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Después de Zedillo
hay pocos avances en políticas ambientales; agenda de Peña Nieto
aún dispersa
Sería positivo reincorporar regulación de actividades pesqueras
al sector ambiental; el uso de los recursos marinos está
dominado por criterios de explotación económica
Necesario promover la creación de procuradurías ambientales
estatales, para garantizar el mejor y mayor cumplimiento del
marco legal en la materia
Antena Radio / Edición
vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?,
con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
2 de julio de 2012.
El día de ayer los mexicanos vivimos una jornada electoral
intensa y, según lo indican las tendencias de la votación y el
mismo Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), el
candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI),
Enrique Peña Nieto, será quien encabece el Ejecutivo Federal
durante el período 2012 – 2018. Por lo mismo, me parece
importante recuperar los planteamientos que, en materia de
preservación del medio ambiente y protección ecológica, hace el
virtual triunfador de la contienda.
El Centro de Estudios Espinosa Yglesias, que es una
asociación civil sin fines de lucro cuya misión es generar
investigación e ideas para enriquecer la discusión sobre temas
de actualidad, se dio a la tarea de recopilar las principales
propuestas de los cuatro candidatos presidenciales en torno a
distintos temas: estado de derecho y seguridad; política;
macroeconomía; microeconomía; desarrollo social; política
exterior e internacionalismo, y; medio ambiente y tecnología. En
términos generales, debo decir que los planteamientos formulados
por Peña Nieto en materia ambiental dan continuidad a las
políticas consolidadas jurídica e institucionalmente durante el
régimen de Ernesto Zedillo y continuadas –con distinta
intensidad y compromiso- por Vicente Fox y por Felipe Calderón.
Peña Nieto ha planteado el fortalecimiento de la legislación en
materia de mitigación y adaptación al cambio climático, y la
homologación de las legislaciones federal y estatales de
protección al medio ambiente. Pero, también, la promoción de
reformas legales que faciliten la inversión privada en los
sectores económicos ambientales. Peña Nieto propone la
actualización de las estructuras y funciones de las
instituciones del sector ambiental, así como la
descentralización de las mismas. En lo personal, creo que sería
muy positivo reincorporar la regulación de las actividades
pesqueras al sector ambiental, pues el uso de los recursos
marinos debiera hoy estar dominado por criterios de
aprovechamiento sustentable y no, como sucede en el presente, de
explotación económica.
Aunque el resumen de las propuestas recopiladas por el
Centro de Estudios Espinosa Yglesias no abunda en los “cómos”,
en la dispersa plataforma ambiental de Peña Nieto es reiterativa
la necesidad de transitar hacia una economía baja en carbono,
con eficiencia energética; se señala la intención de impulsar el
desarrollo de energías renovables; de replantear el manejo
hídrico del país; de frenar la pérdida de la biodiversidad y de
mejorar el manejo de los residuos sólidos. En fin, creo que es
importante que la ciudadanía busque conocer los criterios que
habrán de conducir la política ambiental del país en los años
por venir. Sólo en esta medida podremos participar de manera
responsable, desde distintas trincheras, en la defensa del medio
ambiente y de los recursos naturales que, finalmente, determinan
nuestra calidad de vida.
Personalmente, me parece que la política ambiental del país
cuenta con instrumentos consistentes para avanzar en los
esfuerzos de conservación y protección de los ecosistemas. Sin
embargo, también creo que las políticas ambientales en México
han carecido –y probablemente carecen en la propuesta ganadora-
de la robustez que les daría, por ejemplo, instrumentar acciones
de divulgación y educación ambiental, o la promoción del acceso
efectivo a la justicia ambiental. Es necesario establecer,
fortalecer e institucionalizar el diálogo entre las
universidades y centros de investigación, con los gobiernos
federal, estatales y municipales. También, se requiere promover
la creación de procuradurías ambientales estatales, como la del
DF (PAOT) y las de otras 12 entidades del país, para garantizar
el mejor y mayor cumplimiento del marco legal en la materia.
Yo hago votos porque la política ambiental nacional ocupe el
papel protagónico que ya tiene en otras latitudes, y para que
salgamos de este retraso en la justa valoración de nuestro
capital natural que, finalmente, sólo ha resultado en el
empobrecimiento crónico del país.
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