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Consumo de tabaco es ya un serio problema de salud pública y ambiental en todo el mundo

 

En Nueva York decretan libre de humo de cigarro a mil 700 parques y plazas públicas y cerca de 23 kilómetros de playas

 

En la Ciudad de México, desde abril de 2008, y en todo el país, desde julio del 2009, existen ya leyes que atienden a esta problemática

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 30 de mayo de 2011.

 

De más o menos quince años a la fecha, en muchos países del mundo se han aprobado leyes y reglamentos que establecen la prohibición de fumar en los edificios de gobierno, en bancos, tiendas, restaurantes y en el transporte público. Especialistas y autoridades públicas reconocen tácitamente los impactos negativos que el hábito de fumar conlleva para la salud humana, para el medio ambiente y –en general- para la calidad de vida de la población.

Justamente hace ocho días, en la ciudad de Nueva York, entró en vigor una nueva legislación (impulsada por el alcalde Michael Bloomberg) que ha dejado libre de humo de cigarro a mil 700 parques y plazas públicas, y cerca de 23 kilómetros de playas. Efectivamente, todos estos espacios abiertos de la Gran Manzana. Parecería exagerado comparar la contaminación del aire producida por las chimeneas de ciertas fábricas o vehículos automotores, con el humo que genera el cigarrillo de un solo fumador en un espacio cerrado o con deficiente ventilación. Sin embargo, las estadísticas nos indican que los daños producidos por el humo del cigarro no son menores y constituyen ya un complejo problema de salud pública y ambiental.

En un artículo publicado la semana pasada en el diario británico The Independent, se dice que el consumo de cigarro -o las grandes empresas tabacaleras- mata más gente al año de lo que lo hacen el alcohol, el SIDA, los accidentes automovilísticos, las drogas ilegales, los asesinatos y los suicidios en su conjunto. En México, una tercera parte de los más de 90 mil casos de cáncer que se registran anualmente están relacionados con el consumo de tabaco. Y esto es así porque el cigarro posee 4 mil sustancias tóxicas y, de ellas, 40 son cancerígenas. Cada año en el mundo mueren cerca de 6 millones de personas como consecuencia del tabaquismo.

El humo del cigarro es causante de dolencias de pulmón, esófago, tráquea, piel y estómago (además de estar relacionado con el cáncer cérvico-uterino, nasal, oral, de faringe, laringe, de hígado, riñón, intestinal y páncreas). También, se ha identificado el vínculo entre el consumo del tabaco y males como la catarata, la neumonía, la periodontitis y la ateroesclerosis. Esta epidemia –que no es exagerado señalar como tal-, es la responsable del 90% de los casos de cáncer pulmonar y de una cuarta parte de todas las enfermedades cardiovasculares.

 

 

En el año 2000, la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA) de América del Norte, integrada por México, Estados Unidos y Canadá, señaló que el asma presentaba importantes incrementos entre la población infantil de la región. En un estudio realizado en hogares de México y de los EEUU, se estableció al humo del cigarro en espacios cerrados como vector determinante para el incremento de esta enfermedad particularmente entre los niños estadounidenses. En el caso de los niños mexicanos, la combustión de leña al interior de los hogares –fundamentalmente en el área rural- fue la principal causa del crecimiento del asma infantil.

Éstos y otros hechos, han dado motivo para crear leyes y normatividad que regula el uso del tabaco en espacios públicos. En la Ciudad de México, desde abril de 2008, y en todo el país, desde julio del 2009, existen ya leyes que atienden a esta problemática. A pesar de lo controvertido que pudiera resultar este asunto entre los que defienden los “derechos” de los fumadores y los de los no fumadores, lo cierto es que existe un reconocimiento general de que buscar conservar espacios libres de humo de cigarro es un tema de salud ambiental y pública. ¡Vaya!, no es que se vulnere nuestra libertad para decidir si fumamos o no; es simplemente poner reglas que beneficien nuestra convivencia en ambientes comunes y sitios públicos. Ojalá que en el hogar, que es el espacio donde forjamos los valores esenciales de la convivencia social, tomemos mayor conciencia de este problema de salud pública.  

Desde 1987, los Estados Miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) decretaron al 31 de mayo como el Día Mundial sin Tabaco –o de “no fumar”. Se trata de llamar la atención de todos sobre los efectos negativos del consumo de tabaco, pero no solamente en la salud de los fumadores activos, sino en el medio ambiente de los espacios públicos y privados donde interactuamos personas no fumadoras, ancianos, niños e incluso animales.

Si usted, estimado radioescucha, tiene el hábito de fumar, procure hacerlo sólo en los sitios permitidos, en espacios abiertos y con adecuada ventilación. No fume cerca de niños o de adultos mayores; practique regularmente algún deporte o actividad física que fortalezca su capacidad pulmonar, y; acuda al médico para revisiones regulares de su estado físico y para conocer las opciones de tratamientos y de sistemas supervisados para dejar de fumar.

 

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