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Más de 60 millones de ton. de basura permanecen enterradas en Bordo Poniente; hoy cerró sus puertas  

 

Se anuncia el aprovechamiento del biogás para generar energía eléctrica y la apertura de la planta de compostaje más grande del mundo 

 

Confinamientos en Cuautitlán, Estado de México, y Cuautla, Morelos, recibirán basura del DF mientras se firma un convenio definitivo

 

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 19 de diciembre de 2011.

 

 

Desde ya hace algunos años, en un camellón de la calle de Durango, en la colonia Hipódromo – Condesa, está colocado un letrero (hoy ya muy deteriorado) que dice, más o menos, así: “En los últimos 40 años, se ha producido más basura que en toda la historia de la humanidad”. Alarmante, ¿no? Y es que, en algún momento de nuestra historia reciente, comenzamos a creer que entre mayor sea nuestro consumo, mejor será nuestro nivel de bienestar y nuestra calidad de vida.

 

Y a pesar de que esto es completamente falso, en épocas como ésta –de fiestas navideñas- damos rienda suelta a nuestro ímpetu comprador para tratar de corroborar, por todos los medios, esta absurda falacia. El exacerbamiento de nuestros hábitos de consumo, por el contrario, ha traído consigo un notable deterioro de nuestro medio ambiente y de la salud pública en su conjunto. En ciudades como el Distrito Federal, donde diariamente los servicios de limpia recogen cerca de 13 mil toneladas de residuos sólidos desechados por los hogares y en la vía pública, existen problemas de contaminación con impactos muy serios para la población. Por ejemplo, la acumulación inadecuada de residuos orgánicos produce metano, un gas de efecto invernadero mucho más activo y peligroso para nuestra atmósfera que el dióxido de carbono. Pero también, este tipo de desechos propicia la aparición de fauna nociva (como ratas, moscas y cucarachas) y de todo tipo de bacterias que pueden producir graves enfermedades a los seres humanos.

 

En todo el mundo, el manejo integral de los residuos sólidos significa inversiones multimillonarias y un reto ambiental de gran magnitud que aún dista mucho de ser resuelto. El caso de la Ciudad de México ha sido emblemático en la implementación de soluciones al problema de la basura pero, desafortunadamente, éstas se han agotado y ahora reclaman medidas urgentes para evitar el colapso ambiental de la capital del país. Durante cerca de 27 años, el Bordo Poniente (un relleno sanitario ubicado cerca del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y en una extensión de mil hectáreas sobre los municipios de Texcoco y Nezahualcóyotl), ha sido el depósito de los desechos generados en los domicilios particulares, por el comercio y la industria de la Zona Metropolitana del Valle de México. La operación y la tecnología del Bordo Poniente son únicas en América Latina. Sin embargo, su vida útil ha concluido ya y, finalmente, el sábado de la semana entrante (31 de diciembre de 2011) dejará de operar definitivamente.

 

Esta mañana, en un acto simbólico al que acudieron el Jefe de Gobierno, la secretaria de Medio Ambiente, el secretario de Obras y el procurador Ambiental y del Ordenamiento Territorial del Distrito Federal, y dos semanas antes de lo acordado con el gobierno federal, fueron cerradas definitivamente las puertas del gigantesco relleno sanitario. Trascendió que, mientras se alcanza un acuerdo y se firman convenios con otros estados, los residuos sólidos del Distrito Federal que no sean susceptibles de ser reaprovechados,  serán confinados en dos depósitos: uno en Cuautitlán, Estado de México, y otro en Cuautla, Morelos. Ojalá que ambos confinamientos cuenten ya con geomembrana impermeabilizante y con la tecnología suficiente para evitar la contaminación del suelo y de los mantos freáticos de esas entidades.

 

 

Foto: Óscar Ramírez (PAOT)

 

Algunos anuncios, en mi opinión muy positivos, fueron hechos durante el evento de esta mañana en el Bordo Poniente. Primero, que los más de mil 200 trabajadores empleados en la planta mecanizada de pepena que se encuentra en su interior, no perderán su fuente de trabajo. Segundo, que en breve –y con el apoyo de la Fundación Clinton- se dará a conocer un programa de aprovechamiento de las más de 60 millones de toneladas de basura confinadas en el Bordo Poniente. Específicamente, se habló de la utilización del biogás que producen los residuos sólidos para generar energía eléctrica. Y, tercero, se anunció la próxima apertura de la planta de compostaje más grande del mundo que, a partir de los residuos orgánicos, producirá abono que mejorará el suelo de las áreas verdes y de los bosques de la capital.

 

Es importante que no olvidemos que, la mitad de los residuos sólidos que genera la Ciudad de México y que termina como basura en los confinamientos, proviene de nuestras casas. Cada uno de nosotros puede hacer una enorme aportación a la solución de este ciertamente complejo problema ambiental y de salud pública. ¿Cómo?: comprando de una forma menos compulsiva, más consciente y responsable; reutilizando empaques y otros objetos antes de desecharlos; y, en fin, entendiendo la enorme responsabilidad ambiental que tenemos como consumidores, con México y con el planeta. ▄

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