Escuchar audio

Emergencia en Fukushima abona a la percepción desfavorable del uso de la energía nuclear 

 

Países europeos señalan que hay que trabajar en aspectos de seguridad de centrales nucleares y en el impulso a las energías limpias  

 

Para el 2024, México espera generar 35% de su electricidad a partir de fuentes distintas al petróleo; la percepción social del uso de la energía nuclear es desfavorable: ININ

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 14 de marzo de 2011.

 

Los desastres naturales que –desde hace cuatro días- azotan a Japón, necesariamente nos llevan a reflexionar sobre la enorme vulnerabilidad del ser humano frente a la fuerza de la naturaleza. Son verdaderamente impactantes las imágenes que hemos visto del terremoto de 9° Richter sacudiendo a las ciudades y, desde luego, observar cómo después el mar se introduce tierra adentro, destruyendo y arrastrando todo a su paso.

Sumado a esto, hoy sabemos que el riesgo de una aún más grave emergencia ambiental para la población japonesa se ha incrementado notablemente. Resulta que el sismo –y el tsunami que le siguió- deterioraron seriamente las instalaciones y, como es lógico, la seguridad en la operación de tres centrales nucleares. Los daños más graves (que incluyen el escape de radiactividad y la afectación a la salud de algunas personas) se han registrado en la planta de Fukushima, localizada a unos 250 kilómetros al noreste de Tokio. La Agencia de Seguridad de Energía Nuclear de Japón ha dicho que la gravedad del accidente es de “cuatro”, en una escala del uno al siete, y donde Chernóbil es el extremo máximo. En estos momentos, la situación de emergencia ya está siendo manejada con el apoyo de expertos de todo el planeta y, así lo esperamos todos, se encamina a recuperar el equilibrio hoy alterado en los reactores atómicos de Fukushima.

 

 

Lo que está sucediendo en Japón ha estimulado la discusión –sobre todo entre los países de la Unión Europea- de la conveniencia o no de continuar utilizando la energía nuclear; pero, más importante aún, ha evidenciado el consenso de que es necesario impulsar la utilización de energías limpias y su alternancia con otras fuentes de generación. De lo contrario, coinciden muchos líderes europeos, los impactos en el medio ambiente podrían ser eventualmente muy graves.

Los hechos son muy elocuentes. Debido a la actual emergencia en estas tres centrales nucleares del Japón, se ha reducido hasta en un 20 por ciento la capacidad energética total de aquel país; esto ha llevado –entre otras medidas de contingencia- a la suspensión temporal de la producción automotriz, a una importante reducción del ritmo en toda la industria nipona y a la instrumentación de un severo plan de racionamiento eléctrico entre la población. En países como Francia, el 75 por ciento de las necesidades energéticas son cubiertas por sus plantas nucleares, y en todo el territorio europeo hay en el presente del orden de 150 reactores de fusión atómica. Casi todos los países de la Unión Europea cuentan con centrales nucleares, pero son los franceses, los ingleses, los alemanes, los suecos y los españoles, los que concentran el mayor número.

Y hay que subrayarlo: a pesar de sus elevados riesgos, la generación de energía eléctrica en centrales nucleares es una tecnología mucho más limpia, con menores costos para el medio ambiente y, definitivamente, resulta mucho menos perjudicial (manejada correctamente) de lo que es la combustión del petróleo. Sin embargo –y en esto coinciden los líderes europeos-, es necesario trabajar en el reforzamiento y perfeccionamiento de los sistemas de seguridad para las plantas nucleares; y, desde luego, se debe continuar impulsando el uso de energías alternativas, como la solar, la eólica o la hidroeléctrica, para satisfacer la creciente demanda.

En México, alrededor del cinco por ciento de la electricidad es generada por fuentes limpias (incluidas hidroeléctricas, la planta nuclear de Laguna Verde y otras energías renovables); pero más del 91 por ciento de la producción total energética, proviene actualmente de la quema de petróleo y de gas natural. Ésta es una ecuación que, a todas luces, no está resultando positiva para la salud del medio ambiente y de la población mexicana. 

El año pasado, el gobierno federal dio a conocer una estrategia nacional que busca que, para el año 2024, una tercera parte –el 35%- de la generación eléctrica en el país se haga con energías limpias (incluyendo la nuclear). En un estudio del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares, se asegura que dos terceras partes de la población mexicana reprueban la construcción de centrales nucleares en la región donde viven. Me parece que, entonces, dicha estrategia nacional  sólo será posible si se acompaña de un amplio proceso de comunicación y participación ciudadana, donde sean debatidos los riesgos y los beneficios que implicarían para el país un mayor aprovechamiento de la energía nuclear.   

 

Central nuclear en Holanda / foto: Paco Calderón, 2000.

 

Nota relacionada:

James Lovelock: 'La energía nuclear es la única opción para el cambio climático'

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón / Av. Revolución 595, San Pedro de los Pinos, México 03800, DF / (52) 55 98 92 53