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Escasez de agua, criterio prioritario en la planeación del desarrollo económico nacional y local: OCDE 

 

 

Necesario considerar también al cambio climático, la pérdida de la biodiversidad, los impactos de la contaminación en la salud y la escasez del agua

 

México vive una década con la peor sequía en 70 años; amenazada la autonomía alimentaria y

 

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM, 1220 de AM y Radio México Internacional, 12 de septiembre de 2011.

 

 

 

 

En la mayoría de las ocasiones, las personas no percibimos los problemas ambientales sino hasta que los padecemos directamente y cuando es muy tarde ya para prevenir sus consecuencias en nuestra calidad de vida. Quizás el caso más elocuente sobre esta afirmación, es la escasez de agua que en el presente padecemos en distintas regiones del mundo y, más específicamente, en México.

Para nadie es desconocido que, especialmente en el norte y en el centro del país, la sequía se ha prolongado por más de una década y que ha traído consigo pérdidas económicas de consideración. El Ejecutivo Federal ha reconocido que hoy vivimos la peor sequía en 70 años, y que 23 de las 32 entidades del país se ven afectadas en diferentes escalas por la falta de lluvias. Esta situación pone en peligro a más de tres millones de trabajadores del campo mexicano, especialmente en las zonas de temporales, quienes por la falta de lluvias pudieran perder sus cosechas.

La producción de más de 20 millones de toneladas de granos básicos en el país, ha estado en constante peligro por la falta de lluvias durante la última década. Fundamentalmente, hablamos de cultivos de maíz, frijol, café, sorgo, aguacate, arroz, caña de azúcar, cebada, nopal y avena. Por otra parte, alrededor de 10 millones de cabezas de ganado están en riesgo de morir por la falta de pastos y forrajes para alimentarse, así como por la falta de agua. Como es lógico, esta situación también vulnera la seguridad económica y alimentaria de millones de mexicanos, especialmente los más de 52 millones que viven hoy en situación de pobreza moderada (40.4) y extrema (11.7).  

Si a todo esto sumamos el hecho de que el 80 por ciento del territorio nacional tiene elevados grados de erosión y que los pronósticos meteorológicos son poco favorables, me parece que a nadie le cabrán dudas de que el tema del agua es hoy uno de los principales problemas no sólo ambientales, sino económicos y sociales que requieren de la mayor atención por parte de gobiernos y sociedad. El cambio climático ha aportado también su parte a este desequilibrio hídrico en el territorio nacional; si bien el año 2010 fue el más lluvioso del cual se tenga registro en México, el 2011 ha sido el más seco en 70 años.  

Para quienes habitamos en zonas urbanas y en las grandes ciudades del país, las consecuencias de la sequía quizás no sean perceptibles de inmediato. Pero es un hecho que, eventualmente, la escasez de agua tendrá repercusiones de distinta escala en nuestra vida cotidiana. El año pasado, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) publicó el estudio Competitividad Urbana; acciones urgentes para las ciudades del futuro. En éste, además de destacar el hecho de que el 65 por ciento de la población mexicana, el 70 por ciento de la fuerza laboral y el 80 por ciento del PIB se concentra en 86 ciudades, se concluyó que sus gobiernos carecen de una visión metropolitana de largo plazo, dominados por criterios políticos y –en su contundente mayoría- rebasados por una dinámica urbana que plantea retos para los que no existe capacidad de respuesta. 

La organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha identificado al agua como uno de las cuatro prioridades ambientales críticas para las próximas dos décadas. Es decir que, todo ejercicio de planeación de políticas públicas económicas de cualquier gobierno –sea nacional o local- para ser exitoso deberá incorporar variables como el cambio climático, la pérdida de la biodiversidad, los impactos de la contaminación en la salud y, desde luego, la escasez del agua.        

Desde hace dos días y hasta el sábado próximo -17 de septiembre-, una enorme mayoría de los capitalinos hemos percibido y experimentaremos de manera más dramática las consecuencias de la escasez de agua en nuestra vida diaria. Con motivo de contingencias en las obras de mantenimiento del Sistema Cutzamala, se ha registrado una reducción de hasta el 40 por ciento del abasto de agua en demarcaciones como Benito Juárez, Cuauhtémoc, Iztapalapa, Tlalpan, Azcapotzalco, Miguel Hidalgo, Álvaro Obregón, Coyoacán, Iztacalco, Venustiano Carranza, Cuajimalpa y Magdalena Contreras. Si bien esta escasez tiene otras causas, es una buena oportunidad para imaginar lo que nos puede deparar el futuro inmediato en materia de agua y en ciudades como el Distrito Federal, pero también para comenzar a transformar y adoptar mejores hábitos de consumo, cuidado y aprecio por el agua.

 

Foto: Zacatecas Hoy

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