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Documenta OMS severos impactos fisiológicos y psicológicos por contaminación auditiva   

 

 

 

Especialmente vulnerables a las interferencias auditivas personas de la tercera edad y los niños que están en el proceso de adquisición de la lengua

 

 

La contaminación por ruido ha sido una de las tres principales causas de denuncia ciudadana ante la PAOT; operativos conjuntos SMA-INVEA-PAOT para controlar ruido

 

 

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 12 de marzo de 2012.

 

 

Es común escuchar a la gente quejarse de dolores de cabeza o de ardor de ojos –entre otros síntomas-, atribuyendo estos malestares a los altos niveles de contaminación del aire que tenemos en la ciudad. Pero nunca, o casi nunca, oímos a alguien atribuir sus males gastrointestinales, los cambios en su presión arterial o su insuficiencia respiratoria a la contaminación auditiva o por ruido. Aunque muchos no lo perciban así, el ruido es un peligroso contaminante del medio ambiente que en nuestros días está presente en prácticamente todas las ciudades y concentraciones humanas del mundo. Sus impactos sobre la salud abarcan tanto los aspectos fisiológicos como los psicológicos, y su gravedad puede implicar complicaciones que conduzcan incluso a la muerte.

Y no es exagerado lo que afirmo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó –en 1999- las Guías para el Ruido Urbano (Guidelines for Community Noise[1]), en las que se describen detalladamente las consecuencias de la contaminación acústica para la salud humana. Entre los impactos fisiológicos, la exposición a niveles altos de ruido puede producir desde cardiopatía isquémica permanente, hasta cambios en la presión arterial, arritmia cardiaca, vasoconstricción, variación en el ritmo respiratorio y sobresaltos corporales. No menos importantes son los impactos psicológicos y sociales de la contaminación auditiva, sobre todo cuando ésta se presenta en las horas de descanso del individuo. En personas altamente sensibles al ruido y que experimentan alteración del sueño, hay consecuencias de fatiga, depresión, cambios de humor y reducción del rendimiento. La OMS indica que para tener un descanso apropiado, el nivel de sonido equivalente no debe exceder los 30 dB para el ruido continuo de fondo ni los 45 dB para el caso de ruido producido por fuentes fijas individuales. Es decir, hablamos del nivel sonoro de una biblioteca como máximo. 

 

 

Existen estudios que demuestran que los bajos niveles de rendimiento escolar de muchos niños y jóvenes, están relacionados directamente con la presencia de ruido que distrae su atención durante los períodos de estudio. De igual manera, es un hecho que la comunicación interpersonal se deteriora y distorsiona una vez que se rebasan los 50 dB, siendo especialmente vulnerables a las interferencias auditivas personas de la tercera edad y los niños que están en el proceso de adquisición de la lengua. Desde el año de 1995, existe una Norma Oficial Mexicana que establece los límites máximos permisibles de emisión de ruido de las fuentes fijas (como lo son los establecimientos mercantiles) aplicable en todo el territorio nacional; y, desde el 2006, el Distrito Federal cuenta con su propia normatividad, que es más estricta. 

En los diez años de existencia de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del Distrito Federal (PAOT), la contaminación por ruido ha sido una de las tres principales causas de denuncia ciudadana. Recientemente, esta institución defensora de los derechos ambientales y urbanos de la población capitalina inició operativos de manera coordinada con la Secretaría de Medio Ambiente y con el Instituto de Verificación Administrativa (Invea), para detectar establecimientos ruidosos que operan durante la noche en zonas como La Condesa, Polanco y el Centro Histórico. Un total de 117 bares y restaurantes (los denominados “antros”) han sido inspeccionados por las autoridades ambientales, de los cuales más de la mitad rebasaron los decibeles permitidos. Unos 36 de éstos fueron clausurados de manera temporal (de 10 a 20 días hábiles), y se han impuesto sanciones y medidas encaminadas a aislar y suprimir el ruido que se escapa y se genera al interior de estos establecimientos mercantiles. 

Esperemos que estas medidas de vigilancia y sancionatorias en contra de la contaminación auditiva, permanezcan y se extiendan no sólo en la Ciudad de México sino en todo el país. Es importante reconocer y atender esta variante de la contaminación ambiental, para preservar la salud de nuestro entorno y de las personas. Sin embargo, quizás lo más importante es que cada uno de nosotros entendamos lo fundamental que es para la convivencia pacífica no generar ruido que afecte a nuestros vecinos, así como respetar la tranquilidad y el equilibrio del espacio en que vivimos.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón