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Con inundaciones, el DF paga hoy el costo de haber permitido el uso incorrecto del territorio

 

Zonas inundables del Lago de Texcoco, en Netzahualcóyotl y Ecatepec, se urbanizaron desde los años 60 y ahora son parte integral de la Ciudad de México

 

La Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del Distrito Federal, única autoridad ambiental en el país que conjunta los criterios de cuidado del medio ambiente con el uso adecuado del territorio

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 27 de junio de 2011.

 

Durante los últimos cuatro o cinco días, la república mexicana –y en particular la Ciudad de México- ha vivido los impactos de las lluvias llamadas “atípicas” que provocaron en el territorio la tormenta Arlene y la onda tropical número 5. Los efectos más lamentables han sido el fallecimiento de 21 personas, en los estados de Veracruz y Puebla. Aquí, en el Distrito Federal, el jueves y el viernes pasados presenciamos una serie de emergencias que trastocaron la seguridad y la vida cotidiana de miles de capitalinos. Con la caída de alrededor de 30 mil millones de litros de agua en tan solo 24 horas, el sistema del drenaje profundo se saturó; se presentó una fisura en el Gran Canal, en la delegación Gustavo A. Madero, y cerca de 900 viviendas en las delegaciones Venustiano Carranza e Iztapalapa sufrieron daños como consecuencia de las prolongadas lluvias. 

 

Durante el fin de semana se reportaron desalojos en unidades habitacionales inundadas (como la Unidad Ex-Lienzo Charro, en Iztapalapa), derrumbes de bardas y anegaciones en patios de casas, caídas de árboles y numerosos problemas en la circulación vehicular en prácticamente todas las delegaciones del Distrito Federal. Quizás el acontecimiento más difundido (por el seguimiento que hicieron de éste los medios televisivos), fueron las inundaciones en los municipios de Netzahualcóyotl y Ecatepec, en el Estado de México. Según lo informó el gobierno del estado la noche del jueves, no se había visto una lluvia semejante en 23 años; esto provocó la saturación y el desbordamiento del Río de Los Remedios, inundando centenares de casas, negocios y calles de estos municipios.

 

 

Foto: Notimex

 

 

Ésta es una situación que no es nueva y que, año con año, ocupa la atención de los medios de comunicación y engrosa la lista de propósitos de los gobernantes en turno. En febrero del año 2010, cuando también tuvimos lluvias “atípicas”, los municipios de Ecatepec y Netzahualcóyotl vivían una situación semejante a la de hoy; el Ejército Mexicano y brigadas del Gobierno del Estado de México trabajaban en la zona para disminuir los niveles de agua en calles inundadas y para evitar un desbordamiento mayor del Río de Los Remedios. 

 

Cada año son miles de millones de pesos los que se canalizan no sólo para atender la emergencia que, desafortunadamente, tienen que vivir numerosas familias asentadas en el oriente y en otras latitudes del Valle de México; sino, también, para construir obras e infraestructura hidráulica que, muy probablemente, no deberían estar ahí. Y digo “no deberían estar ahí” porque, en principio, muchas de las colonias que cíclicamente padecen inundaciones en la zona metropolitana nunca debieron asentarse sobre los territorios donde hoy existen. Argumentar que “padecemos lluvias atípicas” o que el responsable de estas calamidades es el cambio climático, es dejar de reconocer que lo que hoy estamos pagando es la irresponsabilidad de personas, de autoridades y de dirigentes políticos que propiciaron la ocupación de un territorio inapropiado para el crecimiento urbano. 

 

Muchos de quienes fuimos niños en los años sesenta y vivimos en la Ciudad de México, recordamos con claridad que cuando viajábamos a Puebla teníamos que pasar por la calzada Ignacio Zaragoza. Era una larga avenida poblada de majestuosos árboles, en cuyos camellones incluso se colocaban peluqueros que cortaban el cabello de sus clientes que disfrutaban del “paisaje” de los volcanes y de las casi siempre inundadas laderas del Lago de Texcoco. Prácticamente durante más de cuatro o cinco meses, las colonias que hoy están asentadas frente al Viejo Peñón de los Baños y gran parte del municipio de Netzahualcóyotl, estaban cubiertas por agua. Poco a poco, estos terrenos inundables fueron siendo ocupados de manera irregular y, después, regularizados y urbanizados, hasta convertirse en parte integral de la ciudad.  Si a esto sumamos el hundimiento que está experimentando la Ciudad de México, no nos extrañe entonces que el agua encuentre nuevamente el camino que durante siglos trazó. 

 

Afortunadamente, cada vez más están siendo incorporados a la legislación y a las políticas públicas los criterios del ordenamiento territorial. Es decir, sólo permitir la construcción de obras o la realización de actividades en aquellos sitios donde el suelo tenga la vocación compatible para ello. Un esfuerzo ejemplar de ello es la creación –hace 10 años- de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del Distrito Federal, única autoridad ambiental en el país que conjunta los criterios de cuidado del medio ambiente con el uso adecuado del territorio.

 

Quiero exhortar a nuestro auditorio a que, en el momento en el que consideren comprar o construir una vivienda, acudan a este tipo de instancias para recibir asesoría sobre el sitio más seguro para tener su casa, y que no lo hagan en lugares de alto riesgo (como barrancas, laderas de ríos u otros lugares no adecuados).

 

Foto: Notimex

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón / Av. Revolución 595, San Pedro de los Pinos, México 03800, DF / (52) 55 98 92 53