Inseguridad
pública deteriora ya a las actividades turísticas en todo el
país
El 89% de los empresarios del ramo consideran a ésta la
principal razón de la caída en las actividades del sector
Ecoturismo requiere de participación de las comunidades
poseedoras de los territorios, pero también que autoridades
garanticen seguridad para todos
Antena Radio / Edición
vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?,
con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
16 de julio de 2012.
Durante los últimos cinco años, y de acuerdo con información de
la Secretaría de Turismo así como del Consejo Nacional
Empresarial Turístico (CNET), se ha registrado una sensible
caída en prácticamente la mayoría de los indicadores que
perfilan la evolución de la actividad turística en el país.
Incluso, este hecho fue el motivo para que el año 2011 fuera
declarado el “Año del turismo en México”.
Sin lugar a dudas, el comportamiento de la economía mundial ha
derivado en una reducción del volumen de los flujos de turistas
hacia nuestro país –al igual que a otros destinos del mundo-;
pero también, hay que reconocerlo, existen otros factores de
carácter doméstico que han mermado la capacidad de este sector
para generar riqueza.
Según lo ha señalado el CNET, el 89 por ciento de los
empresarios del ramo consideran que el clima de inseguridad que
vive México, ha sido y es un factor determinante para el
estancamiento del crecimiento de la actividad turística (sobre
todo en algunos destinos de playa y en ciertas ciudades del
norte del país).
En contraste, a finales del año 2011 el consumo del turismo
interno creció en aproximadamente el 7 por ciento, mientras que
el del turismo receptivo retrocedió negativamente en casi un 10
por ciento. Sin lugar a dudas, el ofrecer bienes y servicios
turísticos a viajeros nacionales que visitan diferentes destinos
en el país, es un área de oportunidad para los inversionistas.
Cada vez con mayor ímpetu, aunque quizás no con el apoyo o con
el financiamiento que muchos desearíamos ver, el llamado
“ecoturismo” o “turismo sustentable” cuenta con mayores ofertas
para los paseantes y, desde luego, con prestadores de bienes y
servicios que han encontrado en esta actividad un nicho para
hacer negocios.
Un ejemplo destacado de este tipo de empresa en México es la Red
de Ecoturismo Comunitario de los Tuxtlas. Ésta inició sus
operaciones en 1997 y, actualmente, cuenta con dos empresas
dedicadas al ecoturismo en la selva tropical más norteña de todo
el planeta.
A unos cuantos kilómetros de la ciudad de Catemaco, en Veracruz,
comuneros de la Selva del Marinero, en la localidad de Adolfo
López Mateos, y El Apompal, en la de Miguel Hidalgo, organizan
recorridos por lugares y paisajes realmente paradisíacos.
Justamente en estos días de vacaciones de verano, los niños de
estas comunidades reciben a los niños que les visitan desde el
Distrito Federal y de otras ciudades, y en una atmósfera de
convivencia les muestran los singulares procesos de la
naturaleza y de la vida de los habitantes de la selva.
Se trata de una experiencia educativa en verdad muy estimulante
y formativa, que sin lugar a dudas resultará en mexicanos que
amen, respeten y protejan al medio ambiente.

Como éste, hay en el país numerosos ejemplos de sitios donde es
posible optar por hacer ecoturismo. Baste con decir que en el 12
por ciento del territorio nacional existen áreas naturales
protegidas, terrestres y marinas, donde el viajero nacional y el
extranjero podrán encontrar opciones sustentables de recreación.
Lamentablemente, el avance de la inseguridad está minando estas
oportunidades de desarrollo para cientos de comunidades y
decenas de miles de personas en todo el país.
Todos hemos
escuchado del cobarde y abusivo ataque del que fueron objeto un
grupo de jóvenes en las cercanías del Parque Eco-turístico “El
Colibrí”, en los límites entre los municipios de Ixtapaluca y
Chalco, la mañana del jueves pasado.
Este hecho ha ventilado también otros casos de asaltos en contra
de personas que realizan montañismo en la zona de los volcanes,
en Tlalmanalco; y, en lo personal, me ha hecho recordar el
ataque con arma blanca del que yo mismo fui víctima hace 17
meses, mientras hacía campismo y trabajos de investigación
ambiental en el Parque Nacional del Desierto de los Leones.
El fortalecimiento de las actividades ecoturísticas pasa, desde
luego, por el apoyo a las comunidades que detentan la posesión
legítima de los territorios de destino; pero, también, exige de
las autoridades –en sus distintos órdenes de responsabilidad-
las garantías mínimas para que viajeros, inversionistas y la
población en general, contemos con entornos seguros.▄
