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En el DF, diariamente colapsan inmuebles de valor artístico, arquitectónico y cultural

 

Vivimos una caótica mezcla de actividades, revolviendo usos de suelo habitacionales, comerciales y de valor ambiental

 

Deseable la coordinación entre autoridades locales y federales para instrumentar política de conservación del patrimonio arquitectónico

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM, 1220 de AM y Radio México Internacional, 26 de septiembre de 2011.

 

 

 

En mi columna de la semana pasada –donde recordé los impactos de los sismos de 1985 en la Ciudad de México-, señalé que el derrumbe de algunos edificios construidos con recursos públicos (como el Centro Médico Nacional o la Unidad Habitacional “Benito Juárez”), tuvo como causa agravante el hecho de que durante su construcción se incumplió con algunas exigencias establecidas por la normatividad entonces vigente.  

También, comenté que recientemente las autoridades ambientales han puesto en evidencia que algunos desarrolladores inmobiliarios y servidores públicos corruptos ejercen prácticas tan riesgosas como el otorgamiento de permisos “al vapor” para construcciones, permiten cambios de uso de suelo irregulares o sistemáticamente ignoran el cumplimiento de los planes de desarrollo urbano delegacionales. Lamentablemente, esta situación –como sucedió en 1985- podría revertirse en contra de la población del Distrito Federal y provocar desgracias tan lamentables y fatídicas como las que ya ha vivido nuestra ciudad. Y, de hecho, esto ya está sucediendo en el Distrito Federal. De una forma menos repentina y sin el costo en vidas que tuvieron los sismos de hace 26 años, pero con consecuencias de mucha mayor escala sobre nuestro entorno urbano, patrimonial y cultural.

En el Distrito Federal, todos los días colapsan y son demolidos inmuebles, casas y edificios de gran valor artístico, arquitectónico y cultural, transformando o borrando definitivamente muchos de los elementos ambientales y significantes sociales que dan cohesión y sentido a nuestra vida comunitaria. Vivimos una caótica mezcla de actividades, revolviendo usos de suelo habitacionales, comerciales y de valor ambiental, que están mermando la calidad de vida de los habitantes de la ciudad. Este fin de semana, un amigo manifestaba a través del Facebook su frustración porque fue a la colonia San Miguel Chapultepec para visitar lo que hasta hace pocos años fuera la casa de Carmen Mondragón[1], pintora, escritora y compositora de mítica belleza, bautizada por Gerardo Murillo, el “Dr. Atl”, con el sobrenombre de "Nahui Olin”.

Resulta que al llegar a la calle de General Cano, en San Miguel Chapultepec, en lugar de encontrarse con la mansión porfiriana donde nació y murió Nahui Olin (compañera de Frida Kahlo, Diego Rivera, Siqueiros, José Clemente Orozco y Lupe Marín), en el sitio mi amigo se encontró con un condominio de reciente construcción, sin el más mínimo gusto ni valor arquitectónico y, mucho menos, cultural. Literalmente, cientos de inmuebles históricos –teóricamente protegidos por leyes federales y locales-, están siendo demolidos en la Ciudad de México ante la indiferencia y hasta con el aval de las autoridades. Especialmente, durante los últimos diez años, desarrolladores inmobiliarios han venido transformado la fisonomía y la vida de colonias enteras como Tacubaya, Polanco, Nápoles, San Pedro de los Pinos, Escandón, Condesa y otras más

 

Edificio construido sobre el terreno en el que estaba la mansión de Nahui Olin (delegación Miguel Hidalgo) / foto: Rafael Cabrera.

Edificio construido sobre el terreno en el que estaba la casona porfiriana de Nahui Olin, delegación Miguel Hidalgo / foto: Rafael Cabrera.

 

. En una investigación del periodista Juan Carlos Talavera, publicado en marzo pasado por La Crónica de Hoy, se documenta cómo redujo el número de inmuebles enlistados como patrimoniales por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) –del orden del 50%, entre 1997 y el 2004- con el aval de la Dirección de Sitios Patrimoniales y Monumentos, del Gobierno del Distrito Federal. Esto, básicamente por causa de la enorme presión inmobiliaria generada por el Bando Dos (decretado por Andrés Manuel López Obrador en el año 2000).  

 Hay otra cara de esta misma moneda que no ha sido suficientemente discutida, y esto es la realidad que viven los propietarios de terrenos en los que hay inmuebles clasificados como patrimoniales. Comento un caso que me es cercano: los herederos de una casona de los años 30, catalogada por el INBA y ubicada en San Pedro de los Pinos, no han podido venderla porque nadie se ha interesado en comprar un terreno en el que la ley obliga a conservar el 100% de la construcción –ciertamente vieja y deteriorada- que ahí existe. Por su parte, los dueños de esta casona –por su ubicación- están obligados a pagar al Gobierno de la Ciudad cerca de 6 mil pesos bimestrales por concepto de impuesto predial, sin que existan estímulos o reducciones fiscales para que le den mantenimiento y conserven en buenas condiciones un inmueble supuestamente importante para la identidad cultural y el patrimonio arquitectónico de la ciudad. 

 

Casa catalogada por el INBA en San Pedro de los Pinos, delegación Benito Juárez

Casa catalogada por el INBA en San Pedro de los Pinos, delegación Benito Juárez

Sería muy positivo que las autoridades locales, así como el Instituto Nacional de Antropología e Historia y el INBA, sin importar sus orígenes partidistas, coordinaran esfuerzos, diseñaran e instrumentaran mecanismos en beneficio de los propietarios de este tipo de inmuebles –en el Distrito Federal y en otras ciudades del país-, a fin de que México pudiera finalmente contar con una política eficaz para la protección y conservación de su patrimonio arquitectónico.       

 

[1]  Nació el 8 de julio de 1893 y murió el 23 de enero de 1978, en la Ciudad de México.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón / Av. Revolución 595, San Pedro de los Pinos, México 03800, DF / (52) 55 98 92 53