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A 41 años de instaurado el Día de la Tierra, fenómenos inéditos amenazan al planeta

 

Cambio climático, acidificación de los mares, pérdida de biodiversidad y deforestación, resultado de la irresponsabilidad del ser humano con los ecosistemas

 

En el 2011, se llama a que mil millones de seres humanos realicemos alguna acción en favor de la Tierra y por el desarrollo sustentable

 

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 18 de abril de 2011.

 

Costa veracruzana del Golfo de México / foto: Paco Calderón.

 

En cuatro días más –este viernes 22 de abril- se conmemora el Día de la Tierra (o, como se denomina en algunos países, de “la Madre Tierra” o “Pachamama”), una celebración que surgió hace cuatro décadas por la iniciativa de un legislador estadounidense (Gaylord Nelson) y que, junto con la Organización de las Naciones Unidas, han hecho propia incontables organizaciones ciudadanas en todo el mundo. Es una fecha en la que, todos, sociedad y gobiernos, estamos llamados a tomar conciencia sobre el peligroso deterioro que hemos causado, y seguimos causando, al planeta. Este año -2011-, la consigna del festejo es “mil millones de acciones verdes”.

Y es que, a pesar de que algunos gobiernos en el mundo retoman esta fecha, ya sea para utilizar el tema ambiental retóricamente o para anunciar acciones u obras que pretendidamente revierten la destrucción de los recursos naturales, el Día de la Tierra ha sido históricamente una conmemoración ciudadana. La única consigna este día es frenar el deterioro ambiental y conservar saludable al planeta, lo que reclama modificar hábitos insustentables y realizar acciones que redunden en beneficios para nuestro medio ambiente y la salud. En el año de 1970 –en los EEUU-, estudiantes de todos los niveles académicos y centenares de comunidades desplegaron diversas actividades para invitar a la población a tomar conciencia sobre realidades como el uso desmedido de la naturaleza o la urgencia de promover la educación ambiental y la participación ciudadana en acciones destinadas a la preservación del medio ambiente. Gracias a la respuesta que tuvo esta convocatoria, en los años setenta el gobierno estadounidense creó la Agencia de Protección Ambiental (Environmental Protection Agency, EPA) y su Congreso aprobó un importante número de leyes destinadas al cuidado de la naturaleza y al combate de la contaminación, entre otras.

También, el Día de la Tierra ha detonado la organización de trascendentes reuniones internacionales en las que se discuten los problemas ecológicos del planeta y donde se han acordado estrategias conjuntas para tratar de solucionarlos. A 41 años de su instauración, muchos han sido los resultados positivos de conmemorar un Día de la Tierra en numerosos países. Al concluir la primera década del siglo XXI, el reto ambiental para el mundo se ha transformado notablemente. Hoy, el cambio climático, la acidificación de los océanos, la pérdida de biodiversidad o la deforestación, implican peligros inéditos para la conservación de la vida misma. Pero, por otra parte, nos plantean desafíos fascinantes en la construcción de un futuro global más saludable y próspero, basado en el uso de energías limpias y en el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales.

Este año, el Día de la Tierra está llamado a ser un momento de discusión y de reflexión para avanzar en la construcción de políticas nacionales e internacionales sobre el clima; para acelerar el tránsito hacia las energías renovables, la seguridad y la eficiencia energética, pero sobre todo quiere enfatizar la necesidad de que las personas (se dice que, al menos, mil millones de nosotros) actuemos de manera consciente para tener un mejor desempeño ambiental. En México, organizaciones civiles y gobiernos ya están convocando a participar en distintas actividades para celebrar el Día de la Tierra. Por citar un ejemplo: desde el sábado pasado y hasta el 24 de mayo próximo, el Museo de Historia Natural y de Cultura Ambiental, en la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec, realiza una serie de actividades, talleres y exposiciones donde se resalta la importancia del cuidado del planeta. Ésta, es una estupenda opción para quienes pasarán sus vacaciones en la Ciudad de México.

Y –hablando de vacaciones- para quienes visitan otras ciudades, playas y destinos turísticos del país durante esta semana, es muy sencillo realizar acciones para proteger al planeta. Procure no dejar basura en playas, ríos, lagos o lugares turísticos que visite; evite encender fogatas en los bosques o, en su caso, asegúrese de que éstas queden totalmente apagadas cuando se retire; no desperdicie electricidad ni agua en el sitio donde se hospede; use lo menos posible el automóvil y consuma preferentemente alimentos de la región.

El Día de la Tierra es una fecha muy adecuada para recordar la frase que dice: “no se puede amar lo que no se conoce, como tampoco se puede proteger a lo que no se ama”. Por esto, en la medida en la que nos preguntemos cuáles son los impactos de nuestras acciones sobre la naturaleza, los entendamos a cabalidad y –sobre todo- realicemos acciones cotidianas para modificar hábitos y conductas, entonces podremos decir que en verdad amamos a nuestra tierra. De lo contrario, permaneceremos en la estéril repetición de una arenga sin sentido y, desde luego, transitando hacia la miseria y la destrucción del único planeta que tenemos: la Tierra.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón / Av. Revolución 595, San Pedro de los Pinos, México 03800, DF / (52) 55 98 92 53