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Atención a la salud debe incorporar medidas de adaptación y combate al cambio climático

 

 

 

Candidatos a cargos públicos priorizan el uso del petróleo y, en cambio, dejan a un lado temas como el agua o las energías renovables

 

 

Declaración sobre Clima y Salud de Durban señala que los combustibles fósiles están produciendo “inmensos daños” al clima y a la salud de todos los seres vivos del planeta

 

 

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 9 de abril de 2012.

 

 

El sábado pasado -7 de abril- se conmemoró el Día Mundial de la Salud. Es una fecha que año con año festeja la creación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 1948, y que busca llamar la atención de gobiernos y población en general sobre los problemas que en materia de salud están afectando a todo el planeta. Desde el año 2008, la Organización Mundial de la Salud incorporó a sus criterios generales la necesidad de considerar los aspectos relacionados con el medio ambiente y, particularmente, el cambio climático, a fin de garantizar un cuidado integral de la salud pública. Ese año, la OMS reconoció que el cambio climático significa una creciente amenaza para la seguridad sanitaria mundial.

De acuerdo con los registros de este organismo, cada año mueren en el mundo hasta 13 millones de seres humanos por causas ambientales evitables (como son la contaminación del agua y del aire), de los cuales una tercera parte –más de 4 millones- son niños. Como es evidente, es en los países en desarrollo donde se viven las amenazas más graves e inminentes. 

En el año 2009, la Asamblea Mundial de la Salud adoptó una resolución sobre protección de la salud frente al cambio climático, en la que se reconoce la necesidad de asumir mayores compromisos en los sistemas de salud de todo el mundo ante la evidencia indiscutible de este fenómeno y sus impactos sobre la población. En este sentido, la Asociación Médica Mundial (AMM), organización internacional fundada en 1947 y que representa a los médicos de todo el planeta, ha participado activamente en todos los foros y debates y, de manera contundente, ha hecho un llamado para que los médicos se involucren decididamente en la protección de la salud tomando en cuenta al cambio climático como un detonante primordial de desequilibrios y enfermedades en todo el orbe. 

En octubre de 2009, en su Asamblea General en Nueva Delhi, la Asociación Médica Mundial aprobó una declaración en la que se estableció un plan de medidas para incorporar el tema de la salud en el centro del debate sobre el cambio climático en el seno de la ONU. Y en el 2010, basadas en los conocimientos y experiencias de sus miembros, asociaciones médicas de distintas naciones impulsaron acciones para que la salud fuera un componente inherente en las discusiones ministeriales de la Cumbre de Cancún sobre Cambio Climático. El resultado de este esfuerzo de la Asociación Médica Mundial, apoyado por distintas organizaciones de la sociedad civil interesadas en el medio ambiente y la salud, fue la llamada Declaración de Cancún: el momento de actuar es ahora

Más recientemente, a finales del año 2011, durante la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP 17), realizada en Durban, Sudáfrica, el tema de la salud mereció la atención de los asistentes y concluyó con el pronunciamiento de una Declaración sobre Clima y Salud. En ésta, se destaca la urgencia de reemplazar la generación de energía con base en los combustibles fósiles y, con toda celeridad, transitar hacia energías limpias y renovables. De manera muy elocuente, la Declaración sobre Clima y Salud de Durban señala que los combustibles fósiles, como el petróleo, el gas natural y el carbón, están produciendo “inmensos daños” al clima y a la salud de todos los seres vivos del planeta. 

Ante este panorama, no deja de sorprenderme la enorme indiferencia sobre el tema y la pobreza (por no decir vacío) de propuestas de quienes hoy aspiran a los cargos públicos en el país. Unos hablan de privatizar el petróleo y otros hablan de fortalecer su carácter público y soberano, pero nadie está formulando propuestas para que transitemos hacia energías limpias o –peor aún- para que conservemos y aprovechemos de mejor forma a un recurso tan valioso como lo es el agua. 

Es importante que no perdamos de vista que la salud de nuestro entorno natural y de nuestros ambientes construidos, influye de manera directa en el estado de la salud personal y la de la población. Éste es un consenso mundial. Las promesas de ampliar los servicios hospitalarios, de llevar médicos y profesionales de la salud a nuestras comunidades, son discursos vacíos y sin ningún sentido mientras nuestros bosques sigan siendo destruidos; nuestros ríos, lagos y mares contaminados; y nuestro aire envenenado con gases tóxicos que están suprimiendo la posibilidad de un mejor mañana.

 

Foto: Paco Calderón, 2012.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón