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Precandidatos al gobierno de DF y a puestos de elección popular, ignoran legislación ambiental

 

Diputada local aspirante a la Jefatura de Gobierno, coloca su publicidad sobre el arbolado urbano violando diversas leyes y el Código Electoral del Distrito Federal

 

Se estima habrá más de 200 toneladas de basura electoral en 20123, sin considerar la que ya generan los procesos internos partidistas para la selección de candidatos

 

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 16 de enero de 2012.

 

 

En repetidas ocasiones, he hablado ya en este espacio sobre los exagerados volúmenes de basura que genera la propaganda electoral en el país y, específicamente, en el Distrito Federal. Vuelvo al tema porque este fin de semana, al regresar a mi casa, me encontré con que los cuatro árboles de mi banqueta –y que adornan la fachada de mi hogar- fueron cubiertos con enormes y espantosos pendones de plástico, contraviniendo a la legislación vigente. Más abonó a mi enojo constatar que esta publicidad pertenecía a una aún legisladora local, quien debería conocer a la perfección la normatividad que prohíbe utilizar a los árboles de la ciudad para colocar anuncios publicitarios de cualquier tipo.

 

Alguien en el Facebook de la diputada me dijo que la hoy pre-candidata al Gobierno del Distrito Federal ignora lo que su equipo de campaña hace y me pidió comprensión. Sólo respondí haciendo una analogía con la tripulación de un avión,  donde el capitán de la nave debe tener total control de lo que ahí sucede para garantizar no sólo la seguridad de su equipo, sino también la de los pasajeros a bordo. Como ya se lo imaginarán, mi comentario sobre el incumplimiento de la ley por parte de la pre-candidata y éste último, fueron suficientes para que se me diera de baja de su lista de “amigos” de Facebook.

 

 

 

En fin, el punto es que me resulta en verdad alarmante que ella y otras personas que se están postulando para ocupar escaños en la Asamblea Legislativa y a la cabeza misma del Gobierno del Distrito Federal, ignoren en los hechos la prohibición de utilizar el arbolado urbano para colocar su muy cuantiosa propaganda partidista. Argumentarán muy seguramente que no se trata todavía del proceso electoral, sino de contiendas internas en los partidos políticos, como si ésta fuera una razón de peso para hacer a un lado –como lo están haciendo- la protección que la ley brinda a los ya de por sí dañados árboles de la ciudad.

 

La Ley de Publicidad Exterior y el Reglamento para el Ordenamiento del Paisaje Urbano del Distrito Federal prohíben claramente la colocación de cualquier tipo de publicidad y, también, de propaganda electoral –además de en otros sitios y del mobiliario urbano- en los árboles. De igual forma, el Código Electoral del Distrito Federal, en su artículo 263, establece que “No podrá adherirse, pintarse o pegarse propaganda electoral en elementos del equipamiento urbano, carretero o ferroviario, ni en accidentes geográficos…, ni colgarse, fijarse, pintarse o pegarse en monumentos históricos, arqueológicos, artísticos, construcciones de valor cultural, en árboles o arbustos, ni en el exterior de edificios públicos”.

 

Así las cosas, debo mencionar que tres de los árboles que están desde hace ya más de 50 años en la banqueta frente a mi casa son fresnos, especie arbórea considerada “monumento urbanístico” y protegida por la Ley de Salvaguarda del Patrimonio Urbanístico Arquitectónico del Distrito Federal (artículo 15). En verdad, es alarmante que quienes buscan gobernar esta ciudad, tengan tan poco aprecio por los árboles y, peor aún, que lo avalen y lo fomenten en sus equipos de trabajo.

 

 

Sólo para recordarlo con nuestro auditorio: en el año 2006, el servicio de limpia del Distrito Federal recogió más de 100 toneladas de propaganda electoral de las calles de la ciudad, a un costo de alrededor de 11 millones de pesos que pagamos usted y yo (y no, como lo dice la ley, los propios partidos políticos). En el 2009 fueron 160 toneladas de basura electoral, y estimaciones muy conservadoras (que evidentemente no previeron los procesos de selección interna de candidatos en los partidos políticos), dicen que en el 2012 se generarán más de 200 toneladas de basura electoral en la capital del país –como si el problema de la basura estuviera resuelto ya en esta ciudad.

 

Me parece que estas cosas suceden así, una y otra vez, año con año electoral, porque la ciudadanía lo está permitiendo al no participar responsablemente en ésta y en otras decisiones públicas. Es triste decirlo, pero la cultura democrática no ha permeado aún en la población, lo que está teniendo de forma muy evidente consecuencias nefastas en nuestro medio ambiente. La Asamblea Legislativa del Distrito Federal ha nombrado a éste el "Año por la Cultura de la Legalidad". Se trata de un llamado para que, quienes vivimos aquí, busquemos conocer las leyes que nos rigen y, de esta manera, cumplir con ellas de manera voluntaria y consciente.

 

Ojalá que los legisladores que, con toda legitimidad, están aspirando a nuevos cargos públicos, se interesen más en conocer, aplicar y hacer cumplir las leyes que protegen al medio ambiente del DF. 

 

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