Escuchar audio

Autoridades ambientales confrontadas con grupos civiles por protesta en Cabo Pulmo

 

Semarnat instruye a la Profepa para actuar en contra de Greenpeace y CEMDA, por protesta en contra del proyecto de Cabo Cortés, en Cabo Pulmo, BCS

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 13 de junio de 2011.

 

Primero, debo confesar que ayer fue uno de esos domingos en los que estuve atrapado durante horas por las redes sociales. Disfruté enormemente las crónicas y las fotos que mis amigos colocaron en Facebook de las distintas movilizaciones ciudadanas que hubo durante este fin de semana en la Ciudad de México: desde los ciclistas desnudos reclamando respeto a esta opción de movilidad no motorizada, hasta la marcha en la que cientos de valientes mujeres se pronunciaron en contra de su absurda estigmatización como provocadoras de la violencia en el país. 

Llamó mucho mi atención una breve frase (como lo deben ser en Twiiter) que colocó ayer nuestro amigo Mario Campos, titular de la primera emisión de Revista Antena Radio, al respecto de estas movilizaciones del fin de semana: “Buena noticia la intensa participación social, mala que la clase política siga tan lejos de esas agendas”. La afirmación de Mario Campos no es sólo una percepción, sino un hecho que estamos constatando cotidianamente quienes –de una u otra manera- estamos involucrados en el quehacer periodístico en el país. Justamente este fin de semana, en el programa del químico Luís Manuel Guerra en Radio Red (y en el que desde hace más de cuatro años me ha brindado un espacio) comentábamos sobre este divorcio entre la agenda del gobierno y la ciudadanía, evidenciado cabalmente en el caso del proyecto para construir un desarrollo turístico en Cabo Pulmo, Baja California Sur.

Como aquí se informó la semana pasada, con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, la organización Greenpeace, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) y diversas agrupaciones de pobladores de Cabo Pulmo, lanzaron al mar un salvavidas de 15 metros de diámetro y dos toneladas de peso para demandar la cancelación del proyecto de Cabo Cortés (que, como ha sido señalado por científicos y ambientalistas, por su densidad –semejante a la de Cancún- pone en grave riesgo al único arrecife de coral vivo en la parte más septentrional del continente americano). Resulta que, la semana pasada, las autoridades ambientales federales tuvieron ya una respuesta contundente a esta protesta ciudadana. Efectivamente, no ha sido la búsqueda del diálogo sino, nuevamente, la confrontación y ahora la judicialización del caso lo que se ha obtenido.  

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) ha acusado a Greenpeace y a las demás organizaciones civiles involucradas en la protesta, de no contar con los permisos ni con una manifestación de impacto ambiental para haber lanzado al mar el salvavidas gigante y así garantizar que el arrecife de Cabo Pulmo no sufrirá daños por ello. El lunes 6 de junio, la Semarnat instruyó a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) investigar posibles daños ambientales por la protesta del domingo, además de determinar sanciones por lo que, desde su perspectiva, constituyen violaciones a la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente. Por su parte, Greenpeace, el CEMDA y la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA) afirman haber contado con el visto bueno de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y, el miércoles 8 de junio, interpusieron una denuncia ante el órgano interno de control de la Semarnat en contra de los funcionarios que autorizaron la Manifestación de Impacto Ambiental del proyecto de Cabo Cortés, en Cabo Pulmo –en su opinión, violando reiteradamente diversos ordenamientos jurídicos.

 

 

 En fin, si bien ésta no es la expectativa ni la altura del debate que muchos esperaríamos ver acompañando a la toma de decisiones de proyectos de esta envergadura, lo positivo del asunto es que finalmente la opinión pública está teniendo acceso a mucha de la información –en mi opinión ciertamente oscura- que se vincula con este proyecto de desarrollo turístico en particular.

Lo que para mi resulta contradictorio, es que la información periodística sea notablemente más abundante que la que ofrece –al menos en este caso- la autoridad ambiental federal; y, sobre todo, cuando recordamos el Principio 10 de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, que dispone que, “en el plano nacional, toda persona deberá tener acceso a la información sobre el medio ambiente de que dispongan las autoridades públicas, incluida la información sobre los materiales y las actividades que encierran peligro en sus comunidades, así como en el proceso de toma de decisiones”.

Sin lugar a dudas, este “despertar” de la participación ciudadana o de la exigibilidad de los derechos civiles que estamos presenciando en el país, deberá ser acompañado de una postura distinta en materia de comunicación social en todos los órdenes de gobierno.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón / Av. Revolución 595, San Pedro de los Pinos, México 03800, DF / (52) 55 98 92 53