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Ausencia de una percepción colectiva sobre la problemática ambiental, inhibe acciones eficaces para enfrentarle    

 

 

Jóvenes están construyendo un nuevo modelo comunicativo que sí exprese su percepción de la realidad y, más importante aún, que les permite actuar en consecuencia para transformarle

 

UAM-Xochimilco estudia las nuevas formas de comunicación y la manera en que éstas pueden contribuir a la difusión del conocimiento y de la cultura

 

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 9 de julio de 2012.

 

 

El día de hoy tuve el privilegio de estar en la Universidad Autónoma Metropolitana campus Xochimilco, como parte del presídium en la premiación de “Videomóvil”, un concurso de vídeos cortos grabados con teléfono celular por jóvenes mexicanos de entre los 15 y los 28 años de edad. Este concurso fue una iniciativa de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de esta prestigiosa universidad pública, que contó con el apoyo del Instituto Italiano de Cultura de la Ciudad de México, de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del Distrito Federal y de algunas empresas privadas.  

Cerca de 30 jóvenes de todo el país respondieron a esta convocatoria, realizando vídeos en tres categorías básicas: la ciudad, el entorno social y vídeo arte. En verdad fue muy estimulante constatar el interés y la creatividad de los muchachos, para abordar temas como el medio ambiente urbano y su influencia en la vida cotidiana de las personas. Pero, sobre todo, llamó poderosamente mi atención presenciar un lenguaje distinto en los vídeos ganadores, al que nos es frecuente ver a través de los medios de comunicación tradicionales. Y me parece muy estimulante constatar que es a través de los nuevos medios de comunicación, de las redes sociales y de las nuevas tecnologías, en donde comienza a construirse una percepción colectiva de la realidad. Creo que este hecho abonará positivamente para corregir, en alguna medida, la distorsión que existe en la forma en la que distintos sectores de la sociedad percibimos los problemas que nos aquejan. Un ejemplo muy claro de esto es la situación ambiental de ciudades como el Distrito Federal.  

 

 

Mientras un significativo sector de los medios de comunicación considera como los principales problemas ambientales a los impactos de las obras públicas en el entorno urbano o a la afectación de las áreas verdes, es visible que la población que acude a las autoridades ambientales a denunciar, manifiesta su preocupación preferentemente por temas como la contaminación auditiva –es decir, el ruido- o por la transformación de los usos de suelo que se suscitan en la ciudad. Por su parte, los especialistas en recursos naturales y en sustentabilidad, señalan como los principales retos ambientales que estamos enfrentando al de los recursos hídricos –o sea, el agua-, a la pérdida de los bosques y de la biodiversidad, así como a la acelerada fragmentación de los ecosistemas del país. 

No tengo dudas de que esta distorsión en la percepción de los problemas ambientales que vive México, es probablemente uno de los principales motivos por los que no estamos pudiendo reaccionar de manera contundente para afrontarles y mitigarles. No hay una construcción colectiva de la percepción del problema ambiental y, por ende, no actuamos tampoco de forma colectiva para transformar los hábitos con los que, cada uno de nosotros, estamos impactando negativamente al entorno. 

Así las cosas, me parece de la mayor relevancia el esfuerzo que está realizando la UAM-Xochimilco (concretamente, la División de Ciencias Sociales y Humanidades), para estudiar las nuevas formas de comunicación y la manera en que éstas pueden contribuir a la difusión del conocimiento y de la cultura. En mi opinión, es un hecho que las formas tradicionales de comunicación en nuestro país (sobre todo las representadas por la televisión y la radio privadas), sólo están logrando congregar a la acción colectiva en oposición a ellas. Las nuevas generaciones, los jóvenes de la segunda década del siglo XXI, están construyendo un nuevo modelo comunicativo que sí exprese su percepción de la realidad y, más importante aún, que les permite actuar en consecuencia para transformarle. 

Lo he dicho en este espacio y ahora lo reitero: es necesario un diálogo abierto y honesto entre quienes diseñan las políticas públicas, y las universidades y los centros de investigación del país; entre la clase política y los jóvenes, que –como lo hemos venido constatando- son nuestro principal activo. Es imprescindible tender alianzas entre sectores económicos, gobiernos, la academia, empresas y sociedad en general, para que México proteja de manera más firme e inteligente su capital natural.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón