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Candidatos presidenciales de México sin propuestas sólidas en materia ambiental 

 

 

En el llamado “debate” organizado por el IFE, se habló muy de pasada sobre las energías renovables y, en algún caso, con cifras imprecisas

 

El desarrollo sustentable no puede ser considerado más como un asunto puramente técnico o de la competencia exclusiva de un solo sector de la administración pública

 

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 7 de mayo de 2012.

 

 

No puedo sustraerme de comentar el tema que desde anoche ha ocupado la atención, de manera protagónica, de los medios y en las redes sociales: el debate entre los cuatro candidatos a la Presidencia de la República. Sobre todo, el hecho me provoca reflexionar sobre la manera en que cada uno de los aspirantes a ocupar la primera magistratura del país incorporó el tema de la preservación del medio ambiente y la protección ecológica en sus propuestas de gobierno.

De entrada, debo señalar como un enorme acierto del Instituto Federal Electoral el hecho de haber incluido en las preguntas del llamado “debate” el tema del desarrollo sustentable, junto con capítulos de gran relevancia nacional como lo son: la economía y el empleo, la seguridad y la justicia, y el desarrollo social.

 

 

Es innegable que la conservación del capital natural de México, su cuidado y su protección jurídica, es un asunto que debe ser visto ya como máxima prioridad del Estado. Sin duda, valorar nuestros recursos naturales y los servicios ambientales es una tarea fundamental en el diseño y la ejecución de todas las políticas públicas del país. Por lo mismo, el desarrollo sustentable no puede ser considerado más como un asunto puramente técnico o de la competencia exclusiva de un solo sector de la administración pública. Quienes así lo ven, quienes piensan en el cuidado del medio ambiente como objeto de interés sólo para especialistas, científicos o grupos de ciudadanos amantes de la naturaleza, son para mí depositarios de una visión anacrónica y caduca del desarrollo económico que no tiene más cabida en las sociedades contemporáneas.

Fenómenos que ya están presentes en todo el planeta –como el calentamiento global, el cambio climático, la pérdida acelerada de la diversidad biológica, entre muchos otros-, demandan ya de todos nosotros y, particularmente, de nuestros líderes, incorporar criterios de sustentabilidad ambiental en las tareas gubernamentales. Temas como la generación de energía, el impulso al transporte, el fomento y la regulación de ciertas actividades productivas (como la agricultura, la ganadería, la minería o el turismo), no pueden ya dejar de lado la prevención de la contaminación ambiental o medidas para la conservación de los ecosistemas, de la flora y la fauna de las regiones que están incorporadas al desarrollo. 

Me alarma que, en su gran mayoría, los aspirantes a la Presidencia de la República permanecen atrapados en las fórmulas economicistas del pasado. Ya sea en su extremo del libre mercado y de la privatización de las empresas públicas, o –en el otro- de la rectoría absoluta del Estado sobre las fuerzas productivas, en el discurso de los candidatos el desarrollo económico permanece, si no ajeno, sí notoriamente despreocupado de las causas y de los pronósticos del deterioro ambiental. Quizás para no aparentar desinterés en los temas ecológicos, en el llamado “debate” se habló muy de pasada sobre las energías renovables y, en algún caso, con cifras imprecisas. Se mencionó la energía eólica y la solar, aunque nadie precisó la manera en que el país transitará a una mayor utilización de éstas. Pareciera que sólo se enunció su existencia para demostrar a la audiencia que se conocen las energías limpias (que, por cierto, ojalá significaran un 30 por ciento del total del abasto energético en México).  

Pero, en su lugar, y como es lógico, el petróleo –principal generador de gases de efecto invernadero- tuvo un lugar fundamental en las propuestas de los candidatos. Desde el estímulo a su utilización intensiva, abaratándole -desde mi perspectiva, irresponsablemente-, hasta la propuesta de canalizar enormes inversiones tendientes a romper con la dependencia del país del resto de la cadena productiva y de consumo de este energético.  

En fin; sería muy saludable para nuestra nación que todos los candidatos (y no sólo uno, el menos factible) consideraran la importancia del desarrollo sustentable para el avance de México. En el sitio Web http://evaluaydecide2012.mx/ se enumeran las propuestas que en el tema “medio ambiente y tecnología” tienen cada uno de los cuatro candidatos presidenciales. Sorprende que, aun teniendo decenas de ideas en la materia, en el “debate” de anoche ninguno de los candidatos punteros pareció asumir al desarrollo sustentable como un tema presente en la globalidad de las acciones que nos anticipan. Esto es, por decir lo menos, muy alarmante por las consecuencias que nos esperan a usted y a mí.

 

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón