometeorológicos que golpean a nuestro territorio en esta época. Con el paso del huracán “Ernesto” (luego transformado en tormenta tropical), se han registrado ya distintas afectaciones sobre la seguridad de las personas, el medio ambiente, la salud y la economía de numerosas comunidades del país.

En las costas del Océano Atlántico, Quintana Roo, Yucatán, Veracruz y Campeche, y en menor medida Tabasco, contabilizan ya pérdidas materiales en cosechas y en la infraestructura de diversos poblados. Lamentablemente, los diarios del día de hoy dan noticia de dos personas fallecidas por el arrastre de los arroyos en dos municipios veracruzanos. En el Pacífico mexicano, los estados de Oaxaca y Guerrero han registrado pérdidas en el sector agrícola debido a las intensas lluvias y, al igual que en la zona de la Huasteca –en Hidalgo-, se han presentado deslaves y derrumbes en las zonas montañosas. Muchos caminos rurales y carreteras en numerosas localidades del país han sido afectados, aislando temporalmente a la población. 

De acuerdo con las estimaciones hechas por los meteorólogos, al día de hoy se ha presentado casi una tercera parte de todos los huracanes y tormentas tropicales pronosticadas para esta temporada 2012, tanto en el Océano Pacífico como en el Atlántico. Si la tendencia a la alza de los últimos años se sostiene (y los científicos dicen que así será), esta temporada veremos más lluvias de las que en años anteriores han causado históricas inundaciones en Tabasco, Veracruz, Nuevo León, Tamaulipas y en otros estados de la república mexicana. 

 

 

Es lamentable saber que, a pesar de que contamos con la información suficiente que nos da la capacidad de pronosticar los escenarios futuros en materia climatológica, por otra parte no estamos llevando a cabo las medidas necesarias para mitigar sus efectos y para adaptarnos a una nueva realidad ambiental. El Centro Nacional para la Prevención de Desastres (el Cenapred), acaba de informar que de las 32 entidades federativas del país, menos de la mitad –es decir, sólo 14- han publicado un atlas municipal de peligros y riesgos naturales.  

Y, entre muchas otras deficiencias de los atlas ya existentes –asegura el Cenapred-, prácticamente ninguno de estos considera a los impactos de fenómenos como las tormentas tropicales y los huracanes sobre las barrancas y laderas de montañas.  

La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático ha señalado que entender y caracterizar la vulnerabilidad  ante este fenómeno mundial, es un reto para cualquier nación o comunidad humana. Sobre todo, porque esto será fundamental en el diseño y en la ejecución de las políticas públicas y, desde luego, para alcanzar el desarrollo de cualquier sociedad.

En el orden federal, en México existe un complejo entramado institucional, jurídico y programático, destinado sobre todo a la mitigación de los impactos del cambio climático y, en menor medida, para emprender obras de adaptación. Sin embrago, en el orden estatal y municipal, hay una alarmante escasez de acciones en la materia. 

Es urgente que se fortalezcan los mecanismos de participación ciudadana en todos los órdenes de gobierno, a fin de que la población disponga de la información suficiente para prevenir, reducir y enfrentar riesgos ambientales de todo tipo (incluidos los hidrometeorológicos).  

Pero, sobre todo, es importante que como ciudadanos ambientalmente responsables nos informemos y tomemos decisiones inteligentes que garanticen nuestra seguridad y salud. Cuántas vidas o patrimonios familiares no se hubiesen perdido, por ejemplo, si las personas que asentaron sus hogares en laderas de ríos o en barrancas hubieran tenido total conciencia del riesgo que esto implicaba.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón