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Sin bosques no hay agua, y sin agua las ciudades son prácticamente insostenibles: ONU 

 

El 21 de marzo se festeja el Día Forestal Mundial y, el 22 de marzo, el Día Mundial del Agua; en ambos temas, las cifras son desalentadoras y demandan acciones urgentes.  

 

México aún puede revertir las tendencias del deterioro ambiental, no sólo construyendo una mayor y mejor cultura ambiental, sino destinando recursos al fortalecimiento del campo y para su sustentabilidad

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 21 de marzo de 2011.

 

El 21 y el 22 de marzo, el mundo celebra dos importantes conmemoraciones que buscan hacernos más conscientes y atentos de la problemática ambiental del planeta. Hoy lunes –el primer día de la primavera en el hemisferio norte y del otoño en el hemisferio sur-, es el Día Forestal Mundial;  y mañana martes, se festejará el Día Mundial del Agua. Desde hace ya varias décadas, todos los años estas fechas son motivo para que agrupaciones ciudadanas y organismos gubernamentales de todo el mundo, lleven a cabo campañas y acciones específicas en beneficio de los bosques y del agua. Pero también es tiempo en que se realizan balances y se dan a conocer cifras de la situación real que guardan los recursos forestales e hídricos del mundo.

En materia forestal, por ejemplo –y como lo hemos señalado de manera recurrente en este espacio-, en el mundo y en México las noticias no son alentadoras. La mitad de los bosques que alguna vez cubrieron la tierra, han desaparecido completamente (alrededor de 29 millones de kilómetros cuadrados). Prácticamente, el 80 por ciento de los bosques primarios o vírgenes del mundo ya no existe; y los pocos que quedan, están fuertemente amenazados por cambios de uso de suelo boscoso a agrícola, por la ganadería, los incendios forestales, las plagas y el cambio climático. De acuerdo con estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (la FAO), 76 países ya han perdido totalmente sus bosques y, en los próximos años, 11 más extinguirán este recurso fundamental para la riqueza de una nación.

 

Foto: Paco Calderón

 

Tan sólo durante los últimos 20 años -según cifras del INEGI (Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática)-, México perdió casi la quinta parte de su superficie boscosa. Algunas cifras nos colocan como la segunda tasa más alta de deforestación en América Latina y otras como la quinta. Nuestro país perdió, de 1976 a 1993, una superficie en kilómetros cuadrados equivalente a la extensión del estado de Guanajuato (29 mil 765 km²); y, de 1993 al año 2000, una extensión territorial del tamaño del estado de Campeche. La FAO señala una tasa de deforestación promedio en México del orden de los 3, 140 km² anuales.

En un comunicado con motivo del Día Forestal Mundial, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) señala que, cada año, agencias gubernamentales y no gubernamentales en todo el mundo destinan alrededor de 12 mil millones de dólares para apoyar a las comunidades que realizan actividades forestales. Pero advierte que sólo una pequeña fracción de estos recursos llega a manos de los campesinos, dueños de los bosques, en quienes –en términos realistas- se invierte 12 veces menos de lo que se está haciendo en las actividades forestales privadas. La UICN destaca que alrededor de 1,600 millones de personas en todo el planeta dependen directamente de las actividades forestales para su subsistencia diaria; y que, de ese total, el 87 por ciento vive en países en desarrollo y son mil millones –más del 62 por ciento- los que lo hacen en condiciones de extrema pobreza.

En países donde se ha invertido en el campo y se apoya a las comunidades forestales decididamente, se ha visto una sensible reducción de los índices de pobreza y un freno a la espiral del deterioro ambiental. México aún está a tiempo de detener y revertir el acelerado deterioro de sus bosques, y de aprovechar sustentablemente su riqueza forestal; sólo es cuestión de colocar en una posición más realista dentro de las agendas gubernamentales, a las prioridades ambientales del campo mexicano y reconocer –no sólo en los discursos, sino en el presupuesto- las necesidades reales de inversión.

 Mañana, 22 de marzo, es también el Día Mundial del Agua. El tema de este año es “Agua para las ciudades: respondiendo al desafío urbano”; y el objetivo es colocar la atención internacional sobre los efectos negativos que están teniendo en la disponibilidad de agua fenómenos como el crecimiento de la población urbana, la industrialización, la guerra, los desastres naturales y el cambio climático. En nuestros días, según datos de la ONU, 1,100 millones de personas en todo el mundo carecen de un suministro regular de agua y 2 mil 400 millones no tienen acceso a sistemas de saneamiento. En consecuencia, advierte la ONU, las ciudades no pueden considerarse sostenibles si no garantizan un acceso seguro al agua potable y a un saneamiento adecuado”.

Así pues, reconozcamos que si queremos tener agua necesitamos tener bosques sanos que la fabriquen; y que si deseamos que nuestras ciudades (donde hoy se asienta la mayoría de la población de México y del mundo) sean verdaderamente sostenibles, tenemos que construir una cultura no sólo del uso adecuado del agua, sino también –otra vez- del cuidado y la conservación de los bosques. ▄

 

Foto: Paco Calderón

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