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Niñez del mundo padece los impactos del deterioro ambiental; México, sin una estrategia de atención

 

 

 

Tres millones de niños menores de cinco años mueren anualmente en todo el mundo, por causas y afecciones relacionadas con el deterioro ambiental

 

Necesario que México construya una estrategia para proteger a sus niños y jóvenes de los impactos que el deterioro ambiental está causando sobre ellos

 

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 30 de abril de 2012.

 

 

Ayer domingo tuve la oportunidad de asistir a los festejos del Día del Niño, organizados por la asociación civil Amigos del Parque Hundido. Además de la presencia de grupos musicales, familias y vecinos de la zona, también estuvieron presentes en este hermoso espacio verde capitalino: el Instituto Federal Electoral, para la realización de la Consulta Infantil y Juvenil 2012; el personal de la Delegación Benito Juárez, que realizó actividades de reciclaje de residuos sólidos dirigidas a niños de todas las edades, y; la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del Distrito Federal, quienes a través de juegos de Lotería y Memoria enseñaron a los pequeños cuáles son sus derechos y sus obligaciones ambientales y urbanas.

 

 

Me parece de primera importancia que la educación ambiental en nuestro país vaya abriéndose espacios y teniendo una mayor presencia entre la población infantil y juvenil, pues sólo así será posible transformar los hábitos y las conductas que están deteriorando –a pasos agigantados- nuestro entorno. Desde luego que es cierta la afirmación de que "los niños son el futuro del país y del planeta", pero lo es de igual manera verdadero el hecho de que, en el tiempo presente, ellos ya están padeciendo y pagando la irresponsabilidad con la que estamos y hemos venido destruyendo al medio ambiente en todo el orbe.

De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud, cada año mueren en todo el mundo alrededor de tres millones de niños menores de cinco años, por causas y afecciones relacionadas con el medio ambiente. Sobre todo, por fenómenos como la contaminación del agua, el suelo y el aire. Cada vez más, la desertificación, el cambio climático y la acidificación de los océanos, están transformándose en causa directa de afectaciones a la riqueza más grande de cualquier nación: sus niños.

En países en desarrollo –como México-, la contaminación y los riesgos derivados de ésta inciden, cada vez más, en la mortalidad, morbilidad y discapacidad infantiles. En distintas regiones del país y del mundo, aparecen y proliferan enfermedades respiratorias agudas, diarreas e intoxicaciones, traumatismos físicos por entornos cada vez más riesgosos, así como patologías transmitidas por insectos antes no presentes en el territorio.

La exposición a estos riesgos y a condiciones ambientales profundamente deterioradas, está perjudicando la salud de muchos niños e incapacitándoles incluso antes del nacimiento. Las concentraciones de plomo en el aire, de mercurio y de otras sustancias tóxicas en los alimentos, están teniendo efectos de largo plazo –y frecuentemente irreversibles- en la salud de las madres, de niños y de jóvenes en todo el mundo.

La Unión Europea, con la cooperación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), trabaja desde hace algunos años una estrategia en materia de medio ambiente y salud denominada SCALE (acrónimo en inglés de Science, Children, Awareness, Legal instrument y Evaluation). El objetivo de SCALE es entender de mejor forma las relaciones causa-efecto entre el medio ambiente y la salud, para así no sólo identificar y reducir las amenazas al bienestar de la población de la Unión Europea, sino también para estar en la posibilidad de legislar de manera más eficaz en este ámbito.

En el año 2007, el presidente Felipe Calderón anunció que en México estaba iniciando una “nueva era de educación ambiental”. Aseguró que “los niños mexicanos deben desarrollarse en la nueva era ambiental que se preocupa por la salud de la Tierra”. Se firmó un convenio entre la SEP y la SEMARNAT, y ese mismo año la segunda  publicó un libro de texto titulado “¿Y el medio ambiente?; problemas de México y el mundo”.

 

 

Desde entonces, desconozco de nuevas iniciativas con semejante magnitud para impulsar la educación ambiental en el país. Sin duda, gobiernos locales, organizaciones civiles e incluso algunas empresas han hecho esfuerzos aislados en esta ruta. Sin embargo, en mi opinión, esto no ha sido ni mínimamente suficiente.

Es necesario que México se ocupe en construir una verdadera estrategia nacional para proteger a sus niños y jóvenes de las amenazas y de los impactos reales que el deterioro ambiental está causando sobre ellos. Creo que una manera digna, loable de festejar a los niños del país en éste su día, sería que –en los tiempos de formular propuestas- escucharan qué vamos a hacer y cómo para entregarles un entorno más saludable, limpio de contaminación y propicio para su bienestar y desarrollo.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón